“Quererse bien no se consigue de un día para otro”
Debutó con 15 años y creció bajo el foco, entre la exigencia y la presión de brillar y no fallar. En Quince, su último disco, Malú retoma los sueños de aquella adolescente que empezó demasiado pronto, pero se observa desde otro lugar: el de quien ha aprendido a parar, a poner límites y a convivir con lo que se pierde en el camino.
Por Rafael Olea | Fotografías: Sony Music Entertainment España
10/07/2026
María Lucía Sánchez Benítez (Madrid, 1982), Malú, debutó en la adolescencia y terminó consolidándose como una de las voces más reconocibles del pop español.
Criada en una familia estrechamente vinculada al flamenco —es hija de Pepe de Lucía y sobrina de Paco de Lucía—, acumula más de dos décadas sobre los escenarios. Su trayectoria, marcada por una exposición temprana, un éxito sostenido y una relación cambiante con la música, recorre distintas etapas vitales que han ido moldeando su identidad artística.
- Grabaste tu primer disco con solo 15 años. ¿Qué ha cambiado en ti —y qué no— desde que empezaste tan joven? ¿Qué te dio esa exposición tan temprana y qué te quitó?
Ha cambiado casi todo, porque han pasado muchos años y muchas vidas dentro de una misma. Pero hay algo que sigue intacto, la emoción de cantar. Esa niña que se subía a un escenario con nervios y muchísimas ganas sigue estando ahí.
Empezar tan pronto me dio una profesión que amo, un público increíble y una forma de entender la música que me ha acompañado siempre. También me hizo crecer demasiado rápido en algunas cosas. Con el tiempo he aprendido a recuperar espacios, a cuidarme más y a no exigirme tanto.
“Le diría a aquella niña que no corra. Que no tiene que poder con todo ni saberlo todo”
Malú.
- Recuerdas en Quince, tu último disco, la idea de la niña que empezaba. ¿Qué le dirías hoy a aquella jovencísima Malú?
Le diría que no corra. Que no tiene que poder con todo ni saberlo todo. Que tenga miedo si lo necesita, que se equivoque y que disfrute más del camino. Creo que Quince también nace de eso, de volver a ella, abrazarla y decirle que todo ha merecido la pena.
- Cuando cantas “Ahora soy yo la que quiere estar aquí. Ahora soy fuerte de verdad […] Esta soy yo, queriéndome”. Se intuye que no siempre fue así. ¿Hubo un momento en que dejaste de querer estar?
Ha habido momentos de cansancio, de dudas y de sentir que necesitaba parar. Cuando llevas tantos años expuesta, a veces te desconectas de ti sin darte cuenta.
- También hay un verso en el disco en el que narras: “A mi primer amor, que sigo siendo yo”. ¿Cuánto tiempo te ha llevado poder decir eso con verdad?
Mucho. Quererse bien no es algo que se consigue de un día para otro. Es un trabajo de años, de aprender a no hablarte mal, a perdonarte y a no buscar siempre fuera lo que tienes que encontrar dentro. Primer amor habla de eso. De volver a mirarte con cariño y reconocer que, antes que nada, tienes que estar de tu lado.
- Describes en Quince estar en uno de los momentos más libres y conscientes de tu vida. ¿Qué ha tenido que pasar para que ese momento llegue ahora?
Tenía que vivir muchas cosas y aprender de ellas. He necesitado parar, poner límites y entender que no tengo que demostrar cosas todo el tiempo. Ahora me siento más tranquila con quien soy. Y desde ahí ha salido este disco, con menos máscaras, más libertad y más verdad.
“Empezar tan pronto me dio una profesión que amo y un público increíble. También me hizo crecer demasiado rápido en algunas cosas”
- ¿Qué lectura te gustaría que hiciera una chica de 15 años que te escuche hoy por primera vez? ¿Y una mujer que lleve contigo desde el principio de tu carrera?
A una chica de 15 años le diría que no tenga prisa por ser otra persona. Que se permita sentir, equivocarse y descubrir quién es sin compararse tanto. Y a la gente que lleva conmigo desde el principio, solo puedo darle las gracias. Me gustaría que sintieran que estas canciones también hablan un poco de todo lo que hemos recorrido juntos.
- Más allá de la música, también has apoyado distintas causas sociales, como la defensa de los animales abandonados y el trabajo con ONG. ¿Qué es lo que te hace sentir que una causa merece tu voz?
Siento que mi voz puede ayudar a que alguien mire, escuche o se implique un poco más. A veces basta con dar visibilidad y apoyar a quienes trabajan por esas causas cada día.