Entrevista a María López Matallana presidenta de Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad
“Hay más de 100.000 personas afectadas por la Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad en España”
Por SONIA GUTIÉRREZ MENCÍA| FOTO CONFESQ
Miles de personas con Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad ven limitada su participación en el mercado laboral por barreras que podrían evitarse con medidas sencillas. El Libro Verde presentado por la Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (Confesq) recopila evidencias científicas, propuestas prácticas y testimonios reales que muestran que la inclusión es posible cuando existe conocimiento, voluntad y adaptación del entorno. Entrevistamos a María López Matallana presidenta de Confesq además de coordinadora y coautora de la Guía financiada por Fundación ONCE.
¿En qué consisten las SQM y/o EHS? ¿Por qué el rango de afectados europeos es tan amplio?
La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y la Electrohipersensibilidad (EHS) son condiciones de salud caracterizadas por la aparición de síntomas ante exposiciones ambientales —sustancias químicas habituales en el caso de la SQM, y campos electromagnéticos en el caso de la EHS— en niveles que la mayoría de la población tolera sin problemas. Las personas afectadas pueden experimentar manifestaciones neurológicas, respiratorias, dermatológicas, digestivas o cardiovasculares, entre otras, que impactan de forma significativa en su vida cotidiana y, muy especialmente, en el ámbito laboral. No se trata de alergias clásicas ni de reacciones tóxicas convencionales, sino de respuestas anómalas del organismo frente a exposiciones comunes, lo que dificulta su reconocimiento y abordaje en los sistemas sanitarios y preventivos.
De forma orientativa, los estudios europeos sitúan la SQM en un rango que va aproximadamente del 0,5 % al 6 % de la población, según el país y la metodología utilizada, con un porcentaje menor de casos graves, pero con alto impacto funcional. En el caso de la EHS, las estimaciones son aún más variables y oscilan entre el 1 % y el 10 % de la población, dependiendo de si se miden síntomas autodeclarados, diagnósticos clínicos o encuestas poblacionales.
Estas diferencias no reflejan tanto una variación real de la prevalencia como una infradiagnosis generalizada, el distinto grado de reconocimiento oficial y las divergencias en los sistemas de registro entre países. Por ello, el rango es amplio y debe interpretarse como una señal de subregistro y falta de consenso, más que como una incertidumbre sobre la existencia o el impacto real de estas condiciones.
¿En qué consiste la discapacidad orgánica que está asociada a estas enfermedades?
En el entorno laboral, las personas con SQM o EHS se encuentran con numerosas barreras ambientales, organizativas y actitudinales que pueden hacer inviable su permanencia en el puesto de trabajo si no se adoptan medidas adecuadas.

En el caso de la SQM, son frecuentes las barreras derivadas de la presencia de productos químicos habituales: perfumes y colonias del personal, productos de limpieza convencionales, ambientadores, tintas de impresora, disolventes, pesticidas, materiales de oficina o pinturas recientes. A ello se suman espacios mal ventilados, obras o reformas sin protocolos preventivos y la imposibilidad de controlar exposiciones involuntarias en zonas comunes como ascensores, salas de reuniones o vestuarios.
Para las personas con EHS, las barreras más habituales están relacionadas con la exposición constante a campos electromagnéticos: redes wifi, teléfonos inalámbricos, repetidores, antenas cercanas, sistemas domóticos, lectores electrónicos, pantallas, cableado mal apantallado o puestos de trabajo altamente digitalizados sin alternativas técnicas. En muchos casos, la organización del trabajo no contempla opciones de conexión por cable, zonas de baja emisión o modalidades de teletrabajo adaptado.
A estas barreras físicas se añaden otras de carácter organizativo y social, como la falta de protocolos específicos, la negativa a realizar ajustes razonables, la rigidez horaria, la imposibilidad de reubicar el puesto o el desconocimiento de los servicios de prevención. También son frecuentes las barreras actitudinales, como la minimización de los síntomas, el cuestionamiento de la enfermedad, el estigma o la presión para “normalizarse”, que generan aislamiento y un elevado impacto psicosocial.
