Diálogos Servimedia “La fuerza de la cooperación: el papel del farmacéutico en el desarrollo global”
La labor desconocida de las ONG´s farmacéuticas frente a la escasez global de medicamentos en países en desarrollo
Cuatro proyectos de cooperación farmacéutica premiados por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos Español son ejemplos de intervenciones concretas y sostenibles, desarrolladas en distintos países. En situaciones de emergencia, la respuesta debe canalizarse a través de las ONGs, evitando donaciones improvisadas y asegurando envíos bajo normas adecuadas. La falta de medicamentos es una realidad común en muchas partes del mundo, agravada por sistemas sanitarios frágiles y crisis humanitarias. A ello se suma un reto de la calidad.
Por SONIA GUTIÉRREZ MENCÍA| FOTO JORGE VILLA/ SERVIMEDIA
Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, destacó durante su participación en el Diálogo de Servimedia sobre “La fuerza de la cooperación: el papel del farmacéutico en el desarrollo global” la relevancia de los proyectos premiados por la institución, que han beneficiado a más de 2,3 millones de personas en todo el mundo. Subrayó que estas iniciativas, aunque menos conocidas, llevan años impulsando la cooperación al desarrollo desde la profesión farmacéutica. Explicó que las ayudas consistían en aportaciones económicas que sumaban 30.000 euros anuales, distribuidas en cuatro niveles, y que se otorgaban tras un proceso riguroso de evaluación.
De la Plaza insistió en la importancia que se dio a que las acciones no fueran puntuales, sino sostenibles en el tiempo “que esto no sea un proyecto con un principio y un fin, sino que dé herramientas a la población que vive allí para que ese proyecto permanezca”. Además, vinculó estas ayudas con la estrategia social farmacéutica y el compromiso con los 30 Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el número tres, Salud y Bienestar.
Acceso a medicamentos y salud comunitaria en República Dominicana
El primer proyecto premiado fue presentado por Sara Valverde, presidenta de Farmamundi, fomento del acceso y uso racional del medicamento en 25 comunidades de Santo Domingo y Puerto Plata, en República Dominicana. Valverde explicó que, aunque el país ha experimentado ciertos avances en materia sanitaria, persisten profundas desigualdades entre la población rural y periurbana, especialmente en el acceso a medicamentos esenciales. “República Dominicana es un país que tiene un nivel de pobreza bastante importante”, señaló, subrayando que estas carencias se traducen en dificultades tanto geográficas como económicas para acceder a tratamientos básicos.
Para responder a esta realidad, Farmamundi puso en marcha una red de botiquines sociales, un sistema comunitario de distribución que ya cuenta con más de 60 puntos activos y que, gracias a la ayuda del Consejo, sumará cinco más este año. “Montamos un sistema de distribución de medicamentos que son los botiquines sociales. Ya van más de 60 botiquines sociales y con la ayuda de este año del Consejo montaremos cinco más”, explicó Valverde, quien destacó la importancia de la continuidad “el Consejo lleva apoyando nuestro proyecto cinco años ya, y como tenemos socios locales, la permanencia del proyecto y la idoneidad está totalmente garantizada”.
Estos botiquines no son simples puntos de dispensación. Se han convertido en auténticos núcleos comunitarios que ofrecen formación y prevención. “Son promotoras de salud que no solamente dispensan medicamentos, sino que también hacen formación a su comunidad en el uso racional de los medicamentos”, afirmó Valverde. La mayoría de estas promotoras son mujeres, que además imparten talleres sobre autocuidado, prevención de enfermedades transmisibles y cuestiones sociales como el embarazo adolescente y la violencia de género. “Una de las cosas que más nos preocupa en este momento en República Dominicana es el embarazo adolescente, que tiene un porcentaje bastante alto”, advirtió.
El impacto de estos espacios va más allá de la salud: se han convertido en lugares de encuentro y diálogo comunitario. “El botiquín se convierte en un núcleo de la comunidad en el que la gente se puede reunir y hablar de los temas que le preocupan”, subrayó Valverde. Según los datos del proyecto, hasta 25.000 personas pueden beneficiarse de esta red, que también incorpora medicamentos naturales y promueve una vida libre de violencia. “Parece mentira que sea un sitio tan pequeño, muchas veces está simplemente en casa de cada una de las promotoras de salud, pero se convierte en un sitio muy importante para la comunidad porque hay muchas actividades que se hacen allí”, concluyó.
