Encuesta de Hábitos Deportivos en España 2024/25
Más deporte, más pasos y menos brecha de género: así se mueve hoy España
Más de seis de cada 10 personas de 15 años en adelante (62,7%) practicó deporte en el último año, ya sea de forma periódica u ocasional. Así lo destaca la nueva ‘Encuesta de Hábitos Deportivos en España 2024/25’. La cifra es 5,4 puntos más elevada que en 2022 y 3,1 más que en 2020, el año marcado por la pandemia.
Por A. G.
La encuesta, elaborada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y el Consejo Superior de Deportes integrada en el Plan Estadístico Nacional con la colaboración del Instituto Nacional de Estadística, confirma que quien hace deporte, lo hace en serio. Un 25,5% de la población practica a diario y un 53,9% al menos una vez por semana. El 59,9% se activa al menos una vez al mes y el 61,7% lo hace, como mínimo, una vez al trimestre. El deporte deja de ser una cita esporádica para consolidarse como hábito.
La edad sigue siendo una frontera clara. Entre los más jóvenes, las tasas de participación anual superan el 83%, mientras que a partir de los 55 años caen hasta situarse en torno al 43%. Cuanto más se avanza en edad, más cuesta mantenerse dentro del mapa deportivo, aunque la encuesta también recoge incrementos respecto a 2020 y 2022 en todos los grupos de edad.
Brecha de género en la práctica deportiva: un descenso significativo en España
El deporte en España sigue teniendo, además, rostro mayoritariamente masculino, pero con una brecha que se estrecha. La práctica anual alcanza al 66,2% de los hombres y al 59,5% de las mujeres. En 2022 la diferencia era de 11,3 puntos; hoy se ha reducido a 6,7. Hay más mujeres en las pistas, en los parques y en los gimnasios, y eso se refleja en que modalidades como la gimnasia suave y la gimnasia intensa se disparan entre ellas.
El nivel de estudios también traza una línea muy nítida. Entre quienes tienen educación universitaria, la tasa de práctica deportiva anual llega al 80,4%, seguida de quienes tienen una educación superior (78,1%). En los niveles formativos más bajos, la actividad física se resiente. El deporte, de nuevo, aparece como un indicador más de desigualdad social.
Detrás de esos porcentajes hay una motivación central, clara, casi transversal: estar en forma. Entre quienes hacen deporte, “estar en forma sigue siendo el principal motivo manifestado para hacer deporte, 28,8%, porcentaje que es mayor en las mujeres, 30,4%, que en los hombres, 27,3%”. Le siguen la relajación (18,9%), los motivos de salud (17,1%) y la diversión o el entretenimiento (16,9%). El deporte como medicina preventiva, pero también como refugio mental y espacio de disfrute.
En el lado opuesto, las barreras dibujan una sociedad que corre, pero a menudo sin tiempo para sí misma. La falta de tiempo es el motivo más citado para no hacer deporte o no hacerlo más (26,3%), seguida por la falta de interés (11,9%), la edad (11,7%), la percepción de que ya se practica suficiente (11,4%) y las responsabilidades familiares (11,3%). Los motivos económicos (5,2%) y las limitaciones de acceso o de horarios en las instalaciones quedan por detrás, pero no desaparecen.
Actividad física cotidiana: caminar y pedalear como tendencia creciente
Uno de los giros más interesantes del informe es el foco en la actividad física no deportiva. El 9,1% de la población utiliza la bicicleta al menos una vez a la semana para desplazarse o pasear, con porcentajes muy superiores en hombres (13,6%) que en mujeres (4,9%) y mejores cifras en edades hasta los 55 años, antes de caer de forma acusada en los grupos mayores.
Más relevante aún es el papel de caminar. “Las cifras muestran que un 78,7% de la población suele realizar esta actividad, lo que supone un aumento de 6,6 puntos porcentuales respecto a 2022”. El informe subraya que “el hábito de andar o pasear ha sido más frecuente en las mujeres, 81,7%, que en los hombres, 75,5%”. Frente a la caída de la práctica deportiva con la edad, el hábito de caminar se mantiene por encima del 70% en prácticamente todos los tramos a partir de los 25 años.
