Más contagios, menos percepción
El auge de las infecciones sexuales se acelera entre los jóvenes
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) han dejado de ser una preocupación marginal para convertirse en un fenómeno que inquieta cada vez más a las autoridades sanitarias europeas. Los casos no solo aumentan, sino que lo hacen a un ritmo sostenido, marcando cifras récord y poniendo sobre la mesa un problema que combina salud, comportamiento social y educación sexual. En ese contexto, España se encuentra en una posición que refleja con claridad la magnitud del desafío.
Por Refugio Martínez
No es una alerta puntual ni una anomalía estadística. El aumento de las ITS responde a una tendencia consolidada que se extiende por toda Europa y que también se refleja con intensidad en España. Infecciones como la gonorrea, la sífilis o la clamidia han experimentado un crecimiento continuado durante más de una década, configurando un escenario que preocupa cada vez más a los expertos.
A nivel internacional, las ITS siguen siendo una de las infecciones más frecuentes, con millones de nuevos casos cada año. Muchas de ellas, además, pasan desapercibidas por la ausencia de síntomas, lo que facilita su propagación silenciosa, complica el control epidemiológico y retrasa el diagnóstico.
En este contexto, las autoridades sanitarias europeas advierten de que Europa no escapa a esta dinámica. Los datos más recientes muestran un aumento generalizado que afecta a distintos grupos de población y que ya no se concentra únicamente en colectivos tradicionalmente considerados de riesgo. En paralelo, han cambiado las conductas sexuales, la percepción del peligro y los hábitos de prevención.

España forma parte de esta evolución, pero con una intensidad destacada. En los últimos años, los datos han ido consolidando una idea que ya no admite matices: el problema no solo persiste, sino que crece.
Una década de escalada en Europa
Las cifras europeas confirman esa tendencia al alza. Según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), “las infecciones de transmisión sexual llevan aumentando 10 años y alcanzaron niveles récord en 2024”. Este incremento es especialmente significativo en las ITS bacterianas. La gonorrea ha experimentado “un aumento del 303% desde 2015”, la sífilis “se duplicó en el mismo periodo” y la clamidia continúa siendo la infección más frecuente en el continente.
“Las infecciones de transmisión sexual llevan aumentando 10 años y alcanzaron niveles récord en 2024”
Uno de los indicadores más inquietantes es el aumento de la sífilis congénita. La transmisión de madre a hijo durante el embarazo ha crecido de forma preocupante, lo que evidencia fallos en la detección y el seguimiento.
Más allá de las cifras, lo que preocupa es el impacto sanitario. El ECDC advierte de que “si no se tratan, estas infecciones pueden causar complicaciones graves, como dolor crónico e infertilidad” y, en algunos casos, afectar a órganos vitales.
España ante el espejo europeo
Si se observa la situación en España, los datos confirman que el país no solo sigue la tendencia europea, sino que la reproduce con una intensidad notable. El informe de Vigilancia Epidemiológica de las ITS correspondiente a 2022, elaborado por el Ministerio de Sanidad y publicado en enero de 2024, dibuja una curva ascendente en todas las infecciones analizadas.
Ese crecimiento se aprecia de forma especialmente clara cuando se integran las cifras del informe en el relato. En un solo año, los diagnósticos de gonorrea superaron los 23.000 casos, situando su incidencia en torno a los 49 por cada 100.000 habitantes, mientras que la sífilis rebasó los 8.000 casos y alcanzó una tasa de 17,1.
Por su parte, la clamidia se consolidó como la infección más extendida, con más de 26.500 diagnósticos y una incidencia superior a los 62 casos por 100.000 habitantes, a los que se suman los más de 900 casos de linfogranuloma venéreo —infección de transmisión sexual causada por ciertas variantes de la bacteria Chlamydia trachomatis— registrados en ese mismo periodo.
Pero estos datos no son un hecho aislado. En realidad, responden a una evolución que lleva décadas gestándose. Ya desde principios de los años 2000, los expertos venían advirtiendo de este cambio de tendencia. De hecho, un informe del Foro de Expertos en ITS (FEXITS) señala que “las ITS están aumentando en España y en otros países europeos, de forma alarmante, desde el año 2002”.