Atención farmacoterapéutica en medio de la emergencia humanitaria en Haití
El segundo proyecto premiado fue presentado por Xavier Adsará Grau, director y secretario general de la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos, y se desarrolla en Haití, un país sumido en una grave crisis humanitaria y de seguridad. Adsará describió un escenario devastador: “Hoy Haití se encuentra en medio de un conflicto armado muy importante, más de 200 grupos armados enfrentados entre sí y concentrados sobre todo en el área de Puerto Príncipe y alrededores”. En este contexto, la organización mantiene programas de educación y salud, pese a las enormes dificultades.
El proyecto, denominado “Intervención farmacoterapéutica por el proyecto Acción Sanitaria para 58 niños con discapacidad en un contexto de emergencia humanitaria”, busca garantizar la atención médica y el acceso a medicamentos para menores con discapacidad que quedaron desprotegidos tras un episodio extremo de violencia. Adsará relató el secuestro sufrido en agosto “ocho de nuestros empleados que atendían a los 58 niños con discapacidad fueron secuestrados junto a un niño de tres años en medio de la noche, a las 02:30 de la madrugada”. Durante semanas, la organización tuvo que negociar la liberación y organizar el traslado de los menores desde una zona montañosa controlada por grupos armados. “Metíamos a 30 y 40 niños en una ambulancia porque era, de alguna manera, un salvoconducto para poder bajar todas esas carreteras montañosas hasta Puerto Príncipe”, explicó.
La violencia ha arrasado infraestructuras esenciales “hemos perdido todos los medicamentos, hemos perdido ambulancias, coches, dormitorios, absolutamente todo”, lamentó Adsará. Actualmente, los niños se encuentran en una escuela reconvertida en dormitorios, mientras la organización intenta recuperar la atención farmacoterapéutica. La situación sanitaria es crítica: “conseguir un medicamento es muy complicado, conseguir incluso profesionales es muy complicado. Muchos han salido del país desde el año 2019 por la imposibilidad de poder vivir”, señaló. A ello se suma el colapso del sistema público: hospitales saqueados, vandalizados y ocupados por personas desplazadas.
Pese a todo, la Fundación mantiene su compromiso gracias a su experiencia y al personal local “nosotros permanecemos en Haití porque llevamos 40 años, porque nos sabemos mover en entornos muy complejos y porque tenemos un personal local cualificado a nivel sanitario y educativo que está tremendamente comprometido con su país”. Ese compromiso se extiende a la comunidad farmacéutica española, que acompaña la atención mediante telemedicina: “acompañamos a esa atención farmacoterapéutica por videollamadas, cuando hay dudas, uso racional de medicamentos, además de otras intervenciones”.
Acompañamos a esa atención farmacoterapéutica por videollamadas, cuando hay dudas, uso racional de medicamentos, además de otras intervenciones
Adsará recordó la magnitud del desafío “imaginaros, prácticamente hay 12 millones de habitantes en Haití, de los cuales 3 millones y medio son niños, y nosotros tenemos el único hospital pediátrico infantil”. Ese hospital, San Damián, es el centro desde el que se intenta garantizar la atención a los 58 menores evacuados. La organización sigue operando en condiciones extremas, con protocolos de seguridad que obligan a su personal a permanecer hasta 72 horas en el hospital y trasladarse oculto en ambulancias medicalizadas. “Aunque pueda parecer extraño, todavía somos una organización que se respeta, porque hemos salvado vidas de niños que pertenecen a todos los grupos armados, y eso nos permite seguir atendiendo a la población necesitada”, concluyó.
Mejorar el acceso a medicamentos y la formación farmacéutica en Uganda
El tercer proyecto premiado fue presentado por David Roca, presidente de la Fundación El Alto, y se desarrolla en Uganda, un país que enfrenta enormes retos sanitarios agravados por la llegada masiva de refugiados procedentes de Sudán del Sur. “Recibimos muchísimas personas que llegan de un conflicto absolutamente silenciado que es Sudán del Sur”, explicó Roca, subrayando que esta presión recae sobre un sistema sanitario “sumamente vulnerable y tensionado”.
La iniciativa busca mejorar el acceso a los medicamentos en el servicio de Farmacia Hospitalaria y reforzar la capacitación técnica en la Universidad de Makerere, una de las instituciones más prestigiosas del país. El proyecto comenzó en el Hospital de San Joseph, en la zona norte de Uganda, una región remota y limítrofe con Sudán del Sur. Este centro, con 125 camas, atiende tanto a población local como a refugiados y realiza intervenciones quirúrgicas de alta complejidad, además de tratamientos oftalmológicos. “Cuando llegamos allí había un servicio de farmacia, entonces lo que hicimos fue poner en marcha ese trabajo poco a poco a través de un modelo que empezamos en Etiopía hace ya bastantes años”, relató Roca.
