Javier García Ruiz, psicólogo clínico y divulgador
Kit de emergencia para restaurar tu autoestima
La autoestima puede irse desgastando de forma silenciosa bajo el peso de la comparación constante con los miles de famosos que inundan la televisión y las redes sociales. Para reconstruirla, el psicólogo y divulgador Javier García Ruiz propone desmontarla como si fuera un reloj averiado: revisar cada pieza, sustituir lo que ya no funciona y volver a ensamblarla desde dentro para recuperar el bienestar mental.
Por Rafael Olea
Javier García Ruiz no es solo un psicólogo clínico con consulta en Sevilla: es también uno de los divulgadores más seguidos en redes sociales, con más de 260.000 seguidores en Instagram (@psicologo.sevillano). Ha convertido su perfil en una ventana para desmontar mitos sobre la autoestima, la ansiedad y el bienestar emocional.
En su último libro, Kit de emergencia para reparar tu autoestima (ed. Vergara), lanza una crítica frontal a los enfoques tradicionales que prometen mejorar la autoestima con frases bonitas, motivadoras y consejos. Para él, la autoestima es una estructura compleja, a la que describe como una “mentirosa” que requiere ser desmontada y reconstruida, a veces desde cero. García Ruiz advierte que la comparación constante con modelos de éxito y belleza puede erosionar silenciosamente el bienestar psicológico, pero también afirma que podemos reconstruirnos con herramientas reales.

- Define la autoestima como una mentirosa. ¿Puede explicar por qué?
Porque en la mayoría de los casos está mal construida, pero afirma constantemente ser cierta. La autoestima se construye casi como un proyecto comunitario: entre los siete y los catorce años te definen entre tus cuidadores, figuras de autoridad, como tus profesores, otros chicos de tu edad y los medios de comunicación (como la televisión o las redes sociales). Y esa autoestima, una vez construida, por lo general casi no varía a lo largo de la vida.
La probabilidad de que una persona adulta sea exactamente como le definieron (o demostraron con su trato) todos esos agentes externos es casi cero y, sin embargo, estamos completamente convencidos de que es cierta. De que nos conocemos a la perfección y de que todo lo que creemos sobre nosotros mismos es correcto… y una buena parte puede que no lo sea.
- ¿Y por qué considera injusto el proceso por el que se construye la autoestima?
Por muchos motivos, pero hay dos principales. Primero porque, como he mencionado antes, la construyen otros por ti; depende del entorno en el que te toque vivir se construirá mejor o peor, y te hará más o menos daño en el futuro. Segundo, porque arrastramos de por vida una autoestima creada en nuestra infancia y adolescencia, cuando aún no hemos tenido la capacidad de desarrollar nuestra propia personalidad ni nuestras capacidades de elegir cómo queremos ser. En esa edad apenas somos un reflejo de lo que, por azar, nos ha tocado en la vida (familia, barrio, genética, etc.). En definitiva, es tremendamente injusto definir a una persona de por vida de manera tan aleatoria y tan poco representativa de la verdadera persona que será durante las próximas siete décadas.
“Hemos pasado de un puñado de famosos en la televisión… a miles y miles”
- ¿Qué impacto tiene en la vida real el constante bombardeo que proyectan influencers, supermodelos o deportistas de élite a través de las redes sociales?
Como es lógico, tiene un impacto negativo en la autoestima de las personas, tal y como demuestran los estudios que relacionan un mayor uso de redes sociales con una menor autoestima de manera muy clara.
La comparación es un mecanismo esencial para la construcción de la autoestima. Por ejemplo, podemos decir que Sevilla es una ciudad calurosa porque, si la comparamos con el resto de España, suele registrar temperaturas más altas que la mayoría.
El problema es que hemos pasado de un puñado de famosos en la televisión, que considerábamos algo muy lejano y ajeno a nosotros… a miles y miles de personas extraordinarias a las que vemos tan a menudo y de manera tan cercana que acabamos considerándolos como algo ‘normal’. Por lo tanto, nos comparamos con ellos, quedando (obviamente) muy por debajo de ellos en los aspectos en los que más destacan.
Siguiendo el ejemplo de antes, no podemos evitar cometer errores, como el de decir que el clima de Sevilla es fresco porque en Dubái o en el Sáhara hace mucho más calor.
- ¿Qué diferencia hay entre autoestima y autoconfianza? ¿Se puede tener una sin la otra?
