Nacido el 18 de julio de 1918 para cambiar el mundo

Nelson Mandela, aquel líder que dibujó el sendero hacia la paz, la reconciliación, la justicia y los derechos humanos

Millones de personas en todos los continentes, cada 18 de julio, participan en actividades solidarias, proyectos comunitarios y acciones de voluntariado inspiradas en la idea de que cualquier ciudadano puede contribuir a mejorar la vida de los demás. Esta es la máxima del Día Internacional de Nelson Mandela, una fecha que Naciones Unidas instituyó en reconocimiento a un hombre que pasó de ser considerado un enemigo del Estado sudafricano a convertirse en uno de los mayores referentes morales de la historia contemporánea.

Por Refugio Martínez

17/07/2026
Escultura de Nelson Mandela con los brazos abiertos.

La elección del 18 de julio no fue casual. Ese día, en 1918, nació Nelson Rolihlahla Mandela en la pequeña localidad de Mvezo, en Sudáfrica. Casi un siglo después, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió declarar oficialmente esa fecha como Día Internacional de Nelson Mandela para reconocer su contribución a la paz, la democracia, los derechos humanos y la reconciliación entre pueblos enfrentados.

La resolución aprobada en 2009 destaca expresamente "los valores de Nelson Mandela y su dedicación al servicio de la humanidad". Además, reconoce su trabajo en ámbitos tan diversos como la resolución de conflictos, las relaciones raciales, la igualdad de género, la protección de los niños, la justicia social y la lucha contra la pobreza.

Mandela era "la encarnación viva de los valores más elevados de las Naciones Unidas"

No se trató únicamente de homenajear al primer presidente negro de Sudáfrica. Naciones Unidas quiso destacar una trayectoria vital que, a juicio de la organización, encarna los principios sobre los que se construyó la propia ONU. De hecho, cuando se anunció la instauración de la jornada internacional, el entonces secretario general Ban Ki-moon afirmó que Mandela era "la encarnación viva de los valores más elevados de Naciones Unidas" y lo definió como "un ciudadano global ejemplar".

Por su parte, António Guterres, secretario general de la ONU, describe a Mandela como “una figura emblemática para la paz, la reconciliación, la justicia y los derechos humanos". En su mensaje para 2026, subraya que Mandela tenía claro que "acabar con la pobreza no es un acto de caridad. Es un acto de justicia", una idea que, a su juicio, conserva plena vigencia en un momento en el que la desigualdad continúa creciendo en muchas regiones del mundo.

Además, Guterres hace un llamamiento a la acción colectiva inspirado en el legado del líder sudafricano. "Siempre me ha inspirado la vida de Madiba" —nombre del clan de Nelson Mandela y forma respetuosa con la que millones de sudafricanos se refieren a él— "y su convicción de que, cuando las personas actúan unidas, no hay nada imposible", afirma. Y añade un mensaje que enlaza directamente con el espíritu del Día Internacional de Nelson Mandela: "El futuro está en nuestras manos. Hagamos realidad, hoy y todos los días, la visión de Mandela de un mundo justo, inclusivo, igualitario y en paz".

Del apartheid a la presidencia

La historia de Nelson Mandela es, en gran medida, la historia de la Sudáfrica del siglo XX. Formado como abogado, comenzó a destacar en las décadas de 1940 y 1950 por su lucha contra el apartheid, el sistema de segregación racial impuesto por la minoría blanca. Bajo este régimen, la población negra veía limitados sus derechos en casi todos los ámbitos de la vida. Las leyes del apartheid determinaban dónde podían vivir, estudiar o trabajar, restringían su libertad de movimiento y les impedían participar en igualdad de condiciones en la vida política del país.

En 1963, Mandela fue juzgado junto a otros dirigentes del Congreso Nacional Africano (ANC) en el llamado Juicio de Rivonia, un proceso impulsado por el régimen del apartheid tras descubrir una base clandestina del movimiento en la localidad de Rivonia, cerca de Johannesburgo. Los acusados fueron procesados por sabotaje y por organizar actividades contra el Gobierno, cargos por los que podían enfrentarse incluso a la pena de muerte.

Durante el juicio, Mandela pronunció un alegato que ha pasado a la historia como uno de los discursos políticos más influyentes del siglo XX: “He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con las mismas oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero alcanzar. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy preparado para morir”.

El juicio concluyó en 1964 con la condena de Mandela a cadena perpetua. Pasó 27 años en prisión, muchos de ellos en la isla de Robben Island, frente a las costas de Ciudad del Cabo. Lejos de quebrar su determinación, el encarcelamiento reforzó su prestigio dentro y fuera de Sudáfrica, hasta convertirlo en un símbolo mundial de la lucha contra el apartheid y en favor de la libertad y la igualdad de derechos.

