Diálogo ‘Autismo sin discapacidad intelectual: necesidades y desafíos actuales’
Solo dos de cada diez personas autistas tienen empleo
Solo el 20 por ciento de las personas autistas tienen empleo, advirtieron representantes de Autismo España en un encuentro informativo celebrado en Servimedia para visibilizar la realidad y las necesidades de esta parte del colectivo. Expertos en esta discapacidad insistieron en que la normativa debe contemplar de manera específica el autismo y toda su variabilidad, para evitar que miembros de este colectivo queden fuera del reconocimiento de derechos.
Por REDACCION|FOTOS: SERVIMEDIA JORGE VILLA
La realidad de cada persona con autismo es única, por lo que precisa apoyos individualizados y especializados, adaptados a cada etapa de su ciclo vital. En el caso de aquellas que no presentan discapacidad intelectual, estos apoyos pueden resultar menos visibles, pero no por ello menos necesarios. Así se expuso en la jornada que Autismo España organizó en Servimedia para visibilizar la realidad y necesidades esta parte del colectivo, en el marco del Día Internacional del Síndrome de Asperger, que se celebra este miércoles 18 de febrero.
Como explicó Ruth Vidriales, directora técnica de Autismo España, el síndrome de Asperger es una categoría que desapareció hace años de los sistemas de clasificación utilizados internacionalmente para hacer diagnósticos clínicos, pero se mantiene la denominación social por una cuestión identitaria y por el sentimiento de pertenencia que pueden presentar las personas que recibieron dicho diagnóstico.
Hoy en día, se define como autismo cuando no se acompaña de discapacidad intelectual ni de dificultades significativas de lenguaje en sus aspectos formales. “El autismo es un espectro, una condición muy diversa. Lo que varía son las necesidades de apoyo de las personas que lo presentan, pero no las manifestaciones nucleares del autismo, que son comunes y que se presentan con independencia de que haya o no discapacidad intelectual”, aseguró Vidriales. Por ello, añadió, es necesario “poner el foco en la persona y en sus necesidades, capacidades y fortalezas” y entender que la diversidad del autismo “forma parte de la diversidad de la propia sociedad".
Principales barreras y apoyos necesarios
Adriana Patricia Sánchez, mujer con autismo, comenzó su intervención señalando que las personas autistas “nos enfrentamos a muchos desafíos en nuestro día a día y necesitamos vivir aceptándonos sin enmascarar y ser una parte activa de la sociedad”. Para conseguir llevar una vida independiente, señaló, son necesarios una serie de apoyos clave como entornos adaptados, "para poder comprender la información y participar en la sociedad en igualdad de condiciones, tomar nuestras propias decisiones y desarrollarnos plenamente dentro de una comunidad".

En materia de educación, Sánchez señaló que resulta esencial mejorar la capacitación y formación del profesorado, para que ofrezca una respuesta educativa de calidad al alumnado con autismo, que no deja de crecer en las aulas y que es especialmente vulnerable a sufrir acoso escolar. “Necesitamos profesionales comprometidos y formados que entiendan que hay vida más allá de las aulas; que no solo hacen falta adaptaciones curriculares, sino que hay patios, comedores... y en estos espacios también hay acoso escolar, violencia y exclusión hacia el alumnado autista”.
El comunicados con autismo Dari Goitia, por su parte, se centró en otro de los ámbitos que preocupan al colectivo: el empleo. Disponer de un trabajo es esencial para garantizar la igualdad de oportunidades y promover el desarrollo personal, la participación social y una vida independiente. Pese a ello, solo dos de cada 10 personas autistas tiene empleo. Para Goitia, estas cifras se explican, en parte, porque en los procesos de selección, “muchas entrevistas de trabajo no se centran en las competencias reales que tienen las personas, sino en aspectos formales de comunicación o comportamiento que no siempre están vinculados al desempeño del puesto".
Además, Goitia se refirió al estigma social que persiste en torno al autismo, que puede concebirse como una enfermedad mental, y a la invisibilidad de la condición. “Al no tratarse de una discapacidad física, está invisibilizada y es más complicado que nos acepten”, aseguró, añadiendo que el entorno “no está preparado para recibir a las personas autistas. Hay que ver más allá del diagnóstico y facilitarnos los apoyos que necesitamos”. En este sentido, señaló como una posible solución el empleo con apoyo y la figura del preparador laboral "porque ofrece acompañamiento individualizado tanto a la persona como a la empresa, facilitando la adaptación al puesto, la formación en las tareas y el seguimiento continuado en el entorno laboral ordinario".
Eva García, miembro de la Junta Directiva de Asperger España, puso el foco en la necesidad de conocer mejor cómo se manifiesta el autismo en las niñas y mujeres, ya que el enmascaramiento provoca diagnósticos muy tardíos que hacen que se retrase el acceso a los apoyos que necesitan. En este sentido, se refirió al Observatorio de la Mujer Asperger, creado por la Confederación como “un espacio para escucharnos y compartir experiencias”.
El enmascaramiento del asperger provoca diagnósticos muy tardíos que hacen que se retrase el acceso a los apoyos que necesita
García también insistió en la necesidad de luchar contra el acoso escolar que sufre buena parte del alumnado autista, que suele ser “exclusión, aislamiento y burlas”, y demandó a las Administraciones el reconocimiento de la discapacidad para las personas con autismo sin discapacidad intelectual, para que esta parte del colectivo pueda acceder a los apoyos que necesita.
Vacíos legales que dejan fuera del reconocimiento de derechos
En esta misma línea se manifestó Cristina Gómez, miembro de la Junta Directiva de Autismo España, quien señaló que la Confederación, como entidad de referencia y representación del autismo en nuestro país, trabaja intensamente para que "la normativa cambie y contemple de manera específica el autismo y toda su variabilidad".
"El grado de discapacidad es la puerta de entrada a los derechos y, por ello, necesitamos que el colectivo del autismo tenga reconocida esa especificidad, para que todas las personas autistas puedan acceder a los ajustes y apoyos necesarios en todos los aspectos de la vida que le permitan vivir una vida plena en igualdad de condiciones”, aseguró. “De lo contrario, muchas personas se van a quedar fuera de ese reconocimiento de derechos y no van a tener apoyos en educación, empleo, programas de vida adulta, etc”, añadió.
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