Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela
Prevención, formación y sensibilización, claves para luchar contra el acoso escolar
Miles de niños y adolescentes sufren acoso escolar en las aulas de nuestro país. La Fiscalía General del Estado detectó, en concreto, un total de 1.196 casos en 2024. Este lastre que arrastramos como sociedad deja en sus víctimas secuelas psicológicas y emocionales a largo plazo, un impacto en el rendimiento académico, hasta efectos físicos y conductuales y, en los peores casos, consecuencias fatales. Entidades como Fundación ANAR, NACE o AEPAE, centradas en la prevención del bullying y la atención a sus víctimas, han explicado a Perfiles cómo desarrollan su labor y qué consideran fundamental para avanzar en una lucha que debe competernos a todos.
Por Nat Carrasco
El acoso escolar continúa siendo una lacra que es imprescindible erradicar de nuestra sociedad. Lejos de contribuir a esta justa e imperiosa necesidad, el auge de nuevas formas de comunicación, como las redes sociales, únicamente ha incrementado su incidencia. En este sentido, el séptimo estudio ‘La opinión de los/las estudiantes’, publicado recientemente por Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña, apunta al ciberbullying como un factor clave que, durante el curso 2024-2025, elevó los casos de acoso escolar en España casi tres puntos porcentuales, hasta el 12,3%.
A pesar de ello, según Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda ANAR, de la Fundación ANAR, las razones del acoso no han variado significativamente con el paso de los años. En este sentido, Díaz apunta que “los motivos para acosar a un menor de edad siguen siendo ser percibido diferente por el grupo, por cómo va vestido, por si tiene alguna dificultad, por si destaca en alguna materia… Todo eso hace que sea percibido diferente y le hace blanco de sufrir ese acoso”.
Esta información, recogida en los estudios que desarrollan de manera conjunta Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña, advierte, “nos da la pista sobre qué podemos mejorar. Y es en educación, en tolerancia, en respeto, en igualdad… algo que debe salir, por supuesto, desde el centro escolar, pero, en primera instancia, desde la familia”.
Ciberbullying
El ciberbullying, en concreto, es una forma de acoso escolar que cada vez preocupa más. Como detalló a Perfiles Enrique Pérez-Carrillo, presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), este tipo de acoso escolar “tiene una connotación específica porque es el preludio o la consecuencia de lo que pasa presencialmente en el colegio”.
Y lo considera, además, muy peligroso “porque quién te hace ese ciberacoso escolar es a quien te vas a encontrar mañana en el colegio”, con lo cual, existe un “proceso de expectativa, de anticipación, de ansiedad anticipatoria, que incrementa la frecuencia, la intensidad y, por consiguiente, el daño”.
La propia UNESCO, como parte de su campaña global para el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, que este año se conmemora este jueves 6 de noviembre, ha propuesto el siguiente tema: ‘Mente digital: Aprender a cuidarse en la era tecnológica’. El objetivo de la organización es, precisamente, sensibilizar sobre los riesgos de la violencia en línea y la necesidad de entornos digitales seguros para niños, niñas y adolescentes.
A este respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura subraya que “con los rápidos avances del mundo digital y de la inteligencia artificial, los estudiantes están cada vez más expuestos a los riesgos de la violencia en línea y la violencia facilitada por la tecnología”.
Y, además, advierte que, como apunta el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, coordinado por la organización, tan solo el 16% de los países ha adoptado una legislación destinada a prevenir el ciberacoso a través de la educación. Entre estos, se encuentra España, que cuenta con la Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI), que obliga a los centros educativos a implementar protocolos contra el acoso y el ciberacoso, designar un Coordinador de Bienestar y Protección y promover entornos seguros.
