Pedro Simón, periodista y escritor

“Mis libros están en la gestión del trauma, en la ejemplaridad de la gente rota y de la gente diferente”

El periodista y escritor Pedro Simón conversa con Perfiles sobre Lo inesperado, su última novela, atravesada por la memoria, la enfermedad, los cuidados y las segundas oportunidades. En la obra, Simón reivindica una literatura que conmueva, se acerca sin miedo a las heridas humanas y defiende las pasiones como refugio cuando la vida se complica.

Por SONIA GUTIÉRREZ MENCÍA | FOTOGRAFÍA: SOLEDAD CASTILLA MORENO

24/09/2026

Pedro Simón dio el salto del reportaje a la novela como quien amplía la pista de baile. Si escribir una pieza periodística es, en sus palabras, "bailar un chotis en una baldosa", la ficción le permite explorar más voces, emociones y matices.

En Lo inesperado, el autor vuelve a abordar cuestiones presentes en toda su obra: el dolor, la familia, el paso del tiempo y la memoria. Pero esta vez quería hacerlo desde un lugar más luminoso, reivindicando la posibilidad de que todavía ocurran cosas buenas cuando creemos que ya todo está decidido.

- Ha pasado del reportaje a la novela. ¿Qué le ha permitido la ficción que no encontraba en el periodismo?

No me ha resultado especialmente difícil porque mis reportajes siempre han tenido un cierto aliento literario. Ha sido una evolución natural.

Escribir un reportaje es como bailar un chotis en una baldosa. Tienes un espacio muy concreto y unas limitaciones. Escribir una novela, en cambio, es bailar con toda la pista abierta.

- En Lo inesperado vuelve a acercarse al dolor, la soledad o la enfermedad. ¿Qué quería explorar esta vez a través de esa historia?

Cuando escribes un libro, tienes sobre todo un objetivo estético: que la novela funcione, que las palabras sean las adecuadas y que no haya palabras de más.

También necesitas encontrar una historia que atraviese al lector. Creo profundamente en la emoción. Los libros tienen que hacerte sentir. Tienen que conmoverte, hacerte reír, llorar o pensar. Si no te provocan nada, es mejor buscar otro.

- En su obra, aparece con frecuencia el dolor, pero también la capacidad de sobreponerse a él. ¿Le interesa más la herida o la forma en que las personas logran recomponerse?

Mis libros quizá no hablan tanto del dolor como de la gestión del trauma y, sobre todo, de la restauración del daño.

Cumplir años consiste en ir acumulando experiencias difíciles: pérdidas, ausencias, inseguridades o enfermedades. La literatura no puede permanecer ajena a todo eso. Me interesa la ejemplaridad de la gente rota, de quienes han tenido que recomponerse y seguir adelante.

Creo que todos podríamos ser protagonistas de una novela porque casi todos tenemos algo roto que hemos intentado reparar.

Los libros tienen que hacerte sentir.

- La novela está construida desde distintas voces y miradas. ¿Qué le aporta esa multiplicidad de perspectivas a la hora de contar una historia?

Me gusta meterme en la piel de los demás porque las historias siempre contienen varias versiones. No creo que exista una única verdad.

La literatura permite acercarse a esa complejidad. Por eso mis novelas suelen estar llenas de personajes y voces diferentes. Me obliga a ponerme en muchos zapatos, pero creo que merece la pena.

- Escribir sobre emociones tan intensas exige cierta exposición personal. ¿Hasta qué punto escribir también es una forma de desnudarse ante el lector?

Para escribir hay que exponerse. Muchas de las cosas que aparecen en los personajes te han atravesado o todavía te duelen.

Si quieres hablar de una familia, del paso del tiempo o de la enfermedad, no puedes hacerlo de manera desapasionada. Los libros que recordamos son los que nos zarandean emocionalmente.

- El alzhéimer y la memoria ocupan un lugar importante en la novela. ¿De dónde nace su interés por todo lo que tiene que ver con la identidad y el recuerdo?

Me interesa mucho todo lo relacionado con el cerebro y la memoria. Quizá comenzó en mi infancia, cuando conviví con un tío que tenía esquizofrenia. Desde pequeño me preguntaba qué ocurría dentro de la cabeza de las personas.

También me obsesiona la memoria porque creo que somos, en gran medida, memoria. Tengo amigos cuyos padres han vivido con alzhéimer y uno de ellos me dijo una frase que me impresionó: todo el mundo te habla del día en que tu padre deja de reconocerte, pero nadie te habla del día en que tú dejas de reconocer a tu padre.

Cuando la memoria desaparece, algo esencial de nosotros empieza también a desaparecer.

- En el libro, la enfermedad no aparece únicamente ligada al sufrimiento; también hay espacio para el humor, el amor y la ternura. ¿Era importante mostrar esa otra cara de la experiencia?

Para escribir el libro hablé con personas enfermas y, sobre todo, con quienes habían cuidado.

Quienes han pasado por esas situaciones saben que conviven el sufrimiento y momentos inesperadamente divertidos. La enfermedad no elimina el amor, la ternura ni el humor. La vida rara vez es una sola cosa.

- El mundo rural sigue siendo una presencia constante en sus novelas. ¿Qué lugar ocupa en su memoria y en su imaginario literario?

Yo soy un niño del medio rural. Pasé allí mis primeros años y ese universo sigue muy presente en mi imaginación.