El proyecto se articula en tres pilares: farmacia hospitalaria, farmacia ambulatoria y formulación magistral, que permite fabricar medicamentos con estándares. “Eso permite fabricar medicamentos con una calidad europea en cualquier contexto geográfico”, destacó. Esta innovación es clave en un país donde no existe una red de farmacias comunitarias y los pacientes deben recibir sus tratamientos directamente desde el hospital. “En un radio de acción de unos 30 kilómetros no existe ninguna oficina de farmacia”, recordó Roca, lo que obliga a garantizar la continuidad terapéutica desde el propio centro sanitario.
“En un radio de acción de unos 30 kilómetros no existe ninguna oficina de farmacia”
Además, la colaboración con la Universidad de Makerere busca formar a los futuros líderes farmacéuticos del país, asegurando que el conocimiento permanezca en el territorio. “Para nosotros es una pieza clave que sea el propio territorio el que desarrolle el proyecto”, afirmó Roca, quien adelantó que la experiencia en Uganda servirá de base para expandir el modelo a otros países africanos, como Mozambique. Actualmente, la Fundación El Alto ya cuenta con cuatro laboratorios activos en África, que permiten fabricar medicamentos esenciales siguiendo normas de calidad establecidas por la Organización Mundial de la Salud.
Este proyecto no solo mejora la atención farmacéutica en entornos hospitalarios, sino que también fortalece la autonomía sanitaria del país, creando capacidades locales que garantizan la sostenibilidad a largo plazo.
Formación de farmacéuticos para prevenir el cáncer de piel en personas con albinismo en Malawi
El cuarto proyecto premiado fue presentado por Juliana Maruri, responsable de Comunicación de Beyond Suncare, y se centra en la formación de farmacéuticos locales para la prevención del cáncer de piel en personas con albinismo en Malawi. Maruri comenzó describiendo un contexto alarmante “Malawi es uno de los países en los que se registra una mayor cantidad de violación de los derechos humanos de las personas con albinismo”. A esta vulnerabilidad social se suma un riesgo sanitario extremo: la exposición solar sin protección adecuada. “El principal enemigo de una persona con albinismo es el sol, básicamente el sol, y no tener una protección adecuada”, advirtió.
La falta de recursos y profesionales agrava la situación. En todo el país, con 19 millones de habitantes, apenas hay dos dermatólogos y unos 40 médicos generalistas con formación básica en enfermedades de la piel. “Nueve de cada diez personas con albinismo mueren entre los 30 y los 40 años por que reciben una atención adecuada”, señaló Maruri, subrayando que la solución es más sencilla de lo que parece: acceso a fotoprotección y diagnóstico precoz. Sin embargo, la atención médica se concentra en las ciudades, mientras que más del 80% de las personas con albinismo vive en zonas rurales, con enormes dificultades de transporte y distribución de productos como cremas solares.
Ante este panorama, Beyond Suncare decidió actuar fortaleciendo los sistemas locales en lugar de crear estructuras paralelas. “Lo que hacemos es formar a los profesionales que ya tenemos allí”, explicó Maruri. La capacitación incluye médicos generalistas, asistentes sanitarios y, especialmente, farmacéuticos, considerados la primera línea de atención. “Son los que van a poder estar allí, los que van a atender, los que van a poder facilitar justamente la entrega de cremas”, afirmó. La formación abarca la identificación rápida de lesiones cancerosas para derivar a los pacientes a hospitales, así como la educación en hábitos de fotoprotección. “Más allá de dar el medicamento, también hay todo un programa de acompañamiento y seguimiento”, añadió, recordando que muchas personas desconocen cómo usar correctamente el protector solar.
El proyecto también aborda la dimensión cultural, combatiendo mitos y creencias que rodean al albinismo en África. “Formamos a estas personas para que entiendan que el albinismo es algo de origen genético, que los albinos no son mágicos ni erradican enfermedades”, explicó Maruri. Esta labor educativa es clave para reducir la discriminación y garantizar la continuidad de los cuidados.
Beyond Suncare trabaja en coordinación con autoridades locales y comunidades para descentralizar la atención y asegurar que las cremas lleguen a quienes las necesitan, evitando que caduquen en almacenes. Actualmente, la organización desarrolla proyectos similares en Uganda, Ruanda y República Democrática del Congo, pero Malawi sigue siendo el epicentro de su intervención, donde comenzó todo gracias al compromiso personal de su fundadora, Mafalda Soto.
Para finalizar el Diálogo se respondieron numerosas preguntas de personas que participaron en línea en el evento.
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