Y es precisamente la edad uno de los elementos más reveladores. Las ITS tienen hoy un claro perfil generacional. La mayoría de los casos se concentran en adultos jóvenes, especialmente entre los 20 y los 34 años. En ese grupo, las tasas alcanzan sus niveles más elevados, con cifras especialmente altas en infecciones como la gonorrea o la clamidia.
Sin embargo, el problema no se limita a la incidencia. “Las infecciones de transmisión sexual son un problema importante de salud pública, debido a su alta incidencia y a las complicaciones derivadas de la falta de diagnóstico y tratamiento precoces”, advierten los expertos del informe FEXITS.
El resultado es un escenario complejo, en el que se combinan cifras altas, diagnósticos tardíos y una percepción del riesgo cada vez más difusa
A esto se añade un elemento silencioso, pero clave: muchas infecciones no presentan síntomas. El mismo documento recuerda, citando a la OMS, que “más de un millón de personas contraen alguna ITS cada día y, en muchos casos, son asintomáticas”. Esto implica que miles de contagios pueden producirse sin que las personas sean conscientes de ello, alimentando una cadena invisible de transmisión. El resultado es un escenario complejo, en el que se combinan cifras altas, diagnósticos tardíos y una percepción del riesgo cada vez más difusa.
¿Por qué aumentan las ITS?
Entender por qué aumentan las ITS implica mirar más allá de los datos epidemiológicos. El fenómeno está vinculado a cambios profundos en la sociedad. Las nuevas formas de relacionarse, el auge de las aplicaciones de citas y la normalización de relaciones sexuales esporádicas han modificado el contexto en el que se producen los contagios.
Las nuevas formas de relacionarse, el auge de las aplicaciones de citas y la normalización de relaciones sexuales esporádicas han modificado el contexto en el que se producen los contagios
A esto se suma una menor percepción del riesgo ocasionada por el descenso del miedo al VIH. Los avances en el tratamiento de esta enfermedad han generado como efecto colateral, una relajación en el uso de medidas de protección, especialmente entre los más jóvenes.
En paralelo, la respuesta sanitaria empieza a adaptarse a esta nueva realidad. En Europa, una de las estrategias que se está estudiando es la Doxy-PEP, una profilaxis antibiótica tras relaciones de riesgo. Según el ECDC, esta medida de prevención con doxiciclina “es altamente eficaz para reducir la clamidia y la sífilis temprana en aproximadamente un 70%”, aunque su uso plantea dudas por el posible desarrollo de resistencias antibióticas.
Junto a estas nuevas herramientas, los expertos insisten en la importancia de las estrategias clásicas, como la detección precoz. “Evita la transmisión de estas infecciones y supone un beneficio tanto individual como poblacional”, subraya el documento FEXITS.

En España, las medidas más recientes apuntan en esa dirección. El Ministerio de Sanidad ha impulsado la distribución gratuita de preservativos en farmacias para jóvenes, con el objetivo de facilitar su acceso y fomentar su uso.
El Ministerio de Sanidad ha impulsado la distribución gratuita de preservativos en farmacias para jóvenes
El director general de Salud Pública, Pedro Gullón, durante su intervención en unas jornadas sobre ITS en Madrid, resumía la iniciativa de distribuir preservativos con una clara finalidad: “Queremos intentar convertirlos en un derecho”, para permitir que los jóvenes accedan de forma periódica a estos métodos de protección. Más allá de la medida concreta, el objetivo es claro: recuperar la prevención como eje central de la salud sexual.
El aumento de las ITS no es un fenómeno pasajero, sino el reflejo de un cambio profundo en la forma en que la sociedad vive la sexualidad. Europa y España se enfrentan a un desafío que va más allá de lo estrictamente sanitario y que exige una respuesta integral.
Las soluciones no solo pasan por combinar prevención, diagnóstico precoz y educación, también consisten en abordar el problema desde una perspectiva social. En última instancia, el futuro de esta epidemia silenciosa no depende solo de los sistemas de salud, sino de cómo cada generación entiende y cuida su propia salud sexual.
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