Médicos Sin Fronteras denuncia ataques a hospitales, violencia sistemática y bloqueos a la ayuda humanitaria

La guerra en Sudán deja un sistema sanitario devastado y millones de civiles sin protección tras tres años de conflicto

Tres años después del inicio del conflicto armado en Sudán, la guerra ha devastado los medios de supervivencia de la población y ha sumido al país en una de las peores crisis humanitarias del mundo, marcada por la violencia contra civiles, la impunidad y el colapso casi total del sistema sanitario, según denuncia Médicos Sin Fronteras (MSF).

Por A. G. | Fotografía: JULIE MELICHAR / MSF

21/04/2026
Personas desplazadas en Darfur Sur

El enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), junto a sus aliados, ha provocado el desmantelamiento sistémico de servicios esenciales, desde la atención sanitaria hasta la protección, la seguridad alimentaria o la seguridad básica, en un contexto de severas restricciones al acceso humanitario.

Solo en 2025, los equipos de MSF atendieron a más de 7.700 personas heridas por violencia física, realizaron más de 250.000 consultas de urgencia y llevaron a cabo más de 4.200 consultas por violencia sexual, utilizada de forma habitual como arma de guerra y con un impacto desproporcionado sobre mujeres y niñas.

Sistema sanitario colapsado y bajo ataque

A estos datos se suma la entrada de más de 15.000 niños menores de cinco años en programas hospitalarios por desnutrición aguda, una patología en aumento que eleva el riesgo de muerte por enfermedades normalmente tratables. En conjunto, MSF subraya que la violencia implacable va mucho más allá de las víctimas directas del conflicto, causando un daño profundo y duradero a la salud de la población.

Durante la guerra, los programas de vacunación se han interrumpido, los sistemas de vigilancia epidemiológica han colapsado y la respuesta humanitaria internacional, incluida la de Naciones Unidas, sigue siendo muy insuficiente, especialmente en regiones como Darfur. Los recortes de financiación agravan una situación ya crítica, mientras la población muere por causas evitables.

MSF ha constatado brotes recurrentes de enfermedades prevenibles pero mortales, como sarampión en Darfur, hepatitis E en Gezira o cólera en Jartum y el Nilo Blanco. En 2025, la organización atendió a más de 12.000 pacientes con sarampión y a cerca de 42.200 con cólera, afectando sobre todo a niños y mujeres embarazadas.

Ataques a hospitales y personal médico

“Mi hija nació prematuramente porque la guerra nos obligó a huir de Omdurman mientras estaba embarazada”, relata Ferdos Salih, madre de una niña de once meses hospitalizada por sarampión y desnutrición aguda grave en Darfur Oeste. “Ha sufrido mucho por las repetidas hospitalizaciones. Además, debido a la guerra, no pudo vacunarse”, añade.

Los hospitales han sido saqueados, bombardeados y ocupados, y el personal sanitario ha sido amenazado, detenido u obligado a huir. Ambulancias han sido bloqueadas y heridos han quedado sin atención. Desde abril de 2023, más de 2.000 personas han muerto y 720 han resultado heridas en 213 ataques contra centros de salud en todo el país.

En 2025, Sudán concentró el 82% de todas las muertes mundiales por ataques contra la atención sanitaria, según la OMS. MSF ha documentado además 100 incidentes violentos contra su personal, instalaciones o suministros médicos, pese a lo cual el personal sanitario sudanés continúa trabajando en condiciones extremas.

Violencia creciente y fracaso político

“Las autoridades sudanesas siguen haciendo que, en ocasiones, resulte imposible para MSF y otros actores humanitarios prestar o ampliar la atención vital, ya sea bloqueando nuestra entrada en determinadas zonas o impidiéndonos llevar a cabo actividades incluso después de haber llegado”, afirma Amande Bazerolle, coordinadora general de MSF en Sudán. “El hecho de que se nos impida intervenir coloca a MSF en una posición inaceptable”, señala.

La organización alerta además de un cambio preocupante en la forma de hacer la guerra, con un uso extensivo de drones por ambas partes que golpea infraestructuras civiles y zonas densamente pobladas. Desde febrero, MSF ha atendido a unas 400 personas heridas por ataques con drones, mientras Naciones Unidas estima más de 500 civiles muertos entre enero y marzo.

Los equipos están recibiendo pacientes con heridas horribles: personas con heridas penetrantes, miembros amputados, quemaduras devastadoras... muchas de las cuales ya han fallecido cuando llegan al hospital”, explica Muriel Boursier, coordinadora de Emergencias de MSF en Darfur, quien califica la magnitud de la violencia como “insoportable”.

Tras tres años de guerra y cerca de 14 millones de personas desplazadas, MSF describe la situación como un fracaso político colectivo y reclama protección urgente de la población civil, respeto a las instalaciones sanitarias, rendición de cuentas y acceso humanitario sostenido, advirtiendo de que permitir que esta trayectoria continúe pone en riesgo a toda una generación de sudaneses.

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Oliver Serrano León, director del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad Europea
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