Podríamos decir que la autoestima engloba la totalidad de lo que piensas sobre ti: tu opinión interna sobre quién eres, cuánto vales y cuánto mereces en la vida. Por otra parte, la autoconfianza (aunque en términos psicológicos se utiliza la palabra “autoeficacia”) es una de las partes que componen la autoestima, y que se refiere al grado en que confiamos en que podemos enfrentar y superar los retos que se nos presentan durante la vida.
En cierta medida se puede tener un buen nivel de autoconfianza sin el resto de partes que forman la autoestima, ya que esta sociedad nos ha presionado mucho para centrarnos en la productividad y en el éxito, por lo que puede que alguien tenga suficientes logros como para confiar mucho en sus capacidades pero a su vez tenga una baja autoestima en general. Sin embargo, tener una buena autoestima sin un cierto nivel de autoconfianza es muy difícil, si no imposible.
- ¿Por qué es difícil cambiar las creencias que erosionan la autoestima?
Por el mismo motivo por el que es difícil cambiar cualquier creencia con la que nos definimos cuando somos adultos (como las creencias religiosas, políticas, gustos deportivos o musicales, etc.): porque nuestro cerebro está diseñado para que no se cambie.
Resumiendo mucho, nuestro cerebro tiene unos 30.000 años de antigüedad y su misión principal es la de asegurar nuestra supervivencia. Una vez que terminamos la adolescencia y se terminan de construir todas esas creencias, es como si el cerebro intentara protegerlas con un “antivirus”, para que nada pueda alterar un sistema que ya ha demostrado que funciona bien (porque ha conseguido llegar a la edad adulta con vida). Todo intento de cambiar esas creencias pasa por ese “antivirus” que tratará de eliminarlo. Pero por suerte, se pueden cambiar.
“Los estudios relacionan un mayor uso de redes sociales con una menor autoestima”
- ¿Cuáles son las claves para reconstruir la autoestima?
Conocimiento y trabajo. No queda otra. No hay tips, consejitos, truquitos… nada. Es un aspecto muy complejo del ser humano y no se puede simplificar en una frase. Y quizás ese es uno de los grandes problemas que tenemos con la autoestima en la actualidad: se ha pretendido tratar como si fuese un asunto de revista de moda y, por supuesto, al no funcionarle a nadie, se ha acabado creyendo que no se puede hacer nada al respecto.
El mejor ejemplo que se me ocurre es el de la nutrición. Se pueden intentar dietas milagrosas, pastillas, y un sinfín de atajos; pero al final lo único que funciona es aprender sobre nutrición, sobre lo que te funciona a ti en concreto, y poco a poco ir cambiando hábitos hasta generar un cambio que sea sostenible en el tiempo.
Lo bueno de la autoestima es que, a diferencia de lo que ocurre en la nutrición, una vez que consigues los resultados que buscabas, estos permanecen de por vida.

- ¿Por qué define el libro como un kit de emergencia?
Creo que la palabra kit le viene muy bien porque éste no es un libro para leer de una sentada y luego olvidarlo todo; es un conjunto de muchas herramientas con unas instrucciones claras para utilizarlas, y que requiere que se utilicen para cumplir su función. En cuanto a la segunda parte del título, de emergencia, sé que para la mayoría no parece que reparar su autoestima sea un asunto urgente, pero, si supieran realmente todo lo que pueden conseguir al hacerlo, querrían empezar cuanto antes.
- ¿Hubo algún momento personal que le impulsara a hacerlo?
Mi vida entera me ha impulsado a escribir este libro, ya que hasta los 25 años aproximadamente tuve una autoestima absolutamente destrozada; me odiaba profundamente y me consideraba una de las personas menos valiosas del planeta. A raíz de estudiar psicología y de interesarme mucho en el área de la autoestima, conseguí repararla. Y la diferencia es tan grande y maravillosa que solo puedo desearle a otras personas que consigan lo que yo conseguí.
Las herramientas que proporciona el libro son fáciles de entender, y todo el mundo debería ser capaz de aplicarlas, pero no son sencillas de explicar en dos párrafos ni sirven para la gestión emocional de un momento puntual. Están orientadas a generar un cambio potente y duradero que, entre otras cosas, hará que la persona sea menos propensa a tener un bajón emocional (ya que una autoestima fuerte y sana protege mucho a nivel emocional). Soy consciente de que venden más las propuestas rápidas y sencillas, pero mi objetivo con Kit de emergencia para reparar tu autoestima no ha sido el de hacer un éxito en ventas, sino el de ofrecer la mejor alternativa posible a la terapia psicológica de calidad, para poder ayudar de manera eficaz y duradera a quien lo lea.
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