José Manuel García-Margallo
“El estilo de Trump se basa en atacar siempre y no admitir derrotas”
En un momento en que el tablero internacional se redefine a gran velocidad y las grandes potencias vuelven a pensar en términos de esferas de influencia, pocas voces españolas acumulan tanta experiencia y perspectiva como la de José Manuel García‑Margallo. El exministro de Asuntos Exteriores, profundo conocedor de la diplomacia global, desgrana para Perfiles las claves de la estrategia exterior de Donald Trump, un liderazgo que combina ambición geopolítica, visión transaccional y una lectura muy personal del poder estadounidense.
Por Pedro Fernández | Fotografía: Gaby Soto
Los análisis de José Manuel García-Margallo recorren escenarios tan diversos como Ucrania, América Latina o el Ártico, y dibujan un mundo en el que Washington busca reordenar alianzas, redefinir reglas y contener el ascenso de China. Con su estilo directo y sin concesiones, Margallo advierte de los riesgos de una Europa que, si no avanza hacia una verdadera unión política, corre el peligro de quedar relegada a un papel secundario en las grandes decisiones del siglo XXI.
¿Cómo describe el enfoque general de Donald Trump en política exterior durante su mandato?
No es ningún secreto. La política exterior de Donald Trump encaja con tres rasgos que él mismo describió en El arte de la negociación (1987).
Primero, Trump actúa como un promotor inmobiliario y aplica una política transaccional, más propia de las relaciones mercantiles que de las relaciones internacionales: pide siempre el máximo y luego ajusta sus exigencias según avanza la negociación. Eso se ve en el caso de Groenlandia. Pasó de insinuar una intervención militar a amenazar con aranceles, para finalmente centrarse en dos objetivos realistas: acceder a recursos estratégicos —como las tierras raras— y establecer bases bajo paraguas de la OTAN pero con control estadounidense, un modelo similar al de Guantánamo.
Segundo, Trump afirma que “piensa en grande” mientras otros “piensan en pequeño”, lo que le da ventaja en cualquier negociación. En el hemisferio occidental, por ejemplo, plantea metas mucho más ambiciosas que las de otros actores, que solo reaccionan a sus movimientos, siguiendo la doctrina Monroe, de 1823, planteada ya por Rooswelt (en la que en dicho hemisferio cualquier intervención europea sería vista como un acto hostil, bajo el lema ‘América para los americanos’).
"Trump no busca pequeñas ganancias, sino dominar el conjunto del juego"
Tercero, Trump dice: “No soy un jugador. Los jugadores meten fichas en la máquina; yo no quiero beneficios de la máquina, quiero quedarme con la banca". No busca pequeñas ganancias, sino dominar el conjunto del juego.
Su estilo se basa en atacar siempre y no admitir derrotas, algo que ya se refleja en una película sobre su juventud, ‘El Aprendiz: La historia de Trump’.
¿Cómo interpreta su estrategia en el conflicto de Ucrania y qué papel queda para Europa en ese escenario?
En política exterior, alardea de no haber empezado nunca una guerra, sino haberlas terminado, y actúa dentro de un mundo que avanza hacia esferas de influencia entre grandes potencias. Ucrania acabará negociando con Putin, mientras Europa corre el riesgo de quedar como meros observadores si no avanza hacia una verdadera unión política. Va a producirse una conferencia tripartita entre Puttin, Zelenski y Trump, para decidir las fronteras orientales de Europa sin contar con Europa.
"Va a producirse una conferencia tripartita entre Puttin, Zelenski y Trump, para decidir las fronteras orientales de Europa sin contar con Europa"
¿Hasta qué punto los aranceles formaron parte de una estrategia coherente y fueron decisiones tácticas? ¿Cree que la política arancelaria de Trump buscaba renegociar el orden comercial internacional o simplemente presionar a socios y rivales?
Trump no usa los aranceles como táctica puntual, sino como parte central de su estrategia. Ya en su primer mandato afirmó que 'aranceles' después de ‘dios’ y ‘patria’ es la palabra más bonita del diccionario. Para Trump, sirven para encarecer las importaciones y atraer producción a Estados Unidos, y también para sustituir impuestos internos por impuestos externos. Además, los emplea como herramienta política: llegó a amenazar con aranceles a países que enviaran tropas a Groenlandia para lograr objetivos estratégicos, como el acceso a recursos y el control de rutas hacia el Ártico y que no sean aprovechadas por los rusos y chinos.
