La detección precoz, el ejercicio físico y la nutrición son claves para frenar su avance
Hasta el 45% de las personas con enfermedades reumáticas puede desarrollar sarcopenia
Perder fuerza para levantarse de una silla, caminar más despacio o realizar tareas cotidianas puede parecer una consecuencia inevitable del envejecimiento. Sin embargo, detrás de estos síntomas puede encontrarse la sarcopenia, una enfermedad caracterizada por la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular que, según alerta la Sociedad Española de Reumatología (SER), puede afectar hasta al 45% de las personas con enfermedades reumáticas. La detección precoz, el ejercicio físico y una adecuada alimentación son claves para frenar su avance.
Por A. G.
La sarcopenia es una enfermedad progresiva y generalizada del músculo esquelético que se caracteriza por una disminución de la masa, la fuerza y la función muscular. Aunque está asociada al envejecimiento, también puede aparecer vinculada a diferentes enfermedades crónicas y procesos inflamatorios que aceleran el deterioro muscular.
En el ámbito de las enfermedades reumáticas, la incidencia de esta complicación adquiere una especial releva+ncia. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), la sarcopenia puede presentarse en entre el 4% y el 45% de los pacientes con patologías inflamatorias crónicas como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico o la espondiloartritis, además de ser frecuente en personas con artrosis u osteoporosis.
¿Qué es la sarcopenia y por qué preocupa a los especialistas?
La preocupación de los profesionales sanitarios radica en que la pérdida de músculo no se traduce únicamente en una menor fuerza física. Y es que esta condición puede afectar a la funcionalidad de las personas, limitar su capacidad para desarrollar actividades básicas y deteriorar de forma significativa su calidad de vida.
Además, la sarcopenia mantiene una estrecha relación con la inflamación crónica. En las enfermedades reumáticas se ha constatado que suele asociarse a una mayor actividad inflamatoria, peor pronóstico funcional e incluso a un incremento del riesgo cardiovascular, según la Sociedad Española de Reumatología.
Síntomas que pueden alertar de una pérdida de masa muscular
Los síntomas de la sarcopenia suelen aparecer de forma gradual. Las personas que conviven con ella refieren habitualmente sensación de debilidad, dificultad para levantarse de una silla, una velocidad de marcha más lenta de lo habitual o caídas repetidas. Pero, además, también puede producirse una pérdida de peso reciente sin una causa aparente o una reducción visible de la masa muscular.
Y, con el paso del tiempo, si no se actúa sobre ella, la enfermedad puede favorecer la aparición de fracturas, discapacidad física, hospitalizaciones más frecuentes y un empeoramiento general del estado de salud. Todo ello deriva, según la Sociedad Española de Reumatología, en un impacto sobre la calidad de vida y de las consecuencias que puede tener en edades avanzadas.
La importancia de un diagnóstico temprano
Los especialistas insisten en que el diagnóstico precoz resulta determinante. Según explica la doctora Raquel Almodóvar, reumatóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), identificar la sarcopenia en fases iniciales permite poner en marcha estrategias destinadas a retrasar su progresión e incluso revertir parte de sus efectos.
Para ello, explica, los profesionales valoran distintos parámetros relacionados con la fuerza muscular, la masa muscular y la función física. Además, el diagnóstico puede apoyarse en pruebas físicas específicas y en técnicas de imagen destinadas a cuantificar el tejido muscular.
Ejercicio físico: la principal herramienta para prevenirla
Uno de los mensajes más repetidos por los expertos es que el ejercicio constituye la mejor estrategia tanto para prevenir como para tratar la sarcopenia. La Sociedad Española de Reumatología señala que caminar o realizar actividad aeróbica moderada puede resultar beneficioso, aunque la verdadera prevención pasa por incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular mediante resistencias externas como pesas o bandas elásticas.
Este tipo de entrenamiento contribuye a aumentar la masa muscular, mejorar la fuerza, la potencia y la resistencia a la fatiga. Además, fortalece estructuras como tendones, huesos, ligamentos y cartílagos, según destaca la doctora Almodóvar.
Los beneficios van más allá del aparato locomotor. De acuerdo con la Sociedad Española de Reumatología, los ejercicios de fuerza ayudan a mejorar el sistema cardiovascular y pulmonar, favorecen el metabolismo, refuerzan la inmunidad y contribuyen al bienestar psicológico y a la capacidad cognitiva. Y, además, también se relacionan con una menor incidencia de caídas y una reducción del riesgo de mortalidad por cualquier causa.
Banksy, el mayor exponente del arte urbano
Por M. J. Álvarez
“Campeonex ha sido la mejor experiencia de mi vida”
Por Carolina Martínez
¿Quién es quién en los Premios Princesa de Asturias 2025?
Por Redacción