Los microorganismos que viven contigo podrían estar detrás de tu bienestar emocional
Perros, inesperados aliados de la salud mental en adolescentes
Un nuevo estudio japonés revela que convivir con un perro no solo alegra la vida de los adolescentes, también podría mejorar su salud mental y su empatía gracias a una protagonista insospechada: la microbiota.
Por Refugio Martínez / Julius Kissinger - Piermario
¿Puede un perro cambiar la forma en que pensamos y sentimos? Más allá de las caricias y los juegos, la respuesta podría estar en los millones de diminutos microorganismos que viven en nuestro cuerpo.
Un equipo de la Universidad de Azabu (Japón), liderado por Takefumi Kikusu, ha encontrado pruebas de que la convivencia con perros influye en el microbioma oral de los adolescentes y, a través de él, en su bienestar emocional. “Las bacterias que promueven la prosocialidad, o empatía, se encontraron en los microbiomas de adolescentes que conviven con perros”, manifestaron los autores del estudio en un comunicado.
“Criar perros tiene efectos beneficiosos, especialmente en adolescentes, y estos efectos pueden estar mediados por la simbiosis con microorganismos”
Como señalan los investigadores “criar perros tiene efectos beneficiosos, especialmente en adolescentes, y estos efectos pueden estar mediados por la simbiosis con microorganismos”. No obstante, los autores son prudentes y reconocen que hacen falta más investigaciones.
¿Qué relación tiene la microbiota con el cerebro?
El estudio, publicado en iScience en diciembre de 2025, analizó a más de 340 adolescentes y descubrió que quienes tenían perro presentaban menos problemas sociales y mejor puntuación en salud mental. “Lo más interesante de este estudio es el descubrimiento de bacterias que promueven la prosocialidad, o empatía, en los microbiomas de adolescentes que tienen perros”, explica Takefumi Kikusui.
Esto es así porque su microbioma oral —el conjunto de microorganismos que habitan nuestro cuerpo, en este caso la boca— mostraba diferencias en la abundancia de ciertas bacterias con respecto a los jóvenes que no tenían perro. Pero ¿por qué importa esto?

El microbioma puede influir en la conducta a través del eje intestino–cerebro”, apunta Takefumi Kikusu al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Esta interacción afecta al sistema nervioso mediante señales químicas y nerviosas y termina por influir en emociones y conductas.
“Los ratones tratados con microbiota de adolescentes con perro olfatean más a sus compañeros y muestran un acercamiento social más marcado”
Para comprobar si estas bacterias podían afectar al comportamiento y a la sociabilidad, los científicos dieron un paso audaz: transfirieron microbiota oral de adolescentes con perro y sin perro a ratones.
El resultado fue sorprendente. Según apunta Kikusu, "los ratones tratados con microbiota de adolescentes con perro olfatean más a sus compañeros y muestran un acercamiento social más marcado en pruebas estándar”. En otras palabras, las bacterias asociadas a convivir con perros parecían fomentar conductas sociales más abiertas.
Lo que ya sabíamos… y lo que es nuevo
Hasta ahora, sabíamos que tener perro en la infancia y adolescencia se relaciona con menos ansiedad y más bienestar. Lo nuevo es la pista biológica: un perfil microbiano vinculado a la convivencia con perros puede transferirse y modular la conducta en otro organismo. Esto abre la puerta a investigar qué bacterias son clave y cómo interactúan con nuestro cerebro.
Este hallazgo también refuerza la idea de que los perros pueden ser aliados en programas de bienestar y salud mental. En escuelas, iniciativas con perros podrían potenciar habilidades sociales y en clínicas, se estudia cómo la interacción perro-adolescente ayuda a afrontar ansiedad social.
“Las ventajas de tener perro probablemente surgen de múltiples fuentes: interacción diaria, actividad física, apoyo emocional y factores biológicos”
En cualquier caso, en el estudio se señala que este beneficio recién descubierto se suma a otros muchos contrastados anteriormente. “Las ventajas de tener perro probablemente surgen de múltiples fuentes: interacción diaria, actividad física, apoyo emocional y factores biológicos”. De este modo, la microbiota sería tan solo una pieza más del puzzle completo.
La ciencia confirma lo que muchos intuían: los perros no solo nos acompañan, también podrían influir en nuestro equilibrio emocional a través de la microbiota. No es magia, es biología que ratifica que la relación entre microbiota y cerebro puede convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la salud mental adolescente.
“Es urgente una Ley Integral que pase de la mirada asistencial a un verdadero enfoque de derechos para las personas mayores”
Por Santi García | Fotos: Gaby Soto
La doble cara de la belleza
Por Aday Sánchez
“Los deportistas paralímpicos demuestran cada día el potencial y los valores de las personas con discapacidad”
Por Nat Carrasco | Fotografía: Comité Paralímpico Español