Todo ello demuestra que la exclusión laboral no es consecuencia directa de la condición de salud, sino de entornos no accesibles ni preventivos, que pueden transformarse con medidas relativamente sencillas cuando existe información, voluntad y enfoque de derechos.
Son frecuentes las barreras actitudinales, como la minimización de los síntomas, el cuestionamiento de la enfermedad, el estigma o la presión para “normalizarse”, que generan aislamiento y un elevado impacto psicosocial
¿Qué llevó a impulsar la creación del Libro Verde y por qué considera que era necesario en este momento?
La creación del Libro Verde surge como respuesta a un proceso previo de toma de conciencia y consolidación de evidencias, especialmente a partir de los informes sobre derechos humanos y discapacidad orgánica, publicados en 2023 y 2025, que pusieron de manifiesto la situación de vulneración de derechos que viven las personas con Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS). Estos informes señalaron carencias estructurales en ámbitos clave como la salud, el empleo, la protección social y la igualdad de trato, y evidenciaron la necesidad urgente de pasar del diagnóstico del problema a la propuesta de soluciones concretas.
En este contexto, el apoyo de Fundación ONCE, a través de Cocemfe, ha sido una oportunidad decisiva. Su financiación ha permitido dar un salto cualitativo: reunir conocimiento experto, articular enfoques diversos y transformar años de reivindicación social y testimonios individuales en una herramienta rigurosa, estructurada y útil para las administraciones, los profesionales y la sociedad en su conjunto.
El término 'Libro Verde' no es casual. Hace referencia a un documento de análisis y reflexión que abre camino, que no cierra debates sino que los ordena, los fundamenta y propone líneas de actuación. Este libro era necesario precisamente ahora porque permite comprender esta realidad compleja desde una mirada multidisciplinar, de la mano de especialistas en el ámbito biomédico, jurídico, laboral, preventivo y de derechos humanos, incorporando además guías prácticas y experiencias reales de éxito. Ya no se trata solo de visibilizar estas condiciones, sino de ofrecer conocimiento sólido y propuestas viables que permitan garantizar derechos, prevenir exclusiones y avanzar hacia entornos laborales y sociales más justos y accesibles.
¿Cómo describiría la situación actual de las personas con SQM y/o EHS en el ámbito laboral en España?
La situación actual de las personas con Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad en el ámbito laboral en España puede describirse como frágil y desigual, marcada por una clara brecha entre el marco legal existente y su aplicación real.
Desde el punto de vista normativo, el ordenamiento jurídico español —especialmente la legislación en prevención de riesgos laborales y no discriminación— ofrece herramientas suficientes para proteger a las personas trabajadoras especialmente sensibles y para exigir adaptaciones del puesto de trabajo. Sin embargo, en la práctica, estas herramientas se aplican de forma muy limitada cuando se trata de SQM y EHS, debido al desconocimiento, la falta de formación específica y la ausencia de protocolos claros en los servicios de prevención y en las empresas.
Muchas personas con SQM o EHS se ven obligadas a abandonar su puesto de trabajo, a aceptar bajas prolongadas o a transitar hacia situaciones de desempleo o incapacidad, no porque no puedan trabajar, sino porque los entornos laborales no se adaptan a sus necesidades. La exposición a químicos habituales o a campos electromagnéticos, unida a la negativa o demora en implementar ajustes razonables, convierte el propio entorno de trabajo en un factor de exclusión.
Muchas personas con SQM o EHS se ven obligadas a abandonar su puesto de trabajo, a aceptar bajas prolongadas o a transitar hacia situaciones de desempleo o incapacidad.
Además, persiste un importante cuestionamiento de la legitimidad de estas enfermedades, lo que genera barreras actitudinales, estigmatización y desprotección. Esto se traduce en inseguridad jurídica, desigualdad territorial y una elevada carga personal y profesional para las personas afectadas, que a menudo deben justificar constantemente su situación.
El reto pendiente en España es pasar del reconocimiento teórico de derechos a su implementación efectiva, con un enfoque preventivo, inclusivo y basado en el conocimiento experto.
