Raúl Quevedo-Blasco, director de la Unidad de Sueño de la Universidad de Granada
“El sueño es algo que no cuidamos y al que no damos importancia, pero es nuestro motor”
El Día Mundial del Sueño, impulsado por la World Sleep Society, invita a reflexionar sobre un acto tan cotidiano como es dormir y recuerda la importancia de un descanso de calidad. Sobre ello reflexiona en Perfiles Raúl Quevedo-Blasco, director de la Unidad de Sueño de la Universidad de Granada.
Por Refugio Martínez
En este mundo acelerado, donde todo avanza a un ritmo vertiginoso, dormir bien se ha convertido en un lujo… pero también en una necesidad urgente. Consciente de la importancia del sueño, así como de la necesidad de concienciar sobre los trastornos que ocasiona y su impacto en la salud física, cognitiva y emocional, el psicólogo Raúl Quevedo-Blasco, una voz imprescindible para comprender qué ocurre en nuestro cerebro mientras dormimos, expone sus impreiones en esta entrevista con Perfiles
Además de docente, investigador y dedicarse a la atención especializada, Quevedo-Blasco es director de la Unidad de Sueño de la Universidad de Granada. Su laboratorio –uno de los más grandes de Europa– cuenta con cuatro dormitorios equipados para realizar registros simultáneos, lo que permite estudiar de forma precisa las distintas fases del sueño.
En ese espacio se investigan trastornos como la apnea, el insomnio o las pesadillas, así como la relación del sueño con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la fibromialgia, la conducta agresiva, los hábitos saludables o los procesos emocionales.

- El seguimiento que se realiza en el laboratorio permite no solo comprender mejor cómo soñamos, sino también identificar señales tempranas de trastornos neurológicos y estudiar el impacto del sueño en la salud mental. En este contexto, ¿podría indicar qué relación existe entre la detección precoz de una enfermedad degenerativa y los sueños? ¿Regulando el sueño se puede ayudar a tratar la enfermedad?
Es cierto que podemos prevenir un posible deterioro cognitivo futuro. Si hay un componente genético detrás, padres o hermanos que han tenido enfermedades neurodegenerativas, ahí sí que podemos especular y observar los sueños a nivel preventivo.
Por ejemplo, los terrores nocturnos y las pesadillas, que son normales en los niños, cuando se dan de manera constante en adultos, sí que podemos valorar si existe un trastorno neurológico que pueda ser precursor de un tipo de demencia. En estos casos, las pesadillas deben ser durante un mínimo de seis meses, de forma diaria o casi diaria, con antecedentes familiares y sin relación con factores estresantes o traumáticos puntuales.
Está comprobado que, cuando hay alteración neurológica, siempre es bueno mantener una pauta adecuada de sueño.
El deterioro cognitivo puede depender de muchos factores, entre ellos los genéticos, pero es cierto que el sueño ayuda mucho porque cuando hay un patrón estable todo el desfase neuronal avanza más lentamente. Está comprobado que cuando hay alteración neurológica, siempre es bueno mantener una pauta adecuada de sueño. Al final, intentamos que el cuerpo funcione adecuadamente frente a un deterioro que, por factores degenerativos, ya ha comenzado.
Lo que ocurre es que, cuando tenemos pacientes con demencia ya diagnosticada, la terapia del sueño puede chocar con la medicación, ya que en muchas ocasiones estos fármacos no son adecuados para dormir. En estos casos, prima lo que resulte mejor para el paciente.
Y lo mismo ocurre con los niños con TDAH, que reciben medicación estimulante, incluso antes de dormir. Aquí debemos equilibrar lo que arreglamos por un lado sin romperlo por otro. Ahí entra la habilidad terapéutica: ir compensando lo bueno y lo malo de cada tratamiento.
- ¿Qué papel tienen los sueños en personas que tienen ansiedad, depresión o están sufriendo un duelo?
Al final, el sueño responde a lo que ocurre externamente. Si estamos rumiando problemas o situaciones negativas, el sueño responde a esa rumiación. En un duelo, pasamos las 24 horas del día pensando en la persona que hemos perdido, y ese pensamiento continuo se transfiere al sueño. Eso es así porque es parte del proceso de asimilación del entorno.
Hay personas que no sueñan con alguien recién fallecido y eso no significa que no tengan duelo; simplemente han rumiado menos que otras que, por ejemplo, no están trabajando y pasan todo el día pensando en ello. Cuanto más pensamos, más probabilidades hay de soñar con ello.
