La organización ha atendido a cerca de 30.000 pacientes con enfermedades prevenibles mediante vacunación

Médicos Sin Fronteras reclama recuperar la vacunación sistemática en Darfur

Entre enero de 2024 y abril de 2026, en el contexto de la guerra que continúa en Sudán, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han atendido en todo Darfur a cerca de 30.000 pacientes con enfermedades prevenibles mediante vacunación, según un nuevo informe elaborado por la organización. El sarampión fue la enfermedad más frecuente, afectando principalmente a niños no vacunados.

Por Redacción | Fotografía: MAXIME LE LIJOUR / MSF

06/11/2026
Un equipo de MSF vacuna a niños en Dela, una aldea aislada en las montañas de Jebel Marra

Por ello, MSF ha instado a las autoridades sanitarias y políticas sudanesas a eliminar las barreras y los obstáculos administrativos que actualmente impiden la entrada de vacunas en Darfur. Asimismo, la organización ha hecho un llamamiento a los países donantes y a la ONU para que aumenten la financiación y faciliten el suministro de vacunas a las autoridades sanitarias.

Los centros apoyados por MSF en cuatro estados de Darfur registraron más de 28.000 casos de sarampión y cerca de 2.000 de tos ferina. El 75% de los pacientes tratados por sarampión no estaban vacunados y el 69% eran niños menores de cinco años.

“Varias localidades, entre ellas Tawila, El Geneina, Rokero, Zalingei, Nyala y Jebel Marra Oriental, han experimentado una transmisión recurrente a lo largo de años consecutivos. Esto sugiere que los brotes no llegaron a contenerse por completo y que persistieron brechas de inmunidad, a pesar de las repetidas intervenciones de respuesta”, señaló Sebastián Traficante, coordinador de emergencias de MSF en Darfur. “Nuestros equipos atienden constantemente a niños que padecen enfermedades que podrían haberse evitado con una vacuna. Muchos llegan a nuestros centros en estado crítico y, lamentablemente, no logran sobrevivir”. agregó.

Problemas de abastecimiento y personal

Según el informe de MSF, la transmisión fue especialmente elevada en Darfur Sur, donde solo en los cuatro primeros meses de 2026 se registraron 10.600 casos sospechosos de sarampión, una cifra que supera el total de casos de 2025.

Las enfermedades prevenibles mediante vacunación resultan especialmente peligrosas cuando se combinan con complicaciones derivadas de otros problemas de salud, como la malaria y la desnutrición, que están muy extendidas por todo Darfur.

Con la guerra ya en su cuarto año, Sudán se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo: en 2026, 34 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y 21 millones no pueden acceder a atención médica básica –o incluso vital– debido al colapso del sistema sanitario sudanés. Según la Organización Mundial de la Salud, el 37 % de los centros sanitarios del país no están operativos. Aquellos que permanecen abiertos en Darfur sufren una grave escasez de personal, medicamentos, vacunas, equipos y suministros; además, muchos cuentan con cadenas de frío que solo funcionan parcialmente o que han dejado de funcionar, lo que impide mantener las vacunas en condiciones adecuadas.

“Los servicios de vacunación rutinaria tienen dificultades para llegar a la población, especialmente en zonas remotas. El suministro, el transporte y el almacenamiento de las vacunas se enfrentan a obstáculos importantes, debidos en gran medida a retrasos administrativos, como la obtención de permisos de importación o de circulación”, explicó el doctor Saiful Islam, coordinador médico de emergencias de MSF para Darfur Sur. En la misma línea, explicó que “a menudo, las oficinas de vacunación a nivel estatal no funcionan, lo que deja poco margen para el seguimiento o la supervisión. Muchos centros sanitarios carecen de personal de vacunación permanente y dependen de voluntarios”.

Cuando los servicios no llegan a las comunidades, las familias se ven obligadas a desplazarse para buscarlos. Sin embargo, la guerra ha destruido los medios de vida y ha provocado una escalada de los precios, dejando a las familias con muy pocos ingresos. Para muchos padres, incluso el costo del transporte hasta el centro de salud más cercano resulta inasequible.

“Mi hijo nunca había sido vacunado porque vivimos en una zona rural, a unas tres horas de la localidad de Sortony”, expresó Fauzia, madre de Faiz, de tres años. “Además, la temporada de lluvias dificulta los desplazamientos. Muchos niños de mi zona padecen enfermedades que se pueden prevenir mediante la vacunación”, añadió. Faiz fue ingresado en el hospital de Rokero, en Darfur Central, por sospecha de tos ferina. Tras examinarlo, el equipo médico de MSF confirmó que también padecía meningitis y tétanos. Después de 16 días en la unidad de aislamiento, Faiz falleció.

Las campañas de vacunación de emergencia no son suficientes

La vigilancia epidemiológica constituye otra carencia importante. Debido a la falta de un seguimiento y monitoreo adecuados, los brotes a menudo pasan desapercibidos hasta que la enfermedad se ha propagado ampliamente, lo que provoca que las campañas de vacunación de emergencia comiencen demasiado tarde.

Desde 2024, se han llevado a cabo diversas campañas de emergencia en distintas zonas de Darfur que han ayudado a contener brotes. Sin embargo, estas iniciativas deben ser más eficientes –idealmente incluyendo antígenos para varias enfermedades– y, en ningún caso, pueden sustituir a la vacunación sistemática. Por ejemplo, en Tawila (Darfur Norte), un grave brote de sarampión derivó en la atención de más de 1.900 casos en el hospital local entre enero y abril de 2026. Tras una campaña masiva de vacunación de emergencia que llegó a 130.000 niños –tanto en la localidad de Tawila como en los campamentos de personas desplazadas internamente–, se logró detener la transmisión comunitaria: el número de casos descendió a 96 entre abril y septiembre de 2026, lo que representa una reducción del 95%.

Aunque estas campañas de emergencia focalizadas salvan vidas de forma inmediata, la organización sostiene que, sin una inversión sostenida en vacunación sistemática, infraestructura de cadena de frío, personal especializado y vigilancia epidemiológica, los brotes de sarampión, tos ferina y otras enfermedades prevenibles seguirán reapareciendo en todo Darfur.

“La vacunación en Darfur y en el resto de Sudán debe adaptarse a la realidad del conflicto”, afirmó Traficante. “Esto implica contar con servicios móviles, de alcance comunitario y de recuperación de coberturas, gestionados por equipos de vacunación profesionales. Estos equipos pueden llegar a los niños no vacunados allí donde se encuentren y, al mismo tiempo, actuar como nuestros ojos en las comunidades, realizando un seguimiento de las tasas de inmunización y detectando brotes de manera temprana”, concluyó.

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