Protocolos, no siempre suficientes
Desgraciadamente, estos protocolos no siempre garantizan una solución eficaz o suficiente. Bien lo saben en NACE (No al acoso escolar), una de las entidades más reconocidas en la lucha contra el bullying que trabaja, desde hace 15 años, contra este lastre social y que, en concreto, atiende y asesora a las víctimas y a sus familias. Como explicó a Perfiles su presidenta, Carmen Cabestany, “una vez que se ha sustanciado el protocolo, si el resultado de este ha sido negativo, todo el mundo lo da por bueno. Sin embargo, en la mayoría de los casos, ese resultado no se corresponde con la realidad”.
En este sentido, Cabestany señala que “el centro es ‘juez y parte’ y puede manipular el procedimiento porque, en general, los colegios no quieren reconocer que tienen casos de acoso escolar”. Además, añade que “en cuanto a la Inspección, suele cerrar filas al lado del colegio” y, aunque una opción puede ser denunciar, lamenta el hecho de que “todos sabemos que, para probar el posible acoso, hay que tener pruebas, y las familias, frecuentemente, no las tienen”.
Por ello, la entidad cree necesario realizar algunos cambios legislativos para mejorar la protección de las víctimas de bullying. En este sentido, Carmen Cabestany considera esencial implantar el ‘Decálogo contra el acoso escolar’ de NACE, “diez medidas que, aplicadas simultáneamente, acabarían con esta lacra. Estas medidas contemplan estrategias de prevención y de intervención”. A este respecto, advierte que “si queremos acabar con el bullying, es imprescindible centrar esfuerzos en la prevención (formación del profesorado, campañas masivas, educación emocional desde Infantil, abordar el tema en la familia, etc.)”. De lo contrario, añade, “si no hay prevención o esta falla, ya llegamos tarde, porque el daño está hecho”.
En términos similares se manifiesta Pérez-Carrillo en relación con la aplicación de los protocolos legales. “El proceso es lento, burocrático y sesgado porque el colegio es juez y parte del proceso, con lo cual es una herramienta que. per se. no es la solución. Justamente, lo que está faltando es lo que hay que hacer antes, que es lo que hacemos nosotros, un plan de prevención que sensibilice y detecte de forma temprana ese acoso y se intervenga rápidamente porque, cuando se detecta, es que ya hemos llegado tarde”, detalla.
Líneas de ayuda
Pero, además de los propios protocolos, existen otras vías para luchar contra el acoso escolar. Una de ellas son, por ejemplo, las Líneas de Ayuda de la Fundación ANAR, que prestan un servicio gratuito, confidencial y anónimo durante las 24 horas del día los 365 días del año a través de diferentes canales (teléfono, chat y correo electrónico) a niños, adolescentes y familias.
La entidad, que acumula una trayectoria de 55 años, ofrece orientación psicológica, a través de una escucha activa, apoyada por el equipo jurídico y social, y busca soluciones con apoyo del entorno familiar, aunque si el problema no se resuelve en este, se deriva a recursos sociales, educativos, sanitarios, policiales y jurídicos.
En este sentido, Diana Díaz subraya que la Fundación ANAR cuenta con “una guía única en infancia que aglutina más de 17.000 recursos a los que se puede derivar a un menor de edad y su familia ante cualquier problema”. Sobre ella, Díaz señala que “es una poderosa herramienta” con la que se puede derivar a los profesionales más adecuados a los que se puede dirigir el menor y conocer la forma en la que le van a atender.
Formación en los centros educativos
No cabe duda de que, para tratar de atajar un problema de este calado y estas características, es prioritario que los profesionales de la educación cuenten con las herramientas necesarias para ser capaces de detectarlo. Por ello, la formación del personal docente resulta fundamental.
En el caso de NACE, Carmen Cabestany relata que “impartimos charlas y formaciones para docentes, para las familias, para monitores... También hacemos talleres para alumnos”. Y no duda de su eficacia, ya que estima que “todas estas formaciones son muy efectivas y contribuyen a crear conciencia sobre un problema que es muy grave y que, entre todos, tenemos que erradicar”. Tampoco de su impacto