Con la depresión ocurre lo mismo, cuanto más pensamos de forma negativa, más pensamientos catastróficos tenemos y más se transfieren al sueño. Lo que hacemos durante el día se prolonga en la noche. Por eso ocurre lo contrario con aquellas personas que no tienen tiempo para pensar negativamente, aunque tengan problemas, suelen caer menos frecuentemente en depresión.
Con la depresión, cuanto más pensamos de forma negativa, más pensamientos catastróficos tenemos y más se transfieren al sueño
-¿Puede la ansiedad o la depresión provocar un trastorno del sueño?
Cuando existe sintomatología negativa, el sueño se ve afectado porque dormimos más, pero lo hacemos en momentos que no corresponden. Todo sueño que se produce fuera de nuestro horario perjudica el patrón de sueño, tanto diurno como nocturno.
Seguramente, el 95 % de las personas con depresión –por no decir el 100 %– tienen problemas de sueño porque su patrón está completamente alterado. Se rompen los ciclos y eso afecta a nivel físico y psicológico. No podemos olvidar que somos relojes biológicos.
- ¿Cómo influyen la pobreza, el estrés laboral o la inseguridad en la calidad del sueño? ¿Por qué las personas en situación de vulnerabilidad social tienen más posibilidades de sufrir insomnio o pesadillas?
Quien no puede comer, quien no tiene un lugar donde dormir o quien no tiene recursos para mantener a su hijo, lógicamente no tiene sueño para descansar. Si una persona de clase media pierde el sueño por un pago durante tres días, ¿qué podemos esperar de alguien que no sabe cómo alimentar a su familia? En estas situaciones, el sueño es lo último, ya no se trata de vivir, sino de sobrevivir.

- ¿Qué nos queda por descubrir sobre los sueños?
Los trastornos del sueño se conocen cada vez mejor. Existen manuales diagnósticos que se actualizan cada 10–15 años. La tecnología de registro fisiológico, como la polisomnografía, permite medir la actividad cerebral, muscular y respiratoria durante la noche de forma simple y precisa; y hemos disminuido el número de electrodos y el cableado para que los pacientes duerman lo más cómodos posible.
En cuanto a descubrimientos, poco se puede avanzar, por eso, en mi opinión, no se trata de avanzar tanto en mecanismos o aparatos, sino en accesibilidad. Los dispositivos, antes muy aparatosos, hoy son simples, manejables y ligeros. En realidad, lo que queda por aportar es que la población conozca la importancia del sueño. El verdadero avance depende de que la gente sea consciente de la importancia de dormir bien; sin eso, da igual la tecnología.
Nuestra mayor aportación es concienciar a la sociedad. Cuando la gente comprenda lo importante que es el sueño, podremos avanzar todavía más.
Lo que queda por aportar es que la población conozca la importancia del sueño
- ¿Qué aconseja para fomentar la prevención de enfermedades?
Podemos sufrir cualquier tipo de trastorno físico o psicológico cuando el sueño se altera. Otra cuestión es si el sueño provoca trastornos o si los trastornos provocan alteraciones del sueño. Esto es algo muy importante de cara a tratar adecuadamente la enfermedad porque primero debemos saber si es necesario intervenir sobre el trastorno para mejorar el sueño o sobre el sueño para aliviar el trastorno.
El problema es que no prestamos al sueño la importancia que merece. Si me rompo un brazo, voy al traumatólogo; pero cuando dejamos de dormir bien, no solemos buscar ayuda. El sueño es algo que no cuidamos y no le damos importancia, pero es nuestro motor. El descanso es nuestra regulación y nuestra gasolina. Salud y sueño –o sueño y salud– van siempre unidos.
Salud y sueño –o sueño y salud– van siempre unidos
El sueño es fundamental para todo. Si duermes mal, tendrás problemas de memoria, atención y percepción; mayor riesgo de accidentes; mal rendimiento; peores relaciones sociales; y afectaciones negativas en la alimentación. El sueño lo es todo, un buen descanso previene enfermedades físicas y psicológicas.
Sin embargo, vivimos en una sociedad acelerada y activa que va contra nuestras necesidades biológicas. Por eso, en efemérides como las de hoy, donde celebramos el Día Mundial del Sueño hay que recordar que debemos cuidarlo mucho y en todos los sentidos.
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