Si preguntaras a muchas personas cuál fue el lugar donde fueron más felices, probablemente volverían a algún recuerdo de adolescencia, a un verano, a unos amigos o a un pueblo.

Por eso el mundo rural aparece tanto en mis libros. Hablan del dolor y de la memoria, pero también de la felicidad. Nunca tendrás suficiente dinero para regresar al lugar donde fuiste más feliz, porque ese lugar no tiene que ver con el espacio, sino con el tiempo.

- Llama la atención la forma en la que recurre al lenguaje de los videojuegos para explicar la enfermedad a través de los ojos de un niño. ¿Qué posibilidades le ofrece esa mirada infantil?

La presencia de un niño ayuda a descomprimir una historia cargada de emociones.

En la novela, Lola le explica a Lucas que la enfermedad de su abuela es como una PlayStation: tendrá que ir pasando pantallas y cada una será más difícil que la anterior. Es una imagen que un niño puede comprender.

Los niños encuentran metáforas que los adultos ya no somos capaces de ver.

- La relación entre abuelos y nietos tiene un peso especial en la historia. ¿Qué encuentra en ese vínculo que le resulta tan literario y tan humano?

Me interesaba mostrar esa relación porque comparten algo muy especial.

Los adultos nos pasamos gran parte de la vida ambicionando: un mejor trabajo, más reconocimiento o más éxito. Los niños todavía no han empezado a hacerlo y los abuelos han dejado de hacerlo.

Por eso existe una conexión tan poderosa entre ellos. Durante unos años se entienden de una manera extraordinaria.

- Luisa es uno de los personajes más luminosos de la novela. ¿Cómo nació una mujer tan libre, valiente y poco pendiente del qué dirán?

Probablemente sea el personaje más valiente y libre del libro. Es una mujer que ha llegado a una edad en la que ya no vive pendiente de la opinión de los demás.

Creo que en mis novelas las mujeres suelen tener mucha fuerza porque en mi vida he estado rodeado de mujeres con muchísimo carácter, empezando por mi madre, mi abuela y mi hermana.

- El propio título, Lo inesperado, parece una declaración de intenciones. ¿Qué significa para usted y qué quería transmitir con él?

Después de varias novelas donde el paso del tiempo aparecía sobre todo ligado a la pérdida, quería escribir una historia que también hablara de todo lo bueno que todavía puede llegar.

Tendemos a asociar lo inesperado con una desgracia, pero cada día nos ocurren muchas más cosas buenas que malas. Simplemente, prestamos más atención a las malas.

La novela habla de segundas oportunidades, de los premios que llegan cuando ya no los esperas y de las sorpresas capaces de cambiar una vida.

- La novela reivindica el valor de las pasiones como refugio y motor de la vida. ¿Cree que son esenciales para mantenernos vivos incluso en los momentos más difíciles?

Creo que lo contrario de la muerte no es la vida. Lo contrario de la muerte es la pasión.

Las pasiones son los refugios que nos protegen cuando la vida se complica. Pueden ser la lectura, la música, la cocina, el deporte o incluso las personas a las que queremos.

Cuando parece que están cayendo bombas sobre tu vida, una pasión es un búnker en el que puedes refugiarte.

- La religión aparece de forma natural en la vida de algunos personajes. ¿Qué papel desempeña la espiritualidad en el universo que retrata?

Mis libros hablan de personas corrientes y, en barrios como el mío, la religión sigue formando parte de la vida cotidiana, especialmente entre la gente mayor.

Yo no soy creyente. Hay aspectos de la Iglesia que rechazo y otros que admiro, especialmente su labor social. Pero forma parte de la realidad de muchas personas y por eso aparece en la novela.

- Cuando está inmerso en una novela, ¿cómo es su rutina de trabajo y escritura?

Suelo trabajar por las mañanas, desde las nueve hasta las tres. Y aunque digo que no tengo manías, siempre escribo con Garamond, escuchando Radio Clásica y tomando té.

- Mientras los lectores descubren Lo inesperado, ¿puede adelantar algo de la historia que ya está empezando a escribir?

Ahora estoy centrado en el periodismo, pero ya he empezado una historia que girará alrededor de la vivienda, uno de los grandes problemas que afectan hoy a los jóvenes en España.

Es una realidad muy dura y creo que merece una novela.

Continúa Leyendo
Cristina Chamorro, durante su discurso en la XI Asamblea General de la UMC.
Sociedad

La española Cristina Chamorro, elegida nueva vicepresidenta de la Unión Mundial de Ciegos

Por Redacción

Leer artículo: La española Cristina Chamorro, elegida nueva vicepresidenta de la Unión Mundial de Ciegos
Infografía que conmemora el 80 cumpleaños del bikini con fondos muy coloridos y con un dibujo del icónico bañador.
Sociedad

El bikini, 80 años de una explosión que cambió el mundo

Por Refugio Martínez

Leer artículo: El bikini, 80 años de una explosión que cambió el mundo
Mujer haciendo ejercicio con mancuernas junto a su entrenador.
Sociedad

La obesidad se estabiliza en los países ricos y se acelera en los más pobres

Por Refugio Martínez

Leer artículo: La obesidad se estabiliza en los países ricos y se acelera en los más pobres
Envejecimiento y turismo.
Sociedad

Viajar puede ayudar a envejecer mejor

Por Pedro Fernández

Leer artículo: Viajar puede ayudar a envejecer mejor