Diálogos de Servimedia “La migraña en jóvenes”
Los expertos alertan del retraso del diagnóstico y falta de trabajo interdisciplinar en la migraña juvenil
El responsable de la Unidad de Cefaleas del Hospital La Paz y neurólogo de Olympia QuirónSalud, Javier Díaz de Terán, afirmó “dos de cada tres pacientes con cefalea no están diagnosticados”, es decir no reciben el tratamiento adecuado, pese a afectar hasta al 28% de la población juvenil.
Por REDACCIÓN/SERVIMEDIA FOTO JORGE VILLA
Así lo puso de manifiesto durante el diálogo ‘La migraña en jóvenes’ organizado por Servimedia con la colaboración de Grünenthal, junto al director de la Cátedra de Dolor Infantil de la Universidad Rovira i Virgili, Jordi Miró, y Raquel Escrivá, madre de un joven con migrañas perteneciente a la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice). El foro fue moderado por José Manuel González Huesa director general de Servimedia. En el encuentro se recordó que la migraña afectaba entre el 10% y el 28% de adolescentes y jóvenes en España, y se puso el foco en la detección precoz y la coordinación asistencial para evitar la cronificación.
Díaz de Terán explicó que tener migrañas "es como tener un cerebro más sensible, con un termostato que salta con menos estímulos como ruidos y luz”. En los niños y adolescentes, dijo, "muchas veces incluso el dolor de cabeza es algo secundario, porque presentan "mucha sintomatología de otro tipo, como dolor abdominal, náuseas, y frecuentes cólicos”.
Falta de trabajo en equipo
Por su parte, Jordi Miró advirtió que “la formación de los profesionales es escasa lo que dificulta la capacidad de detección de la migraña en edades tempranas”. En cuanto al abordaje adecuado, señaló que “debe ser necesariamente multidisciplinar, integrando pediatría, neurología, psicología clínica, enfermería escolar, fisioterapia y nutrición”. No obstante reconoció que “ese modelo no se estaba cumpliendo de forma consistente en la mayoría de los circuitos asistenciales de menores y jóvenes”.
Díaz de Terán explicó que el tratamiento debe contemplar tres intervenciones: no farmacológico, farmacológico para los ataques agudos y, en tercer lugar, preventivo. Señaló que el tratamiento no farmacológico es importantísimo: “mantener horarios regulares, evitar ayunos prolongados, hidratarse y cuidar especialmente el sueño”. Especialmente, destacó el descanso: “el sueño es trascendental en todas las edades, pero mucho más en la etapa infantil y adolescente". También mencionó la necesidad de "limitar el uso de pantallas y la exposición a luces brillantes y ruidos intensos”.
Hay que limitar el uso de pantallas y la exposición a luces brillantes y ruidos intensos
En cuanto a por qué es más frecuente en las mujeres, Miró explicó que “se observa esta mayor prevalencia de dolor —en este caso, de migraña— en las niñas que en los niños; lo vemos a nivel general y en otros tipos de problemas de dolor crónico. Puede existir un factor hormonal, pero hay otro que tiene que ver con lo planteado anteriormente: las niñas se ven sometidas a situaciones potencialmente dolorosas, como la menstruación, y esto puede aumentar la sensibilización del sistema, de tal manera que, ante estímulos de baja intensidad, respondan con un grado mayor que sus compañeros varones”.
Miró se mostró optimista ante los avances al señalar que “el progreso ha sido considerable en los últimos 15, 20 años; se ha avanzado tanto en el ámbito del tratamiento farmacológico, pero también, en los otros tratamientos en los que coadyuvantes”.
Respecto a los hábitos, recomendó restringir el uso de pantallas -móvil y el ordenador- y todo tipo de luces brillantes; “incluso el ruido o el propio clima podían actuar como desencadenantes -señaló Miró-. Esta activación cerebral va a ser contraproducente”.
La experiencia del paciente
Raquel Escrivá, madre de un joven con migrañas y miembro de Aemice, relató su experiencia en el diagnóstico de su hijo. “Para llegar a especialista a neurología en hospital tardamos un año y medio, pero tampoco era un neurólogo especializado en cefaleas, por lo tanto, hasta llegar a una unidad de cefaleas, tardamos lo menos cinco años”.
Hasta llegar a una unidad de cefaleas, tardamos lo menos cinco años
A continuación, añadió: “probamos muchos medicamentos, pero al llegar a la unidad de cefalea, entramos en un ensayo clínico y entonces empezamos a ver la luz".
Escrivá recordó que fueron años duros. “Son muchas horas, desde muy pequeño en la cama, y se ha perdido muchas cosas -vacaciones, fiestas, cumpleaños-. Ahora que ya es más mayor, las complicaciones son distintas”.
Como recomendación final, aseguró que “hay que ser muy metódico, sobre todo en la alimentación, sueño, deporte, pantallas -lo mínimo posible-“, aunque reconoció que “es complicado en la en la vida actual y especialmente para los adolescentes”. No obstante, aconsejó que “busquen buscar alternativas y que no se rindan”.
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