¿Cuáles son las principales adaptaciones laborales que propone el libro y qué impacto pueden tener en la inclusión en líneas generales?
El Libro Verde propone un conjunto de adaptaciones laborales basadas en la prevención, los ajustes razonables y la personalización del entorno de trabajo, partiendo de una idea clave: no se trata de soluciones extraordinarias, sino de medidas proporcionadas y técnicamente viables que permiten eliminar o reducir las barreras que hoy expulsan a muchas personas con SQM y EHS del empleo.
Entre las principales adaptaciones se incluyen, en el caso de la SQM, la sustitución de productos de limpieza, higiene y mantenimiento por alternativas sin fragancias ni compuestos irritantes; la eliminación de ambientadores y perfumes en el entorno laboral; la mejora de la ventilación; la planificación preventiva de obras o reformas; y la creación de protocolos de control de exposiciones en espacios compartidos. Para la EHS, se proponen medidas como priorizar conexiones por cable frente a wifi, reducir emisiones innecesarias, adaptar el equipamiento tecnológico, apantallar cableado cuando sea necesario, reubicar puestos de trabajo o facilitar modalidades de teletrabajo adaptado.
El libro también subraya adaptaciones organizativas esenciales: flexibilidad horaria, cambios de ubicación, reorganización de tareas, evaluación individualizada del puesto, participación de los servicios de prevención y reconocimiento efectivo de la condición de persona trabajadora especialmente sensible. Todo ello acompañado de formación y sensibilización para evitar barreras actitudinales.
Además, muchas de estas medidas benefician al conjunto de la plantilla, al generar entornos más saludables, seguros y sostenibles.
¿Podría compartir algún ejemplo real de adaptación que haya permitido a una persona mantener su puesto de trabajo?
Sí, el capítulo 4 del Libro Verde está dedicado precisamente a casos reales de adaptación laboral, porque consideramos fundamental demostrar que la inclusión es posible cuando se aplican medidas adecuadas. Este capítulo recoge experiencias concretas de personas con SQM y EHS que han podido mantener su empleo gracias a adaptaciones razonables, evaluaciones individualizadas del puesto y una implicación real de las empresas y los servicios de prevención. No son ejemplos teóricos, sino situaciones documentadas que muestran qué funciona, cómo se implementa y qué impacto tiene.
Uno de los casos más significativos es el de una trabajadora del ámbito administrativo con Sensibilidad Química Múltiple que, tras años de bajas intermitentes y riesgo de pérdida del empleo, logró continuar en su puesto gracias a una intervención integral. La adaptación incluyó la eliminación de ambientadores y perfumes en su entorno inmediato, la sustitución de productos de limpieza por alternativas sin fragancias, la mejora de la ventilación, la reubicación de su puesto lejos de fuentes de exposición y una reorganización parcial de tareas. Además, se estableció un protocolo preventivo para reformas y limpiezas extraordinarias.
El resultado fue muy claro: la trabajadora redujo drásticamente los síntomas, pudo mantener una presencia laboral estable y recuperó su autonomía profesional. Este caso demuestra algo esencial que atraviesa todo el Libro Verde: la discapacidad no desaparece, pero deja de ser excluyente cuando el entorno se adapta.
Este tipo de experiencias, recogidas y analizadas en el capítulo 4, muestran que no estamos ante situaciones excepcionales, sino ante soluciones replicables.
¿Por qué cree que estas enfermedades siguen siendo invisibilizadas y estigmatizadas?
La invisibilización y el estigma en torno a la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y la Electrohipersensibilidad (EHS) responden a varios factores estructurales. Son enfermedades invisibles, sin marcadores diagnósticos simples, lo que ha favorecido su cuestionamiento pese a que generan limitaciones funcionales reales. A ello se suma una falta de formación específica en los ámbitos sanitario, preventivo y laboral, que obliga a las personas afectadas a justificar continuamente su situación.
