X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE
Miradas diversas, arte sin límites
Crear arte, compartirlo y disfrutarlo son derechos culturales que deben estar al alcance de todas las personas. En la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE, artistas y profesionales de la cultura analizan los avances y desafíos pendientes para construir entornos más accesibles e inclusivos, donde la diversidad de miradas contribuya a enriquecer la creación artística y la participación cultural.
Por Sonia Gutiérrez Mencía
Miriam Garlo, actriz y artista plástica, ha sido reconocida internacionalmente por su papel en el largometraje Sorda, por el que recibió el premio a mejor actriz revelación, entre otros reconocimientos, en la edición de los premios Goya 2026. Menos conocida es su trayectoria profesional vinculada al arte, concretamente a la fotografía digital, ámbito en el que también desarrolla su labor como gestora cultural especializada en inclusión cultural.
Garlo perdió gran parte de su audición durante la infancia debido a una reacción alérgica, una circunstancia que marcó profundamente su experiencia vital y artística. Durante años se comunicó principalmente mediante lectura labial y no fue hasta la edad adulta cuando aprendió lengua de signos española, un aprendizaje que supuso un punto de inflexión tanto personal como creativo.
Su trabajo creativo está estrechamente ligado a esa experiencia. “Trabajo creando a partir de mi vivencia y experiencia respecto a la discapacidad auditiva. Pero, a partir de la fotografía digital, me interesa abordarla desde una dimensión poético-fantástica, buscando y concibiendo imaginarios e iconografías sobre la sordera”, afirma a Perfiles. A lo que añade: “Trato de convertir mi voz, mi sentir y mi pensamiento en voz visual, pero aún no me he adentrado en la accesibilidad como concepto nuclear. Veo trabajos muy interesantes que profundizan en ella por parte de artistas procedentes de todo el mundo”.
La artista ha defendido públicamente la necesidad de una mayor accesibilidad y representación de las personas sordas en el ámbito cultural, poniendo el foco en las barreras que todavía persisten en el acceso a la información y a la educación. Cuatro de sus obras, Huevo-Luna I a IV, forman parte de la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE.
Territorio de encuentro
La capacidad del arte para generar espacios de participación e inclusión aparece de forma recurrente en las reflexiones de artistas y profesionales del sector cultural. Mercè Luz, comisaria de la muestra en anteriores ediciones y participante en esta décima edición como artista, lo resume cuando afirma que “el arte es, probablemente, una de las actividades más inclusivas que existen”.
“El arte es, probablemente, una de las actividades más inclusivas que existen” (Mercè Luz)
Según explica, especialmente en el ámbito de las artes plásticas, la obra se sitúa por encima de cualquier etiqueta. “La discapacidad es simplemente una característica más de la persona, igual que la altura, el color de los ojos o cualquier otro rasgo que nos define”, afirma.
Añade que “tener una discapacidad no disminuye ni limita la capacidad creativa, ya que la creatividad, la sensibilidad y la expresión artística no entienden de etiquetas ni de diferencias”. Para Luz, el arte constituye uno de los pocos espacios donde todas las personas pueden crear, expresarse y compartir su visión del mundo en igualdad de condiciones. En ese sentido, también destaca la labor desarrollada durante años por la Bienal de Fundación ONCE para favorecer el diálogo entre artistas con y sin discapacidad.

Expresar experiencias
Esa misma idea está presente en la reflexión de la artista Costa Badía, que participa de nuevo en la muestra. A su juicio, el arte permite expresar experiencias que difícilmente encuentran cabida en otros lenguajes, además de visibilizar realidades tradicionalmente invisibilizadas y generar empatía sin simplificar los discursos.
Badía considera además que el arte contemporáneo posee una capacidad singular para cuestionar normas y relatos dominantes. Por ello subraya que, “cuando las personas con discapacidad ocupan espacios de creación y no solo de representación, aportan nuevas formas de mirar el mundo, lo que contribuye a enriquecer la cultura en su conjunto”.
Distintas miradas
La diversidad de percepciones es precisamente una de las cuestiones que vertebran la X Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE, que este año celebra dos décadas de trayectoria. La exposición reúne en CentroCentro a 30 artistas con y sin discapacidad bajo el lema ‘El encanto de la ilusión: un puente entre realidad y percepción’.
“No hablamos de la ilusión como engaño, sino como una potencia creativa, una herramienta crítica, sensorial y poética” (A. Montinaro)
Para Antonella Montinaro, directora de Exposiciones de Gacma, comisaria y crítica de arte, la propuesta parte de una idea muy concreta: “No hablamos de la ilusión como engaño, sino como una potencia creativa, una herramienta crítica, sensorial y poética que abre espacios de posibilidad y nos invita a imaginar otros modos de ver y habitar el mundo”.
Montinaro explica que la muestra reúne a artistas con trayectorias y lenguajes muy diferentes, reafirmando “el compromiso de Fundación ONCE con una cultura inclusiva”. Entre las obras expuestas figura ‘Ilusión’, de Boa Mistura, desarrollada junto a empleados de Fundación ONCE y convertida en una de las piezas que mejor condensan el espíritu participativo de esta edición.
Junto a ella aparecen nombres como Daniel Canogar, Cristina García Rodero, Joan Fontcuberta, Carlos Garaicoa, Marina Vargas o Isidro López Aparicio, cuyas obras abordan desde diferentes perspectivas la relación entre realidad y percepción.
