Las asociaciones de pacientes alertan de las dificultades para acceder al empleo, la atención sanitaria y las adaptaciones necesarias en el entorno laboral
La electrohipersensibilidad, una condición sin reconocimiento oficial que reclama un lugar en la agenda sanitaria
La Coalición Nacional de Fibromialgia, Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (Confesq) y la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (Eqsds) reclaman el reconocimiento de la electrohipersensibilidad (EHS) en España y alertan de las repercusiones que esta condición tiene en ámbitos como el empleo, la asistencia sanitaria o la participación social.
Por Bárbara Guerra
Ambas entidades insisten en la necesidad de dar visibilidad a una realidad que consideran insuficientemente reconocida por las instituciones. “Es necesario poner el foco en esta realidad todavía invisibilizada. El grado de exposición a contaminación ambiental por productos químicos y por tecnologías inalámbricas artificiales en determinados entornos, incluido el laboral, puede tener un gran impacto en la vida diaria, la salud y, especialmente, en el acceso y mantenimiento del empleo de las personas con electrohipersensibilidad (EHS), cuya prevalencia estimada oscila entre 5% y 14,9% según el país, según un estudio publicado este año”, afirma la presidenta de Confesq, María López.
Según la organización, diversas entidades sociales y ecologistas vienen alertando desde hace años sobre el crecimiento de infraestructuras eléctricas y de telecomunicaciones y reclaman que su implantación tenga en cuenta criterios de salud pública, protección ambiental y el principio de precaución. En este sentido, López sostiene que “la proliferación de estaciones base, antenas y otras infraestructuras vinculadas a telecomunicaciones, debe estar planificada y regulada”.
Un libro verde para adaptar los entornos laborales
Confesq y Eqsds presentaron la edición en inglés del Libro Verde: Adaptación del puesto de trabajo para personas con Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y/o Electrohipersensibilidad (EHS). Esta publicación recoge propuestas destinadas a facilitar la adaptación de los entornos de trabajo y favorecer espacios más seguros, accesibles e inclusivos para las personas afectadas. Ambas entidades reconocen que supone un reconocimiento de la electrohipersensibilidad y facilita la adaptación de los entornos laborales.
Además, recuerdan que Suecia reconoce la EHS como discapacidad funcional desde el año 2000 y que Países Bajos incorporó este reconocimiento a finales de 2023 dentro del marco de protección de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Sin reconocimiento específico en España
A diferencia de esos países, en España no existe actualmente un reconocimiento oficial específico de la electrohipersensibilidad. No obstante, las organizaciones señalan que se han producido resoluciones judiciales que han reconocido situaciones de incapacidad laboral o contingencias profesionales asociadas a esta condición.
“Aunque es cierto que se han producido resoluciones judiciales relevantes que han reconocido incapacidad laboral o contingencia profesional asociada a esta condición, con este Libro Verde queremos ofrecer soluciones concretas para adaptar los entornos laborales, pero también abrir una conversación internacional sobre derechos, accesibilidad y reconocimiento”, sostienen las entidades.
Asimismo, subrayan las consecuencias que esta situación tiene para las personas afectadas, especialmente en el ámbito laboral. “La electrohipersensibilidad afecta a las personas en todos los ámbitos de la vida, pero en el mundo laboral su impacto es especialmente devastador. Hablar de adaptación no es hablar de privilegios, sino de igualdad de oportunidades”, reivindican ambas entidades.
Barreras en el empleo, la sanidad y la vida cotidiana
Las organizaciones aseguran que la distancia entre la experiencia de los afectados y el nivel de reconocimiento institucional tiene consecuencias directas en ámbitos como el empleo, la vivienda, la educación o la participación social. Según el informe Las cifras de SQM y EHS desde un enfoque de derechos humanos y discapacidad, elaborado por las entidades, el 73 % de las personas encuestadas se encuentra desempleada o en situación de incapacidad, mientras que más del 70 % de las solicitudes de ajustes razonables en el entorno laboral fueron rechazadas. Además, el 72 % afirma sentirse excluida de la sociedad con frecuencia.
El estudio también refleja dificultades en el acceso al sistema sanitario. El 67 % de las personas consultadas considera que los profesionales sanitarios desconocen estas patologías y el 49 % evita acudir a hospitales por la ausencia de protocolos específicos adaptados a su situación.
Confesq agrupa actualmente a más de 65 asociaciones y representa a más de 15.000 pacientes en España. Para la organización, estos datos ponen de manifiesto la necesidad de impulsar respuestas públicas que mejoren la atención, la accesibilidad y la inclusión de las personas afectadas. Las entidades concluyen que la falta de consenso científico y regulatorio en torno a esta condición mantiene abierta una brecha entre la realidad que viven los pacientes y las políticas públicas, una situación que, a su juicio, dificulta el pleno ejercicio de sus derechos.
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