Diálogo ‘Ocio accesible e inclusivo. La infancia y adolescencia con discapacidad', organizado por Servimedia
Casi la mitad de los niños con discapacidad no participa en actividades de ocio
Por REDACCION | FOTOGRAFÍAS: JORGE VILLA
La directora de Programas de Infancia de Fundación ONCE, Ana Sastre, explicó que el estudio partió de una premisa fundamental: "El juego y el ocio son elementos clave en el desarrollo de la infancia y también, por supuesto, de la infancia con discapacidad. Son tan claves que constituyen un derecho". La investigación analizó la situación en las seis ciudades españolas con más de 500.000 habitantes mediante una metodología mixta que combinó el análisis de la oferta municipal con cuestionarios a familias y profesionales y varios grupos de discusión.
Según detalló Sastre, una de las principales conclusiones es que existe una oferta amplia y diversa de actividades, pero que el acceso a ella sigue sin producirse en condiciones de igualdad. "La oferta existe, pero el acceso no es equitativo", afirmó. Los datos revelan que únicamente el 52% de los menores con discapacidad participa en actividades de ocio y que un 18% de quienes acceden a ellas termina abandonándolas antes de concluirlas. Además, entre quienes no participan, alrededor de un 22% asegura que lo ha intentado sin éxito y que recibió una negativa por parte de las entidades organizadoras, que consideraban no disponer de recursos suficientes para atender sus necesidades.
Alrededor de un 22% asegura que lo ha intentado sin éxito
La responsable de Fundación ONCE destacó además que muchas de las dificultades aparecen incluso antes de comenzar la actividad. "Una de cada cuatro familias nos habla de falta de plazas y un 18% denuncia que se les exige que una persona del entorno familiar acompañe al niño durante toda la actividad", señaló. A ello se suma un problema más profundo: la diferencia entre estar presente y participar realmente.

Según los resultados del estudio, un 32% de las familias percibe que sus hijos permanecen observando la actividad sin intervenir de forma activa y apenas un 40% considera que llegan a relacionarse de manera efectiva con otros niños. El dato más preocupante, según indicó, es que "el 27% son invitados a abandonar en algún momento la actividad por esa falta de inclusión".
Apenas un 40% considera que llegan a relacionarse de manera efectiva con otros niños.
Durante el encuentro, el secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, calificó estos resultados de "preocupantes" y recordó que el ocio forma parte de los derechos reconocidos por la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. "Si prácticamente un 50% de los niños y niñas con discapacidad no pueden participar en actividades de ocio, estamos hurtando una parte importante de lo que es el desarrollo personal", afirmó. En su opinión, los datos obligan a replantear muchas políticas públicas, especialmente teniendo en cuenta que el estudio se ha realizado en grandes ciudades donde, teóricamente, existen más recursos y servicios disponibles.

Pérez Correa insistió además en que la inclusión no puede medirse únicamente en términos de presencia física. "No basta con que una actividad se defina como inclusiva o con que exista una zona reservada para personas con discapacidad. Si luego no pueden participar o no se sienten partícipes de lo que sucede, la inclusión no se está produciendo realmente", señaló. El secretario de Estado defendió que todas las políticas relacionadas con la infancia y la discapacidad deben construirse contando con la participación directa de los propios menores. "Todo lo que no puedas diseñar con ellos va a fracasar", aseguró.

Por otra parte, la directora de Fundación Best Buddies España, Mónica Mir, puso el foco en la necesidad de aplicar criterios de diseño universal desde el momento mismo en que se concibe una actividad. "Cuando diseñas para pocos, estás haciéndolo accesible para esos pocos, pero también útil y cómodo para todos los demás", explicó. Para ilustrar esta idea recurrió a un ejemplo sencillo: "Por la rampa podemos subir todos; por las escaleras no todos". Mir defendió además modelos de ocio basados en la cooperación frente a la competición. "Tenemos interiorizado que los juegos consisten en ver quién corre más o quién llega primero. Tenemos que cambiar ese cableado y fomentar actividades donde cada niño pueda aportar desde sus fortalezas", afirmó.

La responsable de Best Buddies sostuvo que la buena voluntad por sí sola no es suficiente para avanzar en este ámbito. "Hace falta formación, experiencia, recursos económicos y tiempo para diseñar bien las actividades", subrayó. No obstante, defendió que existen soluciones contrastadas para revertir la situación detectada por el estudio. "Llevamos años desarrollando este tipo de actividades con resultados muy positivos y sabemos que funciona cuando se hace bien", indicó.
Por otro lado, la concejala de Relaciones Institucionales, Mujer, Inclusión Social y Atención a la Discapacidad de Majadahonda, Rocío Manzaneque, explicó algunas de las iniciativas impulsadas recientemente por el municipio para facilitar la participación de personas con discapacidad en actividades culturales y de ocio. Entre ellas destacó la organización de una jornada de fiestas patronales sin ruido, programas en lectura fácil, guías accesibles para los espectáculos pirotécnicos y un campamento específico para menores con discapacidad intelectual.
Según señaló, "la administración más cercana al ciudadano tiene la responsabilidad de escucharle, ponerle en el centro y garantizar una participación efectiva en igualdad de condiciones".
También intervino la coordinadora de Políticas Sociales y Consejos Territoriales del Consejo General de la ONCE, Ana Díaz, quien recordó que la organización desarrolla desde hace décadas programas específicos e inclusivos dirigidos a niños y jóvenes con discapacidad visual.
Campamentos, actividades deportivas, concursos literarios, programas culturales, juegos adaptados o materiales accesibles forman parte de una estrategia basada en dos principios fundamentales: la accesibilidad universal y el diseño para todos. "No queremos cosas específicas para los niños ciegos; queremos participar con toda la sociedad porque estamos convencidos de que una sociedad inclusiva enriquece a todos", afirmó.
Queremos participar con toda la sociedad porque estamos convencidos de que una sociedad inclusiva enriquece a todos
El debate finalizó con un llamamiento conjunto a fortalecer la colaboración entre administraciones públicas, entidades sociales y familias. Ana Sastre resumió el espíritu de la jornada al asegurar que "aunque sea difícil, no debe desanimarnos; tiene que ser un propósito clarísimo que parta del diseño inclusivo porque eso es garantía de éxito".

En la misma línea, Mónica Mir reivindicó una visión de futuro en la que "los niños con y sin discapacidad jueguen juntos, se diviertan juntos y aprendan a verse con normalidad". Finalmente, Pérez Correa destacó que España cuenta con una sociedad civil activa, administraciones comprometidas y organizaciones con una larga experiencia en discapacidad, una combinación que, a su juicio, permite afrontar este reto con optimismo. "Cuando ponemos a la infancia en el diseño de las políticas, salen cosas maravillosas", concluyó.
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