Una discapacidad que Hollywood tardó 20 años en hacer pública
Matthew DeMeritt, el niño nacido sin ambas piernas que dio vida a E.T. el extraterrestre
En los años 80, mientras Steven Spielberg creaba al extraterrestre más entrañable del cine, nadie imaginaba que detrás del icónico E.T. se escondía un niño de 11 años nacido sin piernas. Su nombre es Matthew DeMeritt y su historia, oculta durante décadas, revela tanto la magia del cine como las sombras de una época que mantenía la discapacidad lejos del foco público.
Por Refugio Martínez | Fotografía: Album / Hutchins Photo / Kathy Hutchins Photography / Newscom
Corría el año 1981 y Steven Spielberg se preparaba para rodar E.T., el extraterrestre, una película que marcaría a generaciones enteras. Sin embargo, el proyecto se encontró con un escollo difícil de solventar: los robots creados para representar al alienígena no funcionaban como deberían.
Los autómatas creados el film, aunque avanzados desde el punto de vista técnico, tenían un uso limitado en rodaje. Tal como explica American Society of Cinematographers, el personaje principal era “un ser mecánico diseñado por Carlo Rambaldi” cuya operatividad exigía una preparación técnica minuciosa y un control muy preciso del encuadre, lo que condicionaba su empleo a planos controlados y, en la práctica, mayoritariamente cortos, mientras que las escenas con desplazamiento requerían soluciones alternativas.
Consciente de que la criatura necesitaba un toque humano, Spielberg y Carlo Rambaldi, maestro de los efectos especiales, comenzaron la búsqueda de alguien capaz de meterse dentro del traje de E.T. y dotarlo de vida propia.
Las pesquisas no fueron fáciles, pero finalmente surgió una pista inesperada. Universal había iniciado un casting en un centro de fisioterapia de Los Ángeles, buscando a alguien con un cuerpo pequeño y movimientos poco convencionales. Durante esa prueba, los técnicos vieron un vídeo que los dejó fascinados: un niño de 10 años que se desplazaba con enorme habilidad caminando sobre sus manos. Ese niño era Matthew DeMeritt, que había nacido sin piernas y solía moverse así con total naturalidad. Su forma de avanzar –vacilante pero controlada– encajaba exactamente con la fragilidad que Spielberg quería transmitir en el personaje. Fue entonces cuando la productora decidió contactar con él. Así comenzaba una de las historias menos conocidas, pero más fascinantes detrás de la creación del extraterrestre más querido del cine.
“Como una salchicha”
El rodaje arrancó justo después del undécimo cumpleaños de Matthew. El traje de E.T., confeccionado en goma y materiales especiales, pesaba 18 kilos y apenas tenía ventilación. “Hacía mucho calor incluso sin luces. Te lo metían por la cabeza y quedabas atrapado como una salchicha”, recordaría Matthew décadas después.
“Te lo metían por la cabeza y quedabas atrapado como una salchicha”
Su movilidad sobre las manos lo convertía en el actor ideal para escenas donde E.T. se caía, tropezaba o caminaba tambaleante, algo que los robots nunca podrían replicar. Spielberg lo utilizaba especialmente para las secuencias más físicas, como la caída en la cocina, la mítica escena de Halloween en la que E.T. camina bajo una sábana blanca, los tambaleos tras beber cerveza o los momentos en los que el extraterrestre debía parecer vulnerable y real. “Me usaban en todas las escenas en las que querían que E.T. se cayera”, afirma Matthew.
Cuando Matthew llegó al set, se encontró con otros dos niños que también darían vida al extraterrestre en distintos momentos: Tamara De Treaux y Pat Bilon, ambos con acondroplasia. Aunque cada uno tenía un papel específico según las escenas, los tres coincidían a menudo entre bastidores. Matthew en el rodaje era un niño más del grupo, divertido, temerario y rebosante de energía.
Henry Thomas, el actor que dio vida a Elliott, ha recordado en distintas ocasiones el impacto que le causó conocer a Matthew DeMeritt, a quien vio llegar al rodaje desplazándose con soltura sobre un monopatín. Tenían prácticamente la misma edad y, según Thomas, Matthew destacaba por una energía arrolladora y un humor constante que animaba al equipo. A pesar de su juventud, se movía con una audacia poco común y una seguridad física que sorprendía a todos, comportándose como un verdadero atleta al que nada parecía frenar.
La discapacidad invisible
Aunque interpretó algunas de las escenas más memorables del film, el nombre de Matthew no apareció en los créditos como actor, sino bajo la genérica etiqueta: “Movimiento especial E.T.”.
El nombre de Matthew no apareció en los créditos como actor, sino bajo la genérica etiqueta: “Movimiento especial E.T.”.
Era una decisión deliberada. Spielberg quería mantener intacta la ilusión de que E.T. era un ser real. Pero había otra razón más poderosa, la película se rodó en una época en la que la discapacidad solía mantenerse en segundo plano. “No querían que el público viera a un niño sin piernas detrás de E.T.”, explica el propio Matthew.
Apenas unos pocos dentro del rodaje conocían la historia completa. Mientras el mundo se emocionaba con E.T., Matthew regresó a su vida cotidiana. Se desplazaba en monopatín –su “medio de transporte natural”– y rechazaba usar silla de ruedas.
La historia de Matthew DeMeritt es un reflejo perfecto del cambio social respecto a la discapacidad.
Estudió Literatura inglesa, se convirtió en productor de pódcast y compositor, trabajó, se casó y formó una familia. Su hermano recuerda que “Matthew hacía todo como los demás; éramos nosotros los que teníamos que seguir su ritmo vertiginoso”. En su entorno familiar la discapacidad no era el centro de su identidad: él era, simplemente, Matthew.
La historia de Matthew DeMeritt es un reflejo perfecto del cambio social respecto a la discapacidad. En los años 80 su contribución fue ocultada, reducida a una mención técnica. La industria evitaba mostrar cuerpos no normativos. Las oportunidades eran mínimas y la visibilidad, casi nula. E.T. se convirtió en un icono mundial, pero Matthew permaneció en la sombra.
E.T. se convirtió en un icono mundial, pero Matthew permaneció en la sombra
Hoy, cuatro décadas después, es celebrado como un ejemplo de talento, resiliencia e inclusión. Spielberg lo presentó públicamente en el 40.º aniversario, donde por fin recibió el reconocimiento merecido. La criatura que enterneció al mundo no era solo una marioneta ni un robot: era también el cuerpo, la fuerza y la humanidad de un niño sin piernas, que ha demostrado al mundo cómo la diferencia puede convertirse en fortaleza. Matthew DeMeritt ya no es una nota al pie: es parte esencial de la leyenda. Y esa es, quizás, la mayor victoria.
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