Según el VII Estudio sobre Discapacidad en la Universidad, elaborado por Fundación ONCE
El 1,9% de los universitarios españoles tiene discapacidad
El ‘VII Estudio sobre Discapacidad en la Universidad’, presentado por Fundación ONCE durante el VII Congreso Internacional Universidad y Discapacidad, en Granada, revela que cerca del 2% de los estudiantes de nuestro país convive con alguna discapacidad. El documento, asimismo, sostiene que, a pesar de que esta es la cifra más alta desde que existen registros, los estudiantes y profesores se sienten solos y advierte que garantizar el acceso al empleo supone un reto esencial y estrechamente vinculado a otros ámbitos de inclusión universitaria.
Por Sonia Gutiérrez Mencía
La ciudad de Granada se convirtió en el centro internacional del debate sobre la inclusión en la educación superior con la celebración del VII Congreso Internacional Universidad y Discapacidad, organizado por Fundación ONCE bajo el lema ‘Tendencias y desafíos para una universidad inclusiva'. El encuentro reunió a más de 400 personas y contó con más de 100 ponentes procedentes de 25 nacionalidades. Durante las jornadas, se profundizó en los avances y retos para construir una universidad inclusiva. Desde la apertura hasta el cierre, el tono fue claro: la inclusión con calidad y atención continuada debe ser una prioridad en la agenda universitaria.
El manifiesto elaborado con las conclusiones resultantes en el congreso pide a las universidades que asuman “un compromiso institucional y social profundo con la inclusión” y que garanticen así la participación plena de toda la comunidad universitaria. “Las universidades deben, desde su autonomía organizativa y con el apoyo de la sociedad y las distintas administraciones, crear oportunidades de desarrollo reales; identificar y suprimir todas las barreras a la participación y el aprendizaje y promover la creación de entornos más representativos y justos”, reza el mismo.
El texto va más allá y exhorta a las universidades a que no se conformen únicamente con tener en sus aulas y despachos a personas con discapacidad, sino que pide que se preocupen también de favorecer su “bienestar psicológico y socioemocional”, porque si bien es cierto que actualmente hay más universitarios con discapacidad, no lo es menos que muchos de ellos se sienten solos en los campus.
Además, el documento aborda el asunto de la digitalización y la inteligencia artificial y señala que no deben ser una traba, sino más bien una ayuda para las personas con discapacidad que cursan o trabajan en educación superior. Por ello, apuesta por la creación de “un marco europeo y nacional de accesibilidad digital universitaria” que garantice la interoperabilidad de plataformas, materiales y servicios en línea, con el fin de eliminar la brecha digital y promover el aprendizaje permanente. En la misma línea, el manifiesto pide “valentía” a las universidades para afrontar los “desafíos y dilemas” que genera el empleo de herramientas de inteligencia artificial en la formación y las anima a que hagan un uso ético, responsable e inclusivo de estas herramientas.
Junto a estas consideraciones, el texto final del Congreso pone sobre la mesa otros aspectos como la formación de personas con discapacidad intelectual en la universidad o la importancia de “intensificar la cooperación” con las universidades iberoamericanas “para que avancen en la inclusión, considerando el progreso ya realizado y sus contextos, retos y oportunidades particulares”.
Durante el encuentro, se sucedieron intervenciones de personas relevantes de ambos sectores que compartieron su visión y acciones de mejora. El secretario general de Universidades del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Francisco García Pascual, reclamó que la institución universitaria promueva una “inclusión plena y efectiva, sin excepción”, porque, según afirmó, aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, queda aún “camino por andar”. En sus palabras, “la inclusión plena y efectiva de todos los ciudadanos sin excepción en la Universidad debe ser una exigencia para una sociedad democrática”.
Por otro lado, Alberto Durán, vicepresidente ejecutivo de Fundación ONCE, puso de manifiesto la importancia de no perder talento. “La sociedad no puede permitirse perder talento”, aseguró. Y añadió que la universidad es un espacio donde se genera “conciencia colectiva, ciudadanía activa y una participación democrática y más justa”. Para Durán, “construir juntos una universidad verdaderamente inclusiva es un imperativo ético”.
La experiencia de la Grange Primary School
Richard Gerver relató cómo, desde su experiencia como director del Grange Primary School en Reino Unido, logró revertir la situación de un centro en crisis hasta convertirlo en un ejemplo de éxito, una labor que le ha valido reconocimientos internacionales, entre ellos, premios de la UNESCO y del gobierno británico. Durante su intervención, defendió una educación adaptada a las necesidades del siglo XXI y XXII, donde lo importante no son los exámenes ni la memorización, sino el desarrollo integral del estudiante. “Debemos fomentar la creatividad, la curiosidad y la pasión por aprender”, subrayó. Además, presentó su libro Simple Thinking, en el que invita a simplificar la vida y el trabajo para liberar el potencial humano, cultivar la resiliencia y enfocarse en lo esencial.
