Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España (Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo)
“Lo que ocurre en Cisjordania y Gaza no tiene precedentes”
“La emergencia ya no afecta a una parte de la población, sino a la posibilidad misma de sostener la vida”, advierte la directora ejecutiva de la agencia de la ONU que vela por los refugiados en Oriente Medio. En esta entrevista describe una región atrapada en una cadena de “crisis superpuestas” y una tensión geopolítica creciente —agravada con la crisis en el estrecho de Ormuz— que ha convertido la ayuda humanitaria en el único sostén para la supervivencia de millones de personas.
Por Rafael Olea | Fotografía: Unrwa
La directora ejecutiva de Unrwa España, Raquel Martí, describe un panorama de enorme gravedad en Oriente Próximo, donde la acumulación de conflictos, el creciente número de víctimas civiles y la devastación han derivado en una crisis humanitaria de gran magnitud.
- ¿Cómo describiría la situación humanitaria en Oriente Próximo en este momento?
Actualmente, la región atraviesa múltiples crisis simultáneas e interconectadas. La situación en Líbano, Irán y el territorio palestino ocupado se suma a contextos ya profundamente deteriorados en países como Siria, donde 15 años de conflicto han derivado en una crisis en la que el 90% de la población necesita ayuda humanitaria.
Si nos centramos en Gaza y Cisjordania, la situación es extremadamente grave. En Gaza, la violencia persiste y la crisis humanitaria no remite, ya que el alto el fuego anunciado en octubre de 2025 no se respeta. Desde octubre de 2023, casi 73.000 palestinos han sido asesinados, mientras que prácticamente la totalidad de la población se encuentra en situación de desplazamiento forzado, viviendo en condiciones extremadamente precarias, en tiendas de campaña que no cumplen estándares mínimos de dignidad.
La falta de salubridad ha favorecido la propagación de enfermedades infecciosas y la proliferación de plagas, incluyendo ratas que están mordiendo a las personas. En las últimas semanas, además, se han intensificado los ataques y bombardeos por parte de Israel, cuyo primer ministro ha manifestado su intención de continuar avanzando en la ocupación de la Franja. Todo ello ocurre mientras se restringe la entrada de ayuda humanitaria esencial y no se avanza en la implementación del plan de paz.

Por su parte, en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, la situación también es insostenible en múltiples dimensiones. Por un lado, continúa la violencia contra la población palestina por parte de colonos y fuerzas israelíes, que han asesinado a cerca de 1.100 palestinos desde octubre de 2023. Por otro, la expansión desenfrenada de asentamientos ilegales está provocando el desplazamiento forzado de comunidades palestinas enteras y apunta hacia una anexión de facto del territorio. En paralelo, las operaciones militares israelíes han afectado al funcionamiento de instalaciones de Unrwa, limitando el acceso de la población a servicios esenciales.
“La emergencia ya no afecta a una parte de la población, sino a la posibilidad misma de sostener la vida”
A ello se suma un endurecimiento del marco legal y político contra la población palestina. Por ejemplo, a finales de marzo de este año, el Parlamento israelí aprobó una ley que permite la aplicación de la pena capital mediante ahorcamiento a palestinos acusados de matar a una persona israelí, mientras persiste la impunidad en los casos de asesinato de personas palestinas por parte del ejército y de colonos israelíes.
- En el Líbano, donde se han intensificado las operaciones militares israelíes, ¿qué impacto está teniendo esta situación en la población?
Desde el inicio de la ofensiva en marzo, más de 3.400 personas han sido asesinadas en Líbano. A pesar del alto el fuego, la realidad es que las operaciones no solo han continuado, sino que se han intensificado.
El impacto humanitario es enorme: alrededor de 1,1 millones de personas han sido desplazadas forzosamente en un país de unos seis millones de habitantes. Además, se siguen emitiendo órdenes de evacuación para las ciudades del sur, incluyendo órdenes para los tres campamentos de refugiados palestinos en esa zona, así como para Adloun y Sarafand, donde también residen refugiados palestinos. Estas órdenes de evacuación, unidas a los ataques aéreos sobre las zonas cercanas a los campamentos, han tenido como resultado un éxodo masivo de los campamentos, y se calcula que un tercio de su población, compuesta por unas 28.000 personas, ha tenido que abandonarlos.
Por otro lado, no solo hablamos de desplazamiento interno: cientos de personas también se han visto obligadas a huir hacia Siria, un país que ya estaba profundamente afectado por años de guerra.

- ¿El conflicto entre EE. UU., Israel e Irán está generando nuevos desplazamientos o agravando los ya existentes?
El conflicto en la región está provocando, efectivamente, movimientos de población. Como señalábamos, el desplazamiento forzado de civiles en Líbano está siendo masivo. Sin embargo, hay una realidad que no está ocupando titulares y que resulta especialmente reveladora de la extrema precariedad que enfrenta la población refugiada de Palestina: miles de palestinos y sirios que habían huido a Líbano desde Siria durante el conflicto en este último país ahora se han visto obligados a regresar a una Siria devastada.
“En Líbano, 1,1 millones de personas han sido desplazadas forzosamente en un país con apenas seis millones de habitantes”
Para quienes permanecen en Líbano, la ofensiva israelí está agravando aún más la ya frágil situación de aproximadamente 231.000 personas refugiadas palestinas, uno de los colectivos más vulnerables del país debido a su marginación estructural en el sistema libanés. Tanto es así, que más del 80% vive por debajo del umbral de la pobreza y su subsistencia depende en gran medida de los servicios proporcionados por Unrwa.
- ¿Existe riesgo de un desplazamiento masivo de población fuera de Oriente Próximo similar al que se produjo durante la guerra civil siria?
Sí, como en cualquier conflicto, cuando la situación se vuelve insostenible, las personas buscan protección más allá de las fronteras de su país. Confiamos en que, antes de llegar a ese extremo, se alcance una solución política viable.
- Desde una perspectiva humanitaria, ¿en qué se diferencia la crisis actual de otras vividas anteriormente en la región?
Se distingue de las anteriores por la combinación simultánea de desplazamiento masivo, destrucción de infraestructuras y de servicios básicos, además de su intensidad y su amplitud geográfica. No estamos ante un único conflicto cerrado, sino ante una sucesión de crisis que se superponen en varios países —el territorio palestino ocupado, Líbano, Siria e Irán— y afectan al mismo tiempo a millones de personas, muchas de las cuales ya estaban desplazadas o vivían en condiciones de vulnerabilidad extrema.
En particular, lo que ocurre en Cisjordania y en Gaza no tiene precedentes: hay un nivel insoportable de víctimas civiles y de destrucción total, con un deterioro sistémico de las condiciones de vida, la suspensión de todos los servicios básicos, la interrupción de la educación y la malnutrición de la población, a lo que se suma un bloqueo deliberado y cruel de la entrada de una ayuda humanitaria, de la que depende la práctica totalidad de la población.
Esta combinación de factores hace que esta crisis sea excepcional con respecto a otras crisis anteriores en Gaza y en la región. La diferencia fundamental es que hoy la emergencia no afecta solo a un sector o a una parte de la población: afecta a la posibilidad misma de sostener la vida cotidiana de la totalidad de la población en Gaza.
La cara oculta del arte
Por Rafael Olea
Empleo público, una asignatura pendiente para las personas con discapacidad
Por Patricia Encinas
Siete de cada diez españoles tendrán cefalea a lo largo de su vida
Por Bárbara Guerra