‘Bicis para la vida’
Pedalear para devolver oportunidades
Durante años, Alberto Contador midió su vida en etapas, puertos y grandes vueltas. Hoy, lejos del pelotón profesional, sigue hablando de la bicicleta como lo que siempre fue para él: una herramienta. No ya para ganar –como en tantas ocasiones hizo–, sino para avanzar. A través de la Fundación Alberto Contador y del proyecto Bicis para la vida, el exciclista ha construido un modelo de acción social que conecta movilidad, reutilización y acompañamiento desde una experiencia eminentemente personal.
Por Nat Carrasco | Fotografía: Jorge Villa
En el encuentro Bicis para la vida, organizado por la agencia de noticias Servimedia, Alberto Contador detalló el origen, la lógica y el sentido de un proyecto que nació en pleno éxito deportivo y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los ejes centrales de su vida tras su retirada profesional.
“La fundación se puso en marcha en el año 2010, justamente cuando se estaban consiguiendo los mayores éxitos, y era una forma de intentar devolver a la sociedad todo lo que a mí me estaba dando el ciclismo”, explicó el deportista.
Desde el inicio, la fundación se estructuró en torno a dos grandes líneas. “Había dos ramas claramente: una era el ictus cerebral y otra era el mundo de la bicicleta, del ciclismo y del deporte en todas sus vertientes”, explicó Contador. Y a partir de ese momento, ha ido ampliando su actividad, pero sin perder de vista una idea central: la bicicleta no como símbolo, sino como solución concreta en contextos donde desplazarse es una necesidad básica.
La doble raíz inicial –ictus y ciclismo– tiene una base vital para el deportista madrileño. En 2004, Contador vivió un ictus en plena proyección deportiva. Recordó aquel momento con detalle: “Yo tenía 21 años, era el futuro del ciclismo español, y de repente empiezas con unos dolores de cabeza que no sabes a qué vienen”.
Bicicleta como eje vital
Ese episodio cambió su mirada sobre la salud y el conocimiento social de la enfermedad. “En la sociedad hay un gran desconocimiento sobre esta enfermedad y, por eso, una vez que la viví, quise empujar sobre todo el conocimiento y la difusión”, señaló.
Con el paso de los años, el segundo eje –la bicicleta– fue ganando peso específico dentro de la fundación. No solo como deporte, sino como objeto cotidiano con capacidad de transformar vidas. En ese contexto surgió, precisamente, Bicis para la vida, uno de los proyectos más reconocibles de la entidad.
“En la sociedad hay un gran desconocimiento sobre el ictus; por eso, una vez que lo viví, quise empujar sobre todo el conocimiento y la difusión”, explica Alberto Contador
La iniciativa recupera, como detalló Contador, “bicicletas que muchas veces tenemos olvidadas en los trasteros o en el garaje, que se pueden donar y que llegan a Pinto, donde se ponen a punto para darles una segunda vida”. Y estas se destinan a personas y contextos donde la movilidad es clave.
“Esa segunda vida se da a colectivos desfavorecidos o en algunas emergencias, siempre a través de organizaciones, para que haya una buena trazabilidad y un buen control”, explicó. Uno de los aspectos más destacados del proyecto para el propio Contador ha sido la experiencia directa con las personas beneficiarias. Tras el terremoto de 2023 en Marruecos pudo comprobar el efecto a medio plazo de las donaciones. “Al año siguiente todavía veíamos las bicicletas, porque se usaban para ir al colegio, a por agua o a por leña”, afirmó.
Y, especialmente, Contador recordó con emoción su intervención con las víctimas de la dana de Valencia del año 2024. “Veías a madres y padres de familia que habían perdido todo ponerse a llorar porque les dabas una bicicleta usada”, relató.
En ese escenario, el exciclista fue consciente de cómo un gesto que en esencia parece simple “puede cambiar una vida en cuestión de segundos”, algo que calificó de “muy gratificante”.
Un trabajo colectivo
El proyecto Bicis para la vida se sostiene, además, sobre un trabajo colectivo constante. Contador, de hecho, puso el foco en las personas que participan en la puesta a punto de las bicicletas. “Ellos son los encargados de ver qué realmente vale, qué no vale, y a veces entre tres bicicletas se saca una”, expresó. Y, como subrayó, se trata de una labor insustituible: “Sin ellos sería absolutamente imposible”.
La fundación engrana, de este modo, una cadena que conecta donantes, talleres, organizaciones y destinatarios finales, siempre con criterios de seguimiento y control. Y para Contador, esa dimensión colectiva es clave para entender el proyecto como algo vivo y sostenible en el tiempo, no como una acción puntual.
Discapacidad
Otro de los elementos que atraviesan el trabajo de la Fundación Alberto Contador es la vinculación con personas con discapacidad, especialmente en el marco del proyecto Bicis para la vida, en el que colabora la Asociación AMP Pinto, una entidad sin ánimo de lucro que acompaña y apuesta por la inclusión y la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias.
Alberto Contador anima a donar las bicicletas que ya no se usan porque “es la forma perfecta de poder deshacerte de ella con cariño y saber que va a tener una segunda vida”
El propio Contador explicó que en el taller participan personas que encuentran en la bicicleta un espacio de actividad y aprendizaje. “Tenemos gente que ha tenido accidentes, a la que le falta alguna extremidad, y que necesita bicicletas adaptadas a sus condiciones”, señaló.
Asimismo, explicó que algunas de estas personas colaboran directamente en el proyecto de recuperación de bicicletas. “Nos ayudan y colaboran en Bicis para la vida, en la medida de lo posible cada uno tiene su talento para poner esas bicicletas a punto”, afirmó.
Aunque este es uno de los proyectos más visibles de la Fundación Alberto Contador, la entidad desarrolla también otras iniciativas vinculadas al deporte y la bicicleta. “Tenemos muchísimas actividades: la parte del ictus, el mundo de la bicicleta, pruebas deportivas, campus y otros proyectos”, enumeró el exciclista de Pinto. Entre ellas, destacó iniciativas de práctica deportiva, formación y difusión de valores asociados al ciclismo. Y es que, para Contador, el deporte sigue siendo una herramienta educativa. En esta visión, precisamente, se apoya su propia experiencia vital y profesional.
“El ciclismo es un deporte muy rico en valores: compañerismo, trabajo en equipo, capacidad de superación”, indicó. Se trata de valores que, en su opinión, trascienden la competición y acompañan a las personas durante toda su vida.
Seguir pedaleando
Con el paso del tiempo, el proyecto Bicis para la vida se ha ido consolidando como uno de los ejes más visibles de la Fundación Alberto Contador, pero también como uno de los que mejor sintetizan su manera de entender la acción social. “No queremos pararnos ni bloquearnos; queremos seguir dando actividades y todavía más impulso a las que ya tenemos”, expresó el exciclista.
Pero esa perspectiva no está exenta de límites y prioridades puesto que “los recursos que tenemos son reducidos y tenemos que optimizarlos al máximo”, subrayó, al tiempo que insistió en que cada proyecto debe ser viable y sostenible para mantener su impacto en el tiempo.
Para finalizar, el exciclista apeló a la implicación cotidiana de la ciudadanía a la hora de donar bicicletas que ya no se usan, que, gracias a su labor, pueden volver a rodar y que conecta a quien dona con quien la necesita. “Es la forma perfecta de poder deshacerte de la bicicleta con cariño y saber que va a tener una segunda vida”, sentenció Contador.
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