Joan Subirats, exministro de Universidades y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Barcelona inauguró la segunda jornada, insistiendo en que la inclusión no es solo una cuestión académica, sino un reto social. “Cuanto más atendamos a la diferencia y a la inclusión, más beneficio para todos”, afirmó. Subirats abogó por la creación de espacios que faciliten la construcción de comunidad, generen vínculos y promuevan nuevas dinámicas. “La sociedad tiene la obligación de cuidar de sus miembros”, concluyó.
En el Congreso, además, se abordaron cuestiones esenciales para avanzar en la inclusión universitaria: metodologías docentes inclusivas, formación del profesorado desde una perspectiva inclusiva, evaluación universitaria por parte de los estudiantes, diseño universal para el aprendizaje, capacidad emprendedora, habilidades para la empleabilidad en personas con discapacidad intelectual mediante actividad física, así como tecnología y materiales accesibles.
VII Estudio sobre Discapacidad en la Universidad,
Otro de los momentos relevantes del encuentro fue la presentación del VII Estudio sobre Discapacidad en la Universidad, elaborado por Fundación Universia y Fundación ONCE, que arroja un dato histórico: el 1,9% del estudiantado universitario tiene discapacidad, la cifra más alta desde que existe registro. “Nunca había habido tantas personas con discapacidad en la universidad española. Este 1,9% es un dato que habla de progreso, pero también de responsabilidad”, destacó Beatriz Arribas, directora de Fundación Universia. “Nos recuerda que la inclusión no termina con el acceso y que necesitamos universidades que acompañen, escuchen y transformen”, agregó.
Sin embargo, el informe advierte sobre retos invisibles como la soledad no deseada, que afecta al 52,6% de los estudiantes con discapacidad, duplicando la media nacional estimada entre jóvenes sin discapacidad. El 100% del estudiantado no binario con discapacidad declara haberla vivido. “Hablamos de exclusión más allá de la accesibilidad física o digital: de estudiantes que no se sienten parte de la comunidad universitaria”, explicó Carlos Sánchez, coordinador del trabajo. “La inclusión emocional debe formar parte de la estrategia universitaria”, añadió.
La brecha de empleabilidad persiste: solo el 19,4% ha recibido orientación laboral por parte de su universidad y el 62,5% considera que tendrá más dificultades para acceder al mercado laboral. Además, más del 30% no consigue empleo ni durante ni después de sus estudios. “Que cuando finalicen sus estudios tengan oportunidades de trabajar en empleos técnicos y cualificados”, subrayó Isabel Martínez Lozano, directora de Programas con Universidades y Promoción del Talento Joven de Fundación ONCE.
El estudio también refleja una evolución desigual en la inclusión del profesorado, con un 0,71% de personal docente e investigador con discapacidad en el curso 2023-24, y una falta de seguimiento institucional: el 70% de las universidades no sabe si hay personas con discapacidad en sus órganos de representación y solo el 62,3% tiene identificadas las adaptaciones tecnológicas implementadas, frente al 87,7% del estudio anterior.
“Lo normal es ser diferentes”
Joao Costa, director de la Agencia Europea de Necesidades Educativas Especiales y la Inclusión Educativa y exministro de Educación de Portugal, fue el encargado de pronunciar la conferencia de clausura. Bajo su liderazgo, logró reducir la tasa de abandono escolar desde más del 50% hasta el 6%, elevando el nivel de competencias de sus estudiantes y posicionando al país como referente en los informes PISA. “Lo normal es ser diferentes”, afirmó. Y añadió que “la inclusión es poner atención en cada una de las personas. Debemos tener presente que la diversidad es lo normal y que la exclusión hace que las personas no se sientan pertenecientes a la comunidad”.
En la recta final del encuentro, también se celebró la entrega de premios. El galardón a la Mejor Comunicación recayó en Paulina Sanzana, de la Universidad Austral de Chile, por su trabajo ‘Historias de vida de inclusión en la educación superior: experiencias de estudiantes con discapacidad en carreras del área STEM en una universidad chilena’. Este estudio fue elegido entre el centenar de comunicaciones presentadas en el Congreso.
Asimismo, se distinguió el mejor póster, presentado por la asociación Udiversidad de la Universidad de Granada, titulado ‘Promoviendo la inclusión y el apoyo integral a estudiantes con necesidades específicas en la educación superior’, una iniciativa que busca consolidar buenas prácticas y políticas universitarias relacionadas con la inclusión.
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