Lejos de quebrar su determinación, el encarcelamiento reforzó su prestigio dentro y fuera de Sudáfrica, hasta convertirlo en un símbolo mundial

Cuando fue liberado en 1990, Sudáfrica se encontraba al borde del colapso político. Cuatro años después encabezó las primeras elecciones democráticas multirraciales de la historia del país y se convirtió en el primer presidente elegido por todos los ciudadanos sudafricanos, independientemente de su origen étnico.

El legado de la reconciliación

Quizá el mayor logro de Mandela no fue alcanzar el poder, sino la forma en que decidió ejercerlo. Tras décadas de opresión racial, muchos temían que la llegada de la mayoría negra desembocara en una espiral de represalias. Sin embargo, el nuevo presidente apostó por la reconciliación nacional.

Un graffiti con la cara de Nelson Mandela / Fotografía de John-Paul Henry.

 

Años después, el propio Mandela resumiría aquella elección histórica con una frase que continúa siendo una referencia para los procesos de paz de todo el mundo: "En lugar del odio y la venganza, elegimos la reconciliación y la construcción de la nación".

Ese compromiso con el diálogo, el entendimiento y la convivencia explica en gran medida por qué Mandela terminó convirtiéndose en una figura universal. La ONU reconoce que su influencia trascendió las fronteras sudafricanas y contribuyó a fortalecer la lucha por la democracia y la paz a escala internacional.

Más de una década después de su fallecimiento, el mensaje de Mandela continúa ocupando un lugar central en el debate internacional. La Fundación Nelson Mandela sostiene que el mundo atraviesa una etapa marcada por la polarización política, el aumento de las desigualdades, los conflictos armados y las consecuencias del cambio climático, lo que hace que los principios defendidos por Mandela resulten hoy especialmente necesarios.

La campaña oficial de la Fundación Nelson Mandela para 2026 gira en torno al lema 'It Is In Your Hand' ("Está en tus manos"), inspirado en el llamamiento que el propio Mandela dirigió a las nuevas generaciones para que asumieran la responsabilidad de construir un mundo mejor. La fundación recuerda que el Día de Mandela es mucho más que una conmemoración: es "un movimiento global para honrar la obra de toda una vida y cambiar el mundo para mejor".

La Fundación Nelson Mandela recuerda que el Día de Mandela es mucho más que una conmemoración: es "un movimiento global para honrar la obra de toda una vida y cambiar el mundo para mejor"

La filosofía de la jornada se concreta en la tradición ampliamente extendida de los 67 minutos de servicio, donde la Fundación anima a dedicar al menos 67 minutos a actividades solidarias, educativas, medioambientales o de apoyo a colectivos vulnerables.

La cifra simboliza los años que Mandela consagró al servicio público y a la defensa de la dignidad humana. Con esa inspiración, cada año, ciudadanos, escuelas, empresas y organizaciones de decenas de países participan en iniciativas que van desde la ayuda a colectivos vulnerables hasta proyectos educativos o acciones medioambientales.

La huella de un hombre excepcional

Su legado no se limita a su contribución para acabar con el apartheid, a haber ganado el Premio Nobel de la Paz o a haber presidido la transición democrática sudafricana. Lo que Naciones Unidas decidió reconocer es una forma de entender la política y la condición humana basada en la dignidad, la empatía y la capacidad de reconciliar incluso a quienes parecían condenados al enfrentamiento permanente.

Hay líderes que cambian el rumbo de un país y hay figuras excepcionales que trascienden su tiempo hasta convertirse en patrimonio moral de la humanidad. Nelson Mandela pertenece a esta segunda categoría.

Quizá ahí reside la verdadera singularidad de esta fecha. La mayoría de los días internacionales buscan sensibilizar sobre un problema, pero el dedicado a Nelson Mandela interpela directamente a cada ciudadano. No pide admiración, sino compromiso. No invita a contemplar una estatua, sino a seguir un ejemplo.

Cada 18 de julio, cuando miles de personas dedican unos minutos de su tiempo a ayudar a otros, el homenaje deja de estar dirigido al hombre que pasó 27 años en prisión o al presidente que ayudó a poner fin al apartheid. Se convierte en la reafirmación de que ningún cambio duradero depende únicamente de los gobernantes y de que, como recordaba el propio Mandela, "está en tus manos crear un mundo mejor para todos los que viven en él".

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