Otra cuestión es si esta estrategia funciona. Puede aplicarla a países con poca capacidad de respuesta, pero no siempre frente a grandes potencias. Aunque las exportaciones chinas a Estados Unidos han caído un 20%, China ha aumentado su superávit global diversificando mercados en África, Iberoamérica y Europa, por lo que en la guerra comercial está obteniendo más beneficios que Estados Unidos.
¿Qué implica la captura de Nicolás Maduro para el equilibrio geopolítico en América Latina?
Estados Unidos ha intervenido históricamente en América Latina, desde la Doctrina Monroe hasta casos como Guatemala en 1954 cuando se derrocó al gobierno de Jacobo Árbenz apoyado por la CIA o la captura de Manuel Antonio Noriega en Panamá. Por eso, la detención de Maduro no es una ruptura con el pasado, sino una continuidad de esa lógica.
En el caso venezolano, Maduro no era un presidente legítimo ni de origen ni de ejercicio: manipuló las elecciones, gobernó de forma represiva oprimiendo a los venezolanos hasta extremos insospechados y provocó un éxodo masivo, con hasta 9 millones de exiliados de un total de 28 millones, y más de 900 presos políticos. Su captura plantea un dilema entre el respeto a la soberanía y la defensa de los derechos humanos y al Estado de Derecho. Es una intervención contraria al principio de la integridad territorial y la soberanía de los estados, por tanto, es un tema que tiene una doble cara.
"La captura de Nicolás Maduro plantea un dilema entre el respeto a la soberanía y la defensa de los derechos humanos y al Estado de Derecho"
La operación ha acelerado la implosión del régimen chavista, sobre la base de la asfixia económica en base a dificultar las exportaciones del petróleo. Maduro ha sido sustituido por Delcy Rodríguez, y se esperan gestos mínimos —como liberaciones puntuales— para hacer más aceptable un acuerdo que garantice estabilidad interna y permita la inversión petrolera.
El objetivo es mantener la paz social mientras se reconstruye el sector energético. Este proceso llevará años y solo podrá desembocar en elecciones democráticas si antes se desmontan las instituciones controladas por el chavismo, como el consejo electoral o el poder judicial. Solo entonces podrá iniciarse una verdadera transición democrática.
¿Cree que lo que ha hecho es sustituir a un dictador por una dictadora?
Sí, básicamente ha sustituido a un dictador por una dictadora.

¿Cómo interpreta el interés de Trump por Groenlandia desde la perspectiva de la geopolítica contemporánea?
Su interés responde a la obsesión por las tierras raras dominadas por China y por los recursos energéticos de Groenlandia, además de su intención de impedir que rusos y chinos ganen ventaja estratégica. En ese marco, imaginar bases de la OTAN bajo soberanía estadounidense y con acceso a recursos no sería extraño.
El error es pensar que estas iniciativas son nuevas: Nixon ya impuso aranceles en 1971, aunque tuvo que retirarlos, y la idea de adquirir Groenlandia aparece desde 1870 y volvió a mencionarse con Truman. Nada de esto es inédito.
"La guerra de Estados Unidos con China va a ser total menos militar"
¿Qué implicaciones tendría, desde el punto de vista del derecho internacional, su compra?
Plantear la compra de un territorio es jurídicamente posible si el Estado soberano —en este caso Dinamarca— y el propio territorio, como Groenlandia con su derecho a la autodeterminación, lo aceptan. No sería algo inédito: Alaska o Luisiana también se vendieron. Si un país se quiere suicidar es asunto suyo.
Entonces, con Venezuela, Groenlandia… ¿la prioridad es económica?
No solo. Él tiene un problema de hegemonía mundial en el que el adversario es China, y la guerra con China va a ser total menos militar. Es el conflicto que se produce siempre entre una potencia emergente que amenaza la posición de la potencia dominante, que en este caso es Estados Unidos. Y todo esto forma parte de esa concepción geopolítica.
Por eso, o hacemos los estados unidos de Europa o seremos espectadores, como lo estamos siendo ahora, de lo que está pasando. Nadie ya cuenta con nosotros para decidir lo de Oriente Próximo, no cuentan con nosotros para lo de Ucrania… etc.
Fundación ONCE y Fundación Legálitas promueven la inclusión laboral de colectivos vulnerables
Por Redacción
ACHIRA convierte las compras navideñas en oportunidades de inclusión laboral
Por Daniel Mediato
El primer astronauta con discapacidad, apto para viajar al espacio
Por Lidia Rossi