Ese aumento de pasos y pedaleos se traduce en algo clave desde el punto de vista sanitario: casi el 73% de la población cumple con las recomendaciones de la OMS sobre actividad física, combinando minutos de práctica deportiva y de actividad moderada como andar o desplazarse en bicicleta. Más del 61% llega incluso a los niveles de “beneficios adicionales”, es decir, supera con holgura esos mínimos. De nuevo, los hombres presentan porcentajes algo superiores, y el tramo más activo se sitúa entre los 25 y los 34 años.
Herencia deportiva y socialización: el papel de la familia
El informe también entra en un terreno menos visible, pero decisivo: la edad de inicio y la herencia deportiva familiar. “El 59,4% de la población que practica deporte inició esta actividad antes de los 15 años”, una cifra que se dispara al 70,5% en el caso de los hombres y se queda en el 47,7% entre las mujeres. Es decir, la puerta de entrada al deporte se abre antes de la adolescencia y lo hace todavía más para ellos que para ellas.
La familia importa, y mucho. “Entre aquellos que hacen deporte, el 36,7% manifiesta que al menos uno de sus padres practica o ha practicado esta actividad”, con un 74,2% entre los jóvenes de 15 a 19 años. Además, entre las personas con hijos menores de 18 años, el 50,7% declara que practica deporte con ellos, el 54,2% les acompaña a los entrenamientos y el 51,3% a las competiciones. La cultura deportiva se transmite, en buena medida, en casa y desde la grada.
Modalidades deportivas más practicadas y patrones emergentes
En cuanto a las modalidades que protagonizan este nuevo mapa, la gimnasia suave (29,2% de quienes practican deporte), la gimnasia intensa (27,3%), el senderismo y montañismo (24,9%), la musculación y halterofilia (23,5%), la natación (22,4%) y el ciclismo (21,4%) lideran la clasificación. En los hombres pesan más el ciclismo, el fútbol, la musculación y el senderismo; en las mujeres, la gimnasia (en sus diferentes versiones), la natación y el senderismo.
El estudio muestra, además, cómo ciertas prácticas se retroalimentan entre sí: “La encuesta ofrece indicadores de práctica deportiva evaluados en colectivos de personas en los que se observa una práctica deportiva determinada, que ponen de manifiesto las fuertes interrelaciones”.
Quien hace ciclismo, por ejemplo, duplica ampliamente sus tasas de senderismo y natación frente a la población general; quien hace natación, a su vez, presenta más gimnasia y senderismo. Se dibuja así un “ecosistema” deportivo donde una disciplina abre la puerta a otras.
Consumo del deporte: asistencia, pantallas y factores que influyen
Fuera de la práctica directa, la relación con el deporte también se expresa en la butaca y la pantalla. El 75,2% de la población asistió presencialmente o accedió por medios audiovisuales a algún espectáculo deportivo en el último año. Un 32,4% lo hizo en directo, y un 72,8% a través de televisión, radio o Internet. De nuevo, la brecha de género es evidente: el acceso, ya sea en estadio o en pantalla, es mucho más elevado entre los hombres (84,0%) que entre las mujeres (66,9%).
La falta de interés y el precio marcan los límites de la asistencia presencial. La encuesta recoge que la falta de interés (23,4%) y el coste de las entradas (18,8%) son los principales motivos para no ir –o no ir más– a espectáculos deportivos, por delante de la falta de tiempo (15,8%) o la preferencia por verlos en televisión o internet (11,4%).
El hogar como espacio deportivo en crecimiento
En el terreno de la organización, hay datos que hablan de compromiso, aunque con margen para crecer. Un 10% de la población declara disponer de al menos una licencia deportiva en vigor —«observándose que el porcentaje de hombres casi triplica al de mujeres, 15,0% frente a 5,1%»—, y un 30,7% está abonado o es socio de un gimnasio. El 19,9% pertenece a otras asociaciones o clubes deportivos.
También asoma un deporte con dimensión cívica: un 8,2% de la población ha apoyado actividades deportivas mediante trabajo voluntario y un 5,7% lo ha hecho a través de donaciones específicas.
Por último, el informe se detiene en el hogar como pequeño ecosistema deportivo. El 83,6% de la población dispone de algún equipamiento deportivo en casa, una proporción que llega al 93,5% entre quienes han practicado deporte en el último año. Bicicletas, aparatos de musculación, balones, raquetas, material de montaña o tableros de ajedrez conviven en salones, trasteros y garajes, recordando que el deporte no solo se practica fuera.
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