Jesús Hernández-Galán, director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE y responsable de la X Bienal de Arte Contemporáneo
“La cultura inclusiva no es el futuro, sino el presente”
Dos décadas después de su nacimiento, la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE reafirma la cultura como un espacio en el que accesibilidad, diversidad y creación avanzan de la mano. En esta entrevista con Perfiles, Jesús Hernández-Galán, director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE y responsable de la X Bienal de Arte Contemporáneo, hace balance de una edición marcada por la respuesta del público, las nuevas alianzas y el impulso de una cultura cada vez más accesible e inclusiva.
Por Sonia Gutiérrez Mencía| FOTO ONCE
La X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE nació hace 20 años con el objetivo de cuestionar los límites tradicionales del arte y abrir nuevas formas de mirar la discapacidad, la creación y la participación cultural. Tras su clausura, Jesús Hernández-Galán, responsable de la muestra y director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE, hace balance de una edición que define como intensa y transformadora.
La exposición principal, celebrada en CentroCentro, convivió con un amplio programa de actividades paralelas. Talleres, proyecciones, representaciones teatrales y exposiciones en distintos espacios permitieron que la Bienal trascendiera las salas expositivas y llegara a públicos muy diversos.
"El balance no puede ser más positivo", resume el responsable de la Bienal. "Desde la inauguración hemos vivido una Bienal muy intensa, dinámica y llena de actividad. Hemos recorrido estos meses con la sensación de que la Bienal ha estado permanentemente viva, creciendo y evolucionando gracias a la participación de quienes la han visitado y compartido", señala.
Una experiencia que invitaba a volver
Uno de los aspectos que más llamaron la atención de la organización fue la respuesta del público. Durante las últimas semanas de apertura, la demanda de visitas guiadas fue constante. Participaron en ellas grupos procedentes de empresas, entidades sociales y centros educativos, además de personas interesadas en acercarse a la muestra.
Sin embargo, Hernández-Galán considera que el dato más revelador no está en el número de visitantes, sino en su implicación. "Muchas personas recomendaban la exposición a otras o incluso repetían la visita para participar en actividades diferentes", explica. "Eso demuestra que la Bienal ha conseguido conectar con la gente y generar una experiencia significativa, más allá de la visita puntual", sostiene.
A su juicio, ese efecto multiplicador refleja que la propuesta ha sido capaz de generar comunidad y conversación, algo muy valioso en el ámbito cultural.
Arte, inclusión y nuevos públicos
A lo largo de la programación, numerosos visitantes trasladaron a la organización que la Bienal les había permitido descubrir nuevas formas de entender la relación entre arte, accesibilidad e inclusión. Para el director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE, esa es precisamente una de las grandes aportaciones de esta edición.
"La inclusión ya no debe entenderse como un añadido, sino como una condición esencial de cualquier proyecto cultural contemporáneo".
La afirmación resume una filosofía que atraviesa toda la Bienal y que conecta con otras iniciativas impulsadas por Fundación ONCE para favorecer el acceso de las personas con discapacidad a la cultura y a la creación artística.
Según explica, la experiencia acumulada durante estos meses confirma que la accesibilidad no resta valor a las propuestas culturales. Más bien sucede lo contrario. "Si esta Bienal ha demostrado algo es que apostar por la accesibilidad no limita ni condiciona la propuesta artística; al contrario, la enriquece, amplía sus públicos y multiplica su impacto social".
El encanto de la ilusión dentro y fuera de la sala
Bajo el título 'El encanto de la ilusión. Un puente entre realidad y percepción', la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE propuso una reflexión sobre cómo las personas construyen y transforman la realidad a través del arte. La muestra reunió a más de una treintena de artistas con y sin discapacidad e integró la accesibilidad en la propia experiencia artística.
Además de la exposición principal en CentroCentro, la Bienal impulsó colaboraciones con instituciones de referencia que permitieron ampliar su alcance y atraer a nuevos públicos. Entre ellas figuraron el Real Jardín Botánico, que acogió actividades y una exposición paralela, e Infinito Delicias, escenario de distintas propuestas culturales.
Para Hernández-Galán, este trabajo en red constituye uno de los grandes éxitos de la Bienal: "Algunas de las relaciones construidas durante estos meses tendrán continuidad a través de futuros convenios y proyectos conjuntos. Esa es una de las mejores herencias que deja esta Bienal".
Una llamada al sector cultural
Cuando mira hacia el futuro, el responsable de la Bienal identifica la gran enseñanza que deja esta edición. Por ello, anima a otras instituciones a incorporar estos principios a sus proyectos. A su juicio, la accesibilidad y la inclusión no deben ser objetivos exclusivos de determinadas organizaciones, sino elementos integrados desde el inicio en cualquier estrategia cultural.
"La principal lección es que existe una demanda real de espacios culturales accesibles, participativos y abiertos a la diversidad", afirma.
"Creemos que la accesibilidad y la inclusión no son objetivos exclusivos de determinados proyectos o entidades, sino principios que pueden y deben incorporarse en cualquier iniciativa cultural", puntualiza.
El reto ahora, añade, es seguir ampliando alianzas, explorar nuevos formatos y llegar a públicos cada vez más diversos. El objetivo es que las entidades culturales integren de forma natural la relación entre arte, cultura, accesibilidad e inclusión.
El legado de la Bienal
Una vez concluida la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE, el responsable de la Bienal destaca el respaldo recibido por parte de los patrocinadores, colaboradores y profesionales que han contribuido al éxito de la iniciativa.
Entre ellos menciona a Deutsche Bank y Campofrío, patrocinadores históricos de la Bienal, así como a las entidades culturales y académicas que han formado parte de esta edición: el Centro Dramático Nacional, la Academia de Cine, el Real Jardín Botánico, Infinito Delicias, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.
La colaboración de museos, galerías, coleccionistas y artistas que cedieron obras para la exposición ha resultado igualmente decisiva. Gracias a ella, la propuesta ha trascendido los límites habituales de una muestra de arte contemporáneo y ha reforzado su vocación inclusiva.
El responsable de la muestra reconoce asimismo el papel de las personas que hicieron posible el desarrollo cotidiano del proyecto. Destaca el trabajo de las mediadoras culturales, cuya labor recibió una valoración muy positiva por parte de los visitantes. También pone en valor a las personas encargadas de concertar las visitas y a los equipos responsables de la producción, la comunicación, la coordinación y la organización de las actividades.
Hernández-Galán destaca que la "profesionalidad, implicación y entusiasmo" de las personas que hicieron posible el proyecto "han sido determinantes para el éxito de esta edición". Tras meses de exposiciones, encuentros y actividades, la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE baja el telón con una idea clara: la accesibilidad y la creación artística no son caminos paralelos, sino parte de una misma forma de entender la cultura.
Como cierre, el responsable de la Bienal resume la edición como "una Bienal que ha roto marcos, abierto miradas y demostrado que la cultura inclusiva no es el futuro, sino el presente".
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