Domingo Pisón, asesor y ayudante de dirección en la película ‘Sorda’
“La cultura audiovisual debe apostar por el talento de las personas sordas”
Domingo Pisón (Madrid, 1991) se ha consolidado como una de las voces más singulares del panorama audiovisual español. Director, guionista y productor, es una persona sorda desde su nacimiento y ha convertido esa vivencia en motor creativo, abriéndose camino en una industria donde aún persisten barreras. Fue el primer estudiante sordo en graduarse en Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos Formó parte del equipo de ‘Sorda’, obra cinematográfica reconocida con varios premios, y es autor de cortometrajes como El despertar de una mariposa y Veo Oscuro.
Por SONIA GUTIÉRREZ MENCÍA
La trayectoria de Domingo Pisón incluye, además, colaboraciones con RTVE, Netflix y Warner Bros, lo que le ha situado como un agente muy activo en la representación de la lengua de signos y en la defensa de una industria más inclusiva.
Precisamente sobre su recorrido profesional abunda el cineasta en esta entrevista con Perfiles, en la que también reflexiona sobre las barreras y dificultades comunicativas que, a pesar de los avances en accesibilidad producidos, aún persisten en la actualidad para las personas sordas.
- ¿Qué ha supuesto para usted participar en ‘Sorda’, una película que obtuvo tres premios Goya y un notable éxito de público?
Sobre todo, un paso importante en mi trayectoria dentro del cine inclusivo y profesional, además de reforzar mi papel como puente entre el mundo sordo y el audiovisual. Formé parte del equipo de dirección como asesor en el guion sobre comunidad sorda, que se extendió a ser ayudante de dirección de la película, participando en la organización, desde el casting y el desarrollo del rodaje, acompañando a los actores y actrices sordos de reparto, y que culminó acompañando al equipo en la exhibición con las premieres y pases especiales con coloquio.
- ¿Cuál fue su papel específico dentro del equipo de dirección, tanto en 'Sorda' como en 'Leo & Lou'?
Tanto ‘Sorda’ como Leo & Lou tratan una temática fundamental: la inclusión y normalización en la sociedad de personas con discapacidad, especialmente las que tienen relación con la lengua de signos y su diversidad de utilidades. En ambas películas participé en los equipos de dirección, una de mis especialidades, asesorando en lengua de signos y cultura sorda para ‘Sorda y la lengua de signos como sistema alternativo en Leo & Lou.
Casualmente, ambas películas coincidieron en mi primera edición de los Premios Goya, porque acudir con dos películas nominadas (‘Leo & Lou’, nominada a mejor música original) es un gran logro y orgullo, como decían mis compañeros de profesión.
- ¿Qué barreras y dificultades sigue encontrando en su día a día como persona sorda y profesional del sector audiovisual?
Las barreras y dificultades giran en torno a las formas de comunicación en nuestro día a día, pero en un sector tan comunicativo como el audiovisual es especialmente resistente con mayores barreras de comunicación en los rodajes.
Por naturaleza, los rodajes no están preparados ni son accesibles para las personas sordas. Las dinámicas son muy rápidas y la comunicación inmediata –con poco margen de comprensión y actuaciones rápidas para evitar imprevistos o retrasos– hacen que sea un lugar hostil, frustrante y vulnerable para actores y técnicos sordos. Es fácil perderse y se les exige un gran sobreesfuerzo para comprender en medio del caos.
En rodajes con previsión de accesibilidad –con intérpretes, lengua de signos o coordinadores de acceso–, las resistencias comunicativas se desbloquean y el flujo de trabajo mejora. De este modo, podrán disfrutar del trabajo; de lo contrario, no disfrutan de sus roles porque están más pendientes de entender el proceso de comunicación ante tantas indicaciones y órdenes. Por eso, más allá de los intérpretes, es necesaria la figura del coordinador de acceso, del mediador entre equipos oyentes y personas sordas, función que asumí en el rodaje de 'Sorda'.
