Espacios amigables con la vida
Bienestar y diseño interior
“La estética y la funcionalidad ya no son suficientes. Hoy, el diseño de interiores debe centrarse en el bienestar integral de las personas”, afirma Soledad Berbegal, consejera y responsable de reputación corporativa de Actiu. Bajo esta premisa, la compañía ha impulsado la propuesta de los “espacios amigables con la vida”, una visión transformadora del interiorismo que, según Berbegal, “va más allá de lo visual para convertirse en una herramienta de salud, confort emocional y sostenibilidad”.
Por Redacción
Uno de los pilares de esta filosofía es la neuroarquitectura. “Diseñamos espacios basándonos en cómo afectan al cerebro humano. No se trata solo de evitar el malestar, sino de crear entornos que actúen como estímulos positivos para cuerpo y mente”, explica. Esto se traduce en interiores que reducen el estrés, mejoran la concentración y fomentan la creatividad.
La sostenibilidad también ocupa un lugar central. “Priorizamos materiales saludables como superficies libres de tóxicos, textiles certificados, maderas con trazabilidad ecológica y embalajes reciclados. Así protegemos la salud de las personas y del planeta”, destaca Berbegal.
La flexibilidad es otro eje clave. “Los espacios deben adaptarse a las necesidades cambiantes. Mobiliario móvil, mesas elevables, zonas que se transforman. Todo debe estar pensado para acompañar las dinámicas laborales, educativas y sociales actuales”, señala.
Confort acústico, tecnología e inclusión
Berbegal también subraya la importancia del confort acústico, a menudo olvidado. “El ruido excesivo afecta a la salud. Por eso integramos soluciones fonoabsorbentes que crean islas de privacidad incluso en espacios abiertos”. La conexión con la naturaleza es otro aspecto esencial. “El diseño biofílico –con luz natural, ventilación cruzada, vegetación y materiales orgánicos– mejora el estado de ánimo y reduce la fatiga. Aún hay muchas oficinas que carecen de estos elementos básicos”, lamenta.
En cuanto a la inclusión, Berbegal es clara: “El diseño debe ser accesible física, sensorial y cognitivamente. Pensamos en las personas neurodivergentes, en la salud mental, en crear espacios que no excluyan a nadie”.
La tecnología, por su parte, se integra de forma natural. “Sensorización, inteligencia artificial, realidad mixta. Todo debe estar al servicio del usuario, sin deshumanizar la experiencia”, afirma.
Y concluye: “El interiorismo del presente –y del futuro– no se limita a decorar. Se trata de diseñar espacios que se viven, que cuidan, que acompañan. Porque un espacio bien diseñado no solo se habita, puede transformar la vida de quienes lo ocupan”.
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