Francisco Botía, director general del Comité Paralímpico Español
“Mi objetivo es que el deporte paralímpico deje de ser noticia puntual y sea parte del día a día”
Desde que asumió la dirección general del Comité Paralímpico Español, en junio de 2025, Francisco Botía ha orientado su trabajo hacia una idea clara: reforzar un modelo que funciona y ampliarlo para que el deporte paralímpico crezca más allá de los grandes eventos. Para él, consolidar ese modelo significa trabajar sobre la estructura: recursos, planificación, visibilidad y un ecosistema que permita a cada deportista recorrer su itinerario con más certezas que obstáculos.
Por Nat Carrasco | Fotografía: Gaby Soto
Los deportistas paralímpicos “demuestran cada día el potencial y los valores de las personas con discapacidad”, explica a Perfiles, con convicción, Francisco Botía. Su visión combina alto rendimiento, inclusión social y un objetivo de fondo: que el deporte sea realmente un espacio accesible para cualquier persona que quiera practicarlo, competir o simplemente formar parte de un movimiento que lleva décadas transformando percepciones sobre la discapacidad.
Botía es optimista, pero también realista, a la hora de describir el estado actual del movimiento paralímpico. En este sentido, subraya que “en el ámbito deportivo, estamos creciendo mucho, mejorando nuestros resultados ciclo tras ciclo. España compite con solvencia internacional y cuenta con un tejido de deportistas y técnicos cada vez más profesionalizado”.
Camino por recorrer
Sin embargo, el desafío, como señala, no es menor. Y consiste, en concreto, en convertir los picos de atención de los Juegos en visibilidad sostenida, en apoyo continuado, en recursos que permitan desarrollar cantera y acompañar al alto rendimiento. “El gran reto sigue siendo que esa visibilidad se traduzca en más práctica deportiva de base, más recursos y más oportunidades”, admite.
No es el único. Y es que, en este caso, existen otras áreas en las que aún queda camino por recorrer. “Tenemos que seguir trabajando en la accesibilidad de las instalaciones deportivas y en eliminar barreras arquitectónicas, económicas o mentales”, afirma el director general del Comité Paralímpico Español, quien, además, se refiere a la necesidad de mejorar la capilaridad territorial y extender sus proyectos de Relevo Paralímpico para que lleguen a todas las comunidades autónomas.
En cualquier caso, para Botía, la sociedad española está en un punto de madurez importante puesto que “entiende mejor la discapacidad y está más preparada para ver el deporte paralímpico como lo que es: alto rendimiento, valores y derecho a la participación”.
“Los deportistas paralímpicos demuestran el potencial y los valores de las personas con discapacidad”
Un modelo que funciona
El Comité Paralímpico Español tiene claras sus bases. “Las principales fortalezas se centran en el Plan ADOP de becas, cada vez con mayor presupuesto y mejores servicios para los deportistas”, explica Francisco Botía. Este sistema permite garantizar becas, apoyo médico, fisioterapia, psicología y recursos que facilitan que la preparación sea la prioridad. A ello se suma un modelo de trabajo estable, capaz de coordinar federaciones, clubes, técnicos, familias y patrocinadores. Y, en este sentido, para Botía, resulta clave la credibilidad de un movimiento que ha demostrado profesionalización y capacidad técnica durante años.
Prioridades para 2026
Este año ha arrancado con varios focos evidentes para el director general del Comité Paralímpico Español. “La principal prioridad de 2026 han sido los Juegos de Invierno: haber llegado con el mejor nivel competitivo y con el mejor equipo de apoyo”, explica Botía, una cita a la que el equipo llegó tras un enorme trabajo detrás de cada preparación.

Pero existen otros objetivos estructurales: impulsar la base y detectar talento joven —especialmente entre mujeres—, reforzar itinerarios deportivos y asegurar la sostenibilidad del ecosistema. “Queremos seguir dotando de recursos al deporte paralímpico para continuar el camino hacia la excelencia”, afirma el responsable del Comité Paralímpico Español.
Más que competición
Una idea inequívoca atraviesa la perspectiva de Francisco Botía: el deporte paralímpico es una herramienta de inclusión social. Y, a este respecto, afirma de forma rotunda que “cada vez que un deportista participa en una prueba, gana dos veces: una cuando obtiene el premio de la competición y otra por el efecto demostrativo que representa para toda la sociedad la normalización de la discapacidad”.
Educación para normalizar
En esta línea, insiste en que el movimiento paralímpico debe estar más presente en clubes convencionales y en centros educativos. Y añade que, precisamente, la educación es un espacio clave para normalizar la discapacidad. “Sería altamente beneficioso llevar el deporte paralímpico a centros escolares y universidades, con referentes que entren en el aula y no solo a través de los medios de comunicación”, apunta.
“Cada vez que un deportista compite, gana dos veces: por su resultado y por lo que representa para la sociedad”
Esto mismo ocurre, según el director general del Comité Paralímpico Español, con la cultura y el empleo: “Es crucial que empresas y sectores culturales no vean a los deportistas solo como historias emotivas, sino como ejemplos de talento, disciplina y liderazgo”.
Pero, a pesar del contexto actual, Botía es claro sobre lo que implica preparar un ciclo. “Para conseguir cada medalla hay que hacer una gran inversión económica y humana que se debe abordar de forma multidisciplinar: deportista, cuerpo técnico y entorno de apoyo”, señala. Y esa inversión se sostiene en servicios como los de fisioterapia, psicología, tecnología aplicada al rendimiento o acceso a instalaciones de alto nivel. “El objetivo es que la preparación sea su única preocupación”, agrega el director del Comité Paralímpico Español.
Alianzas
La financiación, como en otros muchos ámbitos, es otro eje esencial. Por ello, aclara Botía, “buscamos alianzas de largo plazo: socios que crezcan con el deportista, desde la base hasta el alto rendimiento”.
En este sentido, detalla que “nos vinculamos a empresas comprometidas que se unen a la Familia Paralímpica porque comparten nuestros valores y nuestra visión” y subraya que la propuesta de valor del Comité incluye “impacto social medible, contenidos de calidad y visibilidad sostenida”.
Y, además, innovación. Según Francisco Botía. “la tecnología es decisiva: desde el material hasta el análisis de datos, pasando por la prevención de lesiones y la optimización del entrenamiento”. Su consideración, sin duda, no carece de lógica puesto que, en un contexto donde las medallas se dirimen por centésimas, cada detalle importa.
De cara al futuro, Botía prevé un ecosistema más robusto. “Lo queremos más visible, más profesionalizado y con un apoyo institucional y privado más estable”, recalca. Su meta es que “el deporte paralímpico deje de ser noticia puntual y sea parte del día a día” y que cada deportista encuentre una ruta clara, desde la iniciación hasta su transición profesional.
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