“La diversidad de percepciones enriquece la comprensión colectiva del mundo” (J. de Haro)
La comisaria de la Bienal señala que muchos de los artistas participantes trabajan precisamente sobre la construcción de los relatos que utilizamos para interpretar el mundo. Imágenes, documentos, recuerdos o sistemas de representación visual sirven así para “plantear preguntas sobre qué se considera real, qué se da por cierto y cómo se construyen las narrativas individuales y sociales”.
En esa misma línea, destaca que Joan Fontcuberta ha explorado “la capacidad de la fotografía para construir ficciones que cuestionan la confianza en las imágenes como prueba de verdad”, mientras que Cristina García Rodero “acerca a la memoria cultural y emocional a través de una mirada profundamente humana”.
Cultura más accesible
La accesibilidad cultural constituye otro de los grandes temas presentes en el debate artístico actual. Daniel Canogar, artista con amplia proyección internacional y académico permanente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, considera que “la inclusividad está cada vez más presente en los contextos culturales”. Según explica, muchos museos europeos y algunos estadounidenses están realizando esfuerzos importantes, aunque reconoce que todavía queda recorrido por delante.
También Luis Sáez Flores, director cultural del Estudio Debajo del Sombrero, observa avances significativos. A su juicio, “es innegable el crecimiento de los esfuerzos que se llevan a cabo para dar a conocer sus lenguajes y su obra”, en referencia a los artistas con discapacidad intelectual. Un trabajo que considera imprescindible desde el punto de vista del reconocimiento, el respeto y el encuentro con los demás.
Sin embargo, Antonella Montinaro advierte de que la accesibilidad sigue concibiéndose con frecuencia como un añadido posterior y no como una parte esencial de la planificación cultural. Por ello defiende la necesidad de avanzar hacia una cultura diseñada desde el origen bajo criterios de diseño universal.
“La accesibilidad no debe entenderse solo como un derecho, sino también como una oportunidad para enriquecer la cultura y hacerla más abierta” (Antonella Montinaro)
En este contexto, considera que iniciativas como la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE demuestran que es posible desarrollar proyectos culturales ambiciosos donde accesibilidad e inclusión formen parte de la propuesta artística desde su nacimiento. De hecho, sostiene que “la accesibilidad no debe entenderse solo como un derecho, sino también como una oportunidad para enriquecer la cultura y hacerla más abierta, diversa y relevante para toda la sociedad”.

Costa Badía comparte una visión similar y reivindica una accesibilidad entendida más allá de los aspectos técnicos, vinculada a la idea de hospitalidad cultural. A su juicio, cualquier persona debe poder sentirse bienvenida, comprendida y partícipe de la experiencia artística.
Por su parte, para el artista plástico Germán Gómez la accesibilidad no supone ninguna limitación para la creatividad: “Mis piezas siempre juegan con el volumen, las texturas, la tridimensionalidad, la irregularidad, la fractura o la reinterpretación de los cánones clásicos, hacia la integración de la belleza menos normativa”.
Finalmente, Mercè Luz subraya que la Bienal se ha convertido, a lo largo de sus 20 años de trayectoria, en el principal punto de encuentro artístico de personas con discapacidad en España. En su opinión, el país se sitúa entre los más avanzados en materia de accesibilidad cultural gracias, en gran medida, al compromiso sostenido del Grupo Social ONCE con la accesibilidad universal.
Modelo de accesibilidad
La accesibilidad se plantea como un eje transversal de la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE, con el objetivo de que todas las personas puedan disfrutar de la exposición y participar en sus actividades en igualdad de condiciones, tanto en el acceso a los contenidos como en la experiencia de visita.
La muestra incorpora audioguías con audiodescripciones de las obras, facilitando el acceso a los contenidos visuales para personas con discapacidad visual.
“España es uno de los más avanzados en materia de accesibilidad cultural” (Mercè Luz)
Asimismo, se implantan sistemas beacon y una aplicación móvil de la Bienal que permiten localizar los diferentes espacios y acceder a la información de las obras y servicios, mediante textos, audios y otros recursos, favoreciendo la orientación y la autonomía de los visitantes. La aplicación está diseñada para mejorar la accesibilidad comunicativa, especialmente para personas con discapacidad visual o auditiva, ofreciendo información contextual del entorno y de los elementos expositivos a partir de la proximidad del usuario.
Recorridos adaptados
La Bienal cuenta además con un departamento de mediación especializado, preparado para atender a públicos diversos y adaptar los recorridos y actividades a distintos perfiles de visitantes. Todas las actividades programadas incluyen medidas de accesibilidad, como interpretación en lengua de signos y audiodescripción cuando es necesario.
En el diseño expositivo se aplican criterios de accesibilidad, con especial atención a la legibilidad de los textos, la señalización, los recorridos y la disposición de las obras. Las cartelas y macrocartelas incluyen información en braille y se sitúan a una altura adecuada para facilitar su lectura a personas usuarias de silla de ruedas o de talla baja.
Además, el espacio cuenta con condiciones de accesibilidad arquitectónica que pueden consultarse en la web de CentroCentro.
España logra tres medallas en la primera jornada
Por Redacción
Las personas con ataxia pueden tardar hasta diez años en obtener un diagnóstico
Por Redacción
La inteligencia artificial que imaginamos y la que usamos
Por Beatriz Martín Padura