Editado por Tusquets

Una historia personal y social de la arquitectura en Europa

Hay libros que no se leen: se pasean. Una historia personal de la arquitectura europea, del arquitecto David Ferrer y publicado por Tusquets, pertenece a esa categoría de obras que invitan a caminar más despacio, a levantar la vista del suelo y a redescubrir aquello que creíamos cotidiano. Es una de las ventajas de que te guste e interese la arquitectura, te hace ver con otros ojos y más con la ayuda de este tipo de libros.

 

Por SONIA GUTIÉRREZ MENCÍA

22/01/2026

El libro no es un manual académico para estudiantes, sino una obra seria y rigurosa sobre la evolución de la arquitectura en Europa. Constituye una lectura recomendable para quienes deseen profundizar en las obras y movimientos arquitectónicos más relevantes, desde la Grecia clásica hasta la Posguerra de la Segunda Guerra Mundial.

Dirigido a un público general que busque una obra rigurosa, el libro contextualiza de forma amena y accesible las grandes expresiones de la arquitectura europea y a sus creadores. Explica detalles constructivos, aclara términos técnicos y aporta las claves necesarias para entender cada movimiento. Para Ferrer "la buena arquitectura es aquella que resume los mejores valores sociales y estéticos de su época" y ese es criterio común de selección de los edificios seleccionados.

Según su autor David Ferrer "el libro pretende llegar a un público de una cierta amplitud pero sin hacer demasiadas concesiones que esquematicen y diluyan el texto. No he obviado, por ejemplo, los temas constructivos pero los he concentrado en unos párrafos que un lector lego puede saltarse sin perder el hilo de la narración. Pienso que es un texto amablemente riguroso que puede ayudar a divulgar la arquitectura en el contexto histórico de Europa".

El autor combina descripciones arquitectónicas con comentarios críticos y selecciona, desde una perspectiva personal y social , distintos elementos arquitectónicos: no solo edificios, sino también ejemplos urbanísticos e incluso referencias a la historia de los tratados de arquitectura que explican el contexto en el que cada etapa se desarrolló.

En sus páginas, ilustradas con pequeñas imágenes en blanco y negro, el autor traza un recorrido por los grandes movimientos que dieron forma al continente. No pretende ofrecer una enciclopedia exhaustiva, sino una selección personal, de los hitos que explicaron la evolución de la arquitectura desde la Grecia antigua hasta la Europa de la Posguerra. La estructura está organizada por corrientes arquitectónicas, lo que permite una lectura independiente de cada capítulo y convierte el libro en una guía flexible y comprensible para acercarse a la historia de la arquitectura.

Sobre los edificios elegidos Ferrer nos amplia, "muchos de los edificios escogidos, como el Partenón, son incuestionables y muy conocidos. Otros son importantes por haber tenido mucha influencia en su época y haber generado varias imitaciones. Finalmente he escogido también los edificios que considero las obras maestras de los arquitectos citados en el libro".

La arquitectura como memoria compartida

Ferrer parte de una premisa sencilla pero poderosa: probablemente ninguna otra forma de arte ha contribuido tanto a definir lo que hoy llamamos Europa como la arquitectura. Las ciudades, sostienen, son archivos abiertos; sus iglesias, plazas, puentes y bulevares conversan entre sí a lo largo de los siglos, reflejando ideas, miedos, ambiciones y contradicciones. Europa no sería Europa sin sus catedrales góticas, sus ruinas romanas o sus avenidas burguesas.

Ferrer parte de una premisa sencilla pero poderosa: probablemente ninguna otra forma de arte ha contribuido tanto a definir lo que hoy llamamos Europa como la arquitectura

Desde ese punto de vista, el libro puede leerse también como una biografía del continente, contada a través de sus piedras, sus ladrillos y sus vigas de acero. Ferrer invitaba a mirar con atención a reconocer en un capitel jónico el eco de un pensamiento filosófico; en un arco romano, la ambición del poder; en una cúpula barroca, la tensión entre fe y espectáculo; en una estructura de hierro del siglo XIX, la promesa y el vértigo de la modernidad.

