Mantener horarios regulares mejora la salud, el rendimiento y el bienestar

La rutina favorece el buen ritmo del organismo

La regularidad en nuestro día a día a la hora de acostarnos, levantarnos, comer o hacer deporte puede parecer algo trivial, sin embargo, cada vez más investigaciones y especialistas coinciden en que estas rutinas son los pilares de la salud física y mental. El desorden horario puede tener consecuencias directas sobre el sueño, el estrés y, sobre todo, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por Redacción

02/09/2026
Imagen de una persona durmiendo.

Durante muchos años, las principales recomendaciones sobre el cuidado de la salud han insistido en la necesidad de dormir un determinado número de horas, realizar ejercicio físico o seguir una alimentación equilibrada. Sin embargo, en los últimos tiempos se insiste en la importancia de otro factor igualmente relevante, o más: la regularidad o lo que se suele interpretar de manera despectiva como la rutina.

Los especialistas en cronobiología recuerdan que el organismo humano funciona a través de ritmos biológicos internos que regulan procesos tan importantes como el sueño, la temperatura corporal, la presión arterial, la secreción hormonal o el metabolismo. Cuando los horarios cambian constantemente, esos mecanismos pierden sincronía.

“La regularidad del sueño es más importante que el tiempo que duermes” (Juan A. Madrid, cronobiólogo)

El cronobiólogo español Juan Antonio Madrid, uno de los principales referentes en esta disciplina, ha llegado a afirmar que "la regularidad del sueño es más importante que el tiempo que duermes", al explicar que el organismo responde mejor cuando recibe señales temporales constantes y previsibles.

Mesilla con lámpara encendida junto al cabecero de la cama

La Sociedad Española del Sueño recomienda mantener horarios estables tanto para acostarse como para levantarse, con diferencias mínimas entre días laborables y festivos. La regularidad es, según aseguran, una de las bases de la denominada higiene del sueño, de hecho, el lema del Día Mundial del Sueño este año 2026 es "Duerme bien, vive mejor".

Un problema cada vez más visible en España

Los datos muestran que el descanso insuficiente afecta a un elevado porcentaje de la población española. Según cifras de la Sociedad Española de Neurología difundidas el Día Mundial del Sueño de 2025, el 54% de los adultos españoles duerme menos horas de las recomendadas y cerca de la mitad de la población asegura no disfrutar de un sueño de calidad. Además, uno de cada tres adultos se despierta con la sensación de no haber descansado adecuadamente.

La falta de sueño no provoca simplemente cansancio, algo que ya es motivo de preocupación, los expertos relacionan este desajuste con problemas de atención, menor productividad, alteraciones del estado de ánimo, mayor riesgo de accidentes laborales y de tráfico y una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas a largo plazo.

Una mesa con comida y una persona con los cubiertos en la mano

Los horarios tardíos, una de las señas de identidad de las jornadas en nuestro país, tampoco son costumbres muy sanas, ni mucho menos. Especialistas en medicina del sueño critican con frecuencia nuestros hábitos horarios, argumentando que muchas personas cenan demasiado tarde, lo que provoca que se retrase la hora de acostarse y, finalmente, la acumulación de déficit de sueño durante la semana.

Más allá del sueño

Mantener horarios regulares no solo es importante para el descanso nocturno, los profesionales sanitarios explican que también ayuda a estabilizar otros procesos fisiológicos, por lo tanto, la regularidad, la rutina, es una medida más que necesaria para cuidar nuestra salud.

Las rutinas son señales para el cerebro y ayudan a que los sistemas hormonales y metabólicos sen más eficientes

Los especialistas explican que las rutinas actúan como señales temporales para el cerebro. Cuando el organismo sabe aproximadamente cuándo debe comer, dormir o activarse, los sistemas hormonales y metabólicos funcionan con mayor eficiencia.

En la práctica, muchas personas alteran drásticamente sus horarios durante los fines de semana o las vacaciones. Los expertos denominan este fenómeno jet lag social, ya que sus efectos pueden parecerse a los que experimenta una persona tras cruzar varios husos horarios.

La Unidad de Trastornos del Sueño del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla recomienda explícitamente evitar cambios bruscos en los horarios habituales, incluso durante fines de semana y periodos vacacionales. También aconseja levantarse a la misma hora, aunque se haya dormido mal la noche anterior.

El cuerpo necesita estabilidad para mantener su reloj biológico correctamente sincronizado

La razón es sencilla: intentar recuperar horas de sueño prolongando excesivamente la permanencia en la cama puede alterar todavía más el ciclo sueño-vigilia. Según los especialistas, el cuerpo necesita estabilidad para mantener su reloj biológico correctamente sincronizado.

La Sociedad Española del Sueño también recomienda que la diferencia entre el horario de despertar de los días laborables y el de los festivos no supere aproximadamente las dos horas.

Varias imágenes muestran rutinas de ejercicio, comida, sueño y un calendario para ordenar todo

Un reto social

Cada vez más organizaciones sanitarias consideran que la mejora de los horarios no depende únicamente de decisiones individuales. Las jornadas laborales prolongadas, los desplazamientos, los horarios televisivos tardíos o la dificultad para conciliar vida personal y profesional influyen directamente en los hábitos de descanso de la población.

La Sociedad Española del Sueño ha llegado a proponer medidas de carácter social para favorecer horarios más saludables, incluyendo adelantar algunas rutinas cotidianas y fomentar hábitos compatibles con los ritmos biológicos naturales.

calendario

Por su parte, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha reclamado cambios organizativos y culturales que faciliten una mejor conciliación y respeten los ritmos circadianos de la población, ante el creciente impacto de los trastornos del sueño sobre la salud pública.

A diferencia de otros retos sanitarios, mejorar la regularidad horaria no requiere tratamientos complejos ni grandes inversiones. Acostarse y levantarse a la misma hora, evitar diferencias excesivas los fines de semana, cenar con antelación suficiente y mantener rutinas previsibles son medidas al alcance de la mayoría de la población.

Los expertos coinciden en que estas prácticas ayudan a dormir mejor, mejoran la concentración, favorecen el equilibrio emocional y reducen el riesgo de diversas enfermedades asociadas al desajuste de los ritmos biológicos.

En una sociedad cada vez más acelerada y conectada permanentemente, la regularidad se perfila como un hábito sencillo, pero con un enorme impacto sobre la salud. En definitiva, cuidar los horarios es mucho más que eso, es, cuidar el reloj interno que regula todo nuestro organismo.

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