Más allá de los intérpretes, es necesaria la figura del coordinador de acceso
A ello hay que sumar también la falta de accesibilidad estructural. Sufrimos violencia estructural por unos procesos y flujos de trabajo estándares, tradicionales y clasistas que no permiten ser flexibles y conducen a la monotonía; y la perpetuación de prejuicios y sesgos inconscientes con muy pocas producciones que planifican la accesibilidad desde el inicio, limitando la participación plena de profesionales sordos en momentos clave de la industria del cine y la televisión. Esos prejuicios provienen de una verdadera discapacidad social, la actitudinal, que perpetúa arquetipos negativos sobre la discapacidad.

Sufrimos violencia estructural por unos procesos y flujos de trabajo estándares, tradicionales y clasistas
Ese último aspecto también condiciona y perpetúa la escasez de referentes profesionales con discapacidad y mayores oportunidades por una falta de accesibilidad desde la educación en escuelas y universidades de cine. Sin educación accesible, cuesta mucho llegar a ser profesionales. Además, también se tiene que garantizar la accesibilidad en los entornos laborales.
En resumen, para garantizar una accesibilidad audiovisual adecuada se debe gestionar la inclusión desde el inicio del proyecto y dentro de la propia industria, generando conciencia y mayor estabilidad y ampliando referentes con discapacidad.
- ¿Cómo nació su pasión por el cine y de qué manera influyó la película ‘E.T., el extraterrestre’ en ese proceso?
Teniendo en cuenta mi condición de persona sorda de nacimiento, me enamoré del cine tras conectar profundamente con ‘E.T.’, aunque no entendiera nada por falta de subtítulos. Más tarde, en la adolescencia, comprendí mi identificación con ‘E.T.’: ambos nos sentíamos como extraterrestres en una sociedad que no hablaba nuestro idioma. De ahí nace ese símil y se consolida mi pasión por el cine, que además me ayudó como ejercicio logopédico. Spielberg se convirtió en mi primer gran referente y maestro.
- ¿Qué trabajos cinematográficos propios ha desarrollado hasta ahora?
Aunque ya esté en mi segunda década en la industria audiovisual como técnico sordo tanto en ayudantía de dirección como en producción en diferentes proyectos audiovisuales, mis trabajos propios más representativos son los cortometrajes ’El despertar de una mariposa’ y ’Veo Oscuro’.
Mi primer cortometraje, ‘El despertar de una mariposa’, fue premiado en festivales con galardones a Mejor Cortometraje y Mejor Dirección Novel.
Mi segundo cortometraje, ‘Veo Oscuro’, ha recibido siete premios, más de 20 selecciones y distinciones en festivales nacionales e internacionales, destacando por ser la primera representación de personas sordociegas en la ficción cinematográfica española.
P. ¿En qué consiste su formación como Coordinador de Acceso y qué oportunidades cree que puede abrirle dentro de la industria?
Es una figura que se está creando desde la Academia de Cine para controlar la calidad de la accesibilidad y la representación de personas con discapacidad en todas las fases de un proyecto. Confío en que las productoras entiendan su valor. Es fundamental apostar por la calidad más que la cantidad cuando se representa la discapacidad en la pantalla.

Es fundamental apostar por la calidad más que la cantidad cuando se representa la discapacidad en la pantalla
- ¿En qué está trabajando actualmente y cuáles son sus planes de futuro?
Actualmente, lamento la falta de más proyectos y estabilidad ante la escasa confianza en el talento de las personas sordas por parte de productoras y televisiones. He retomado la formación como coordinador de acceso mientras escribo el guion de mi próximo cortometraje.
- ¿Cree que poco a poco se van haciendo avances en accesibilidad?
Si echamos la vista atrás, hay mejoría y la tecnología ha permitido avances, pero aún insuficientes. Hay que seguir trabajando para mejorar la accesibilidad audiovisual y garantizar derechos, autonomía y acceso pleno a la vida social.
- ¿Qué medidas tomaría usted para concienciar y facilitar la accesibilidad a la cultura?
La primera, que las industrias culturales, especialmente las audiovisuales, confíen en el talento de las personas sordas y apuesten por nosotros. Romper la barrera actitudinal es clave para eliminar el capacitismo.
A partir de ahí, garantizar accesibilidad desde la creación del guion hasta la exhibición, pasando por casting inclusivo, rodajes accesibles, más salas de cine accesibles y oportunidades reales para creadores, técnicos y líderes creativos con discapacidad. Solo así lograremos una verdadera diversidad audiovisual con referentes auténticos.
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