Hay un placer evidente en la forma en que Ferrer une los capítulos: cada uno es una crónica de cambio, de ruptura. La arquitectura, parece decirnos, avanza siempre desde un deseo de rebelión: contra el peso de la tradición, contra la inercia, contra la falta de imaginación. "Creo que un amplio público esta cada vez más interesado en la arquitectura. Los viajes, que antes no existían y las redes sociales han fomentado en parte esta curiosidad que es ecléctica y muchas veces descriteriada. Solo falta ver las colas que se producen cuando se permite visitar un edificio histórico habitualmente cerrado al público" afirma el autor.

Un paseo por los siglos: del Partenón a la Bauhaus

El lector inicia el viaje en los templos griegos, en el nacimiento de un lenguaje arquitectónico que aún hoy reconocemos sin esfuerzo. Sigue luego hacia Roma, donde la ingeniería y la propaganda estatal se aliaron para crear unas infraestructuras que todavía asombran. Y de ahí la narración se elevaba hacia las bóvedas del gótico, cuya espiritualidad Ferrer describe con una claridad capaz de iluminar a quienes jamás han puesto nombre a una tracería.

El clasicismo del Renacimiento, el dinamismo  del barroco, la mesura del neoclasicismo cada etapa aparece contextualizada no solo desde la disciplina, sino también desde sus tensiones religiosas, sus transformaciones sociales, sus interrupciones políticas. Ferrer no hablaba solo de formas: hablaba de climas intelectuales, de atmósferas culturales, de momentos en que la historia necesitó reinventar su manera de construir.

La arquitectura, parece animarnos a avanzar siempre desde un deseo de rebelión: contra el peso de la tradición, contra la inercia, contra la falta de imaginación

El relato avanza hacia los movimientos del Arts and Crafts, el Art Nouveau, la Sezession o el Modernisme, donde la artesanía y la industria se enredaban en una danza compleja. Y culminaba en las vanguardias y la Bauhaus, ese instante en que la arquitectura se convirtió en laboratorio social y en utopía habitable, intentando redefinir desde la vivienda obrera hasta el diseño global del mundo moderno.

Sobre los últimos capitulos del libro el autor destaca "La arquitectura moderna con el paso de los años se va también convirtiendo en arquitectura histórica: la “arquitectura moderna” de los años 20 ya es centenaria y por ello ahora nos resulta más fácil valorarla. No ocurre lo mismo con la arquitectura reciente sujeta a una visión más inmediata. Criticar no es más que comparar y en tiempo presente nos faltan a menudo elementos para hacerlo con una cierta perspectiva histórica".

Crónicas breves de un continente inquieto

Uno de los mayores aciertos del libro es su tono. Ferrer escribe con rigor, pero también  ligereza. Sus explicaciones técnicas —qué es una pilastra, cómo funciona un arco rebajado, qué diferencia a una bóveda de cañón de una de arista se despliegan con naturalidad, sin convertir la lectura en un ejercicio académico. Su intención no es la de formar arquitectos, sino educar la mirada de cualquier lector dispuesto a descubrir que la ciudad es un organismo vivo.

Buenas noticias para los lectores del libro, sobre la posible continuidad del libro Ferrer afirma, "he empezado a escribir un libro que empieza donde dejé el primero, la II Guerra Mundial y me detendré a tiempo para considerarlo aún un libro de Historia".

Una invitación a caminar la ciudad

Ferrer, que ha dirigido la Biblioteca y el Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Catalunya y ha participado en numerosas iniciativas divulgativas sobre Gaudí, demuestra una habilidad poco frecuente: hacer que la arquitectura se vuelva cercana sin perder profundidad.

El lector cierra Una historia personal de la arquitectura europea con la sensación de haber viajado. Y también con la certeza de que, al salir a la calle, algo habrá cambiado. Porque Ferrer no solo reconstruyó la historia de la arquitectura: reconstruyó la forma en que la miramos.

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