Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas
El 14 de febrero también late por los corazones diferentes
En el Día de los Enamorados se conmemora el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, una fecha dedicada a visibilizar el corazón como órgano, a reivindicar el diagnóstico temprano y a constatar su cuidado a lo largo de toda la vida. Cuando cada 14 de febrero el mundo centra su atención en el amor romántico, otra parte de la sociedad pone el énfasis en los corazones, pero en aquellos que son de verdad.
Por Refugio Martínez
El 14 de febrero puede ser un día de rosas o un día de revisiones médicas; puede ser un chocolate o una ecocardiografía. Pero, sobre todo, es una fecha para reconocer que todos los corazones cuentan, también los que empezaron a latir con un desafío. Como sintetiza la Asociación Corazón y Vida, “no todas las cardiopatías son iguales, pero todas requieren conocimiento y seguimiento para asegurar una buena calidad de vida”.
Así, mientras los enamorados celebran su historia, miles de familias conmemoran algo igual de importante: que los corazones diferentes también quieren vivir, crecer y, por supuesto, ser amados.
Por eso desde 1999 se adoptó de forma conjunta, por asociaciones de pacientes, fundaciones, hospitales y sociedades de cardiología, que cada 14 de febrero fuera la fecha de concienciación sobre cardiopatías congénitas.
La elección de San Valentín no fue casual. Usar el día de los corazones simbólicos para hablar de los corazones reales que necesitan cuidados fue una decisión comunicativa poderosa y efectiva.
Los corazones diferentes también quieren vivir, crecer y, por supuesto, ser amados
Más allá del mito del santo, la coincidencia funciona como metáfora. Mientras los escaparates se llenan de corazones, se recuerda que quienes nacen con una cardiopatía requieren atención médica, apoyo emocional y políticas públicas bien diseñadas.
El 14F, en nuestro país, moviliza a asociaciones (Menudos Corazones, Corazón y Vida, Cardio Alianza) y ayuntamientos que iluminan de rojo edificios emblemáticos para convertir la visibilidad en pedagogía cívica, para que un niño con esternotomía sea visto sin estigma y para que una familia encuentre recursos antes de tener que acudir a urgencias.
¿A quién afecta?
Una cardiopatía congénita (CC) es un defecto estructural del corazón o de los grandes vasos que se desarrolla durante la gestación. Una vez que se manifiesta existe una enorme variedad clínica que exige un diagnóstico preciso y seguimiento de por vida.
Este tipo de cardiopatías son, en palabras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., “el tipo de malformación congénita más frecuente”, afectando a casi el 1 % de los nacidos vivos. Además, 1 de cada 4 bebés con CC presenta una forma crítica que suele requerir cirugía u otros procedimientos en el primer año.
Es el tipo de malformación congénita más frecuente, afectando a casi el 1 % de los nacidos vivos
En España, la Fundación Española del Corazón estima que tres de cada mil adultos viven con CC, alrededor de 120.000 personas, lo que refleja el éxito de décadas de diagnóstico y tratamiento, y a la vez la necesidad de unidades de transición y atención especializada en la edad adulta.
Las federaciones de pacientes traducen esa estadística en rostros: Cardio Alianza calcula que cada día nacen en España unos 10 bebés con CC y pide itinerarios de vida inclusivos (escuela, empleo y deporte) junto a seguimiento cardiológico estable.
En el plano global, la OMS recuerda que las enfermedades cardiovasculares son la “primera causa de muerte en el mundo”, y subraya la importancia de “detectar lo antes posible y de mantener prevención y control de factores de riesgo a lo largo de la vida”.

La importancia de un diagnóstico a tiempo
La detección prenatal (cuando está indicada) y el cribado neonatal (como la oximetría de pulso) no previenen la formación del defecto, pero cambian el pronóstico, permiten planificar el parto, organizar al equipo y actuar a tiempo.
En este contexto, la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular destaca que “más del 90 % de quienes nacen con una cardiopatía congénita alcanzan hoy la edad adulta” gracias a la mejora del diagnóstico y los avances quirúrgicos, lo que obliga a diseñar rutas de seguimiento a largo plazo.
“Más del 90 % de quienes nacen con una cardiopatía congénita alcanzan hoy la edad adulta”
Desde el terreno psicosocial, la presidenta de Corazón y Vida, Helena Sameño, recuerda que “el diagnóstico de una cardiopatía congénita supone un antes y un después para cualquier familia”, y reivindica el apoyo psicológico y social como eje del abordaje integral.

Que el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas comparta fecha con el Día de los Enamorados crea una paradoja hermosa y necesaria. Mientras unos celebran el amor, otros celebran la vida: la del bebé que sobrevivió a su primera cirugía, la del adolescente que aprende a convivir con una cicatriz en el pecho, o la del adulto que precisa seguimiento cardiológico especializado. Ese solapamiento de símbolos recuerda que el corazón no es solo metáfora: es un órgano que necesita ciencia, cuidado y acompañamiento.
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