Además, estas condiciones cuestionan modelos de exposición ampliamente normalizados —químicos y tecnológicos—, lo que dificulta asumir que puedan ser excluyentes para una parte de la población. Existe también un claro sesgo de género, ya que afectan mayoritariamente a mujeres, lo que ha contribuido a su banalización y a la derivación injustificada al ámbito psicológico.
Por último, la ausencia de respuestas institucionales claras y homogéneas mantiene el vacío de reconocimiento. Frente a ello, el enfoque del Libro Verde aporta conocimiento riguroso y una mirada de derechos humanos para desmontar prejuicios y avanzar hacia soluciones reales
¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las empresas para implementar ajustes razonables en estos casos?
Los principales obstáculos para que las empresas implementen ajustes razonables en casos de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS) están relacionados, sobre todo, con el desconocimiento y la falta de referencias claras. Muchas organizaciones no saben cómo actuar, perciben estas situaciones como complejas o temen equivocarse desde el punto de vista legal, especialmente ante la ausencia de protocolos específicos.
A ello se suman rigideces organizativas y, en algunos casos, actitudes de desconfianza o minimización de los síntomas, que frenan la toma de decisiones. Sin embargo, el Libro Verde demuestra que, cuando se conocen las adaptaciones posibles, la mayoría de los ajustes no son técnicamente difíciles ni costosos de implementar y pueden integrarse con normalidad en la gestión preventiva y organizativa de la empresa.
¿Cómo espera que este libro influya en la normativa y en las políticas públicas?
Nos gustaría que el Libro Verde se convirtiera en una referencia técnica y jurídica para orientar la normativa y las políticas públicas hacia un mejor reconocimiento de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y la Electrohipersensibilidad (EHS). Su objetivo es facilitar una aplicación más adecuada de la normativa existente, especialmente en materia de prevención de riesgos laborales, discapacidad y ajustes razonables.
Además, el libro puede impulsar la elaboración de protocolos y guías específicas, reducir la inseguridad jurídica y avanzar hacia criterios más homogéneos entre administraciones. El trabajo de difusión de este libro está dirigido también a conseguir mejoras normativas, especialmente allí donde la regulación actual resulta insuficiente, como en el caso de la EHS, favoreciendo políticas públicas más preventivas, inclusivas y basadas en el conocimiento experto. Su aplicación directa es laboral, pero también puede extrapolarse a la adaptación y la implementación de ajustes razonables en otros ámbitos como el educativo, sanitario o sociocultural.
¿Qué papel deberían jugar las administraciones, sindicatos y empresas para garantizar la inclusión de estas personas?
La inclusión de las personas con SQM y EHS debe entenderse como una responsabilidad compartida.
Las administraciones deben garantizar el reconocimiento efectivo de derechos, impulsar protocolos específicos y asegurar una aplicación homogénea de la normativa.
Los sindicatos tienen un papel clave en la defensa de las personas trabajadoras afectadas, la visibilización de estas realidades y la exigencia de ajustes razonables.
Las empresas, por su parte, deben adoptar un enfoque preventivo e inclusivo, evaluando los puestos de forma individualizada y aplicando adaptaciones razonables que, cuando se conocen, son viables y beneficiosas para toda la organización.
¿Me puede hablar de Confesq?
Es una coalición estatal que agrupa a asociaciones de personas afectadas por fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS) de todo el territorio español.
Esta ejerce una representación directa de más de 15.000 personas asociadas a las entidades que la integran y una representación indirecta de alrededor de 100.000 personas afectadas por SQM y EHS en España. Su estructura tiene una clara implantación territorial, lo que le permite trasladar las problemáticas reales de las personas afectadas en las distintas comunidades autónomas y actuar frente a las desigualdades territoriales existentes.
Su trabajo se centra en la defensa de derechos, la interlocución con administraciones públicas, la sensibilización social y el impulso de proyectos estratégicos —como el Libro Verde— que aportan conocimiento riguroso y propuestas concretas en los ámbitos sanitario, social y laboral. Uno de los objetivos de Consfesq es claro: lograr el reconocimiento efectivo y la inclusión real de las personas con SQM y EHS.
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