Más de 22 millones de niñas podrían sufrirla antes de 2030 si no se actúa ya

La mutilación genital femenina constituye una violencia extrema que el mundo no logra detener

La Asamblea General de Naciones Unidas declaró en 2012 que cada 6 de febrero se celebraría el Día Internacional de la Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, una fecha destinada a movilizar a gobiernos, organizaciones y ciudadanía. Desde entonces, organismos como ONU, UNICEF y UNFPA han sostenido campañas y programas para combatir una práctica que permanece profundamente arraigada en numerosos contextos culturales.

Por Refugio Martínez

06/02/2026
Cara de una niña pequeña de raza negra con un turbante en la cabeza que mira hacia la cámara.

Cada 6 de febrero el mundo recuerda que la mutilación genital femenina (MGF) sigue siendo una herida abierta para millones de niñas y mujeres. Aunque la Organización de Naciones Unidas (ONU) recuerda que este tipo de mutilaciones son “una violación de los derechos humanos que infringen los derechos fundamentales de las niñas y las mujeres”, su erradicación continúa siendo un desafío global.

Según datos oficiales de la ONU, “en la actualidad, más de 230 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a esta práctica”, una cifra que continúa aumentando en regiones donde los avances legales o educativos no han logrado detener su continuidad.

“En la actualidad, más de 230 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a esta práctica”

La organización recuerda que la situación sigue siendo alarmante, de hecho “cada año, aproximadamente cuatro millones de niñas son sometidas a una mutilación genital femenina”, muchas de ellas antes de cumplir los cinco años. Si no se intensifican los esfuerzos, la ONU advierte que “22,7 millones de niñas más corren el riesgo de sufrir mutilación genital femenina para 2030”.

“Cada año, aproximadamente cuatro millones de niñas son sometidas a una mutilación genital femenina”

Esta práctica no solo constituye un ataque directo a la integridad corporal, también ocasiona una serie de secuelas que pueden durar toda la vida. Dolor crónico y complicaciones físicas (infecciones, problemas urinarios y menstruales), dificultades en el parto y riesgos durante el embarazo, dolor y dificultades en las relaciones sexuales, problemas psicológicos (ansiedad, depresión, estrés postraumático) e impacto negativo en la autoestima y la vida social son una sintomatología resumida de los padecimientos de estas personas.

2026: un año decisivo para la acción internacional

UNICEF resume con claridad el desafío actual: “A medida que nos acercamos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030, el progreso hacia el fin de la MGF sigue en un momento crítico”. Los recursos cada vez más reducidos están debilitando los esfuerzos de protección y poniendo en riesgo la reversión de los logros duramente alcanzados en las últimas décadas.

“Las organizaciones locales —señala UNICEF— enfrentan una creciente incertidumbre financiera, a pesar de su papel central en el cambio de normas sociales y de género”. La reducción de recursos afecta sobre todo a organizaciones comunitarias dirigidas por mujeres jóvenes, que cumplen un rol esencial en la transformación social, al ser el primer punto de contacto para niñas en riesgo y para familias que buscan orientación.

Ante este panorama, el lema oficial de 2026 elegido para este día es contundente: Hacia 2030: no habrá fin para la MGF sin compromiso e inversión sostenidos”. Este mensaje sintetiza la urgencia de reforzar políticas, recursos y compromisos multilaterales.

Tanto UNICEF como UNFPA coinciden en que la manera más efectiva de alcanzar los objetivos de cara a 2030 es una combinación de varias medidas que abarca desde programas comunitarios sostenidos y reformas legales aplicadas con rigor, hasta servicios accesibles para supervivientes, educación y sensibilización intergeneracional, así como liderazgo activo de mujeres jóvenes y supervivientes.

“Al fortalecer las alianzas, escalar soluciones efectivas y reforzar un movimiento coordinado, podemos salvaguardar el progreso y acelerar la acción hasta que la MGF sea eliminada en todas partes”, subraya UNICEF.

Las barreras que ponen freno

Sin embargo, el avance logrado en la última década se encuentra en peligro. UNICEF advierte que “los recursos cada vez más reducidos están debilitando los esfuerzos de protección y poniendo en riesgo la reversión de los logros duramente alcanzados en las últimas décadas”.

“Los recursos cada vez más reducidos están debilitando los esfuerzos de protección y poniendo en riesgo la reversión de los logros duramente alcanzados en las últimas décadas”

La MGF continúa practicándose en comunidades donde se considera un ritual de transición, un requisito matrimonial o un símbolo de pureza. Esto implica que la eliminación de la práctica no solo depende de leyes o intervenciones sanitarias, ni de la falta de recursos, también es necesario profundas transformaciones en normas sociales y dinámicas comunitarias.

Aunque se han registrado avances en algunas regiones, según anuncia Naciones Unidas, “los resultados positivos tendrían que aumentarse 27 veces para alcanzar el objetivo de acabar con la práctica para el año 2030”.

En España, aunque los casos detectados son minoritarios, el riesgo persiste entre niñas de familias migrantes procedentes de países donde la MGF es habitual. Reportajes publicados en 2025 por medios como El País, Infobae o The Objective revelan el impacto real de esta violencia y muestran cómo hospitales españoles han comenzado a ofrecer cirugías reconstructivas y apoyo psicosexual para las supervivientes. No obstante, la verdadera magnitud global del problema obliga a mirar más allá de las fronteras y asumir que la respuesta debe ser multilateral, sostenida y coordinada.

Grupo de personas agarradas de la mano que alzan sus brazos al cielo en señal de unidad.
Grupo de personas agarradas de la mano que alzan sus brazos al cielo en señal de unidad.

Un compromiso que no puede esperar

La mutilación genital femenina no es una tradición: es una forma extrema de violencia contra niñas y mujeres. Su eliminación exige un esfuerzo internacional sostenido y una acción decidida en todos los niveles: institucional, comunitario y personal.

El mensaje de 2026 no deja lugar a dudas: solo con un compromiso global, constante y bien financiado será posible erradicar la mutilación genital femenina antes de 2030. Mientras el mundo avanza hacia ese horizonte, cada historia de supervivencia, cada protocolo reforzado y cada comunidad que renuncia a la práctica representa un paso real hacia el futuro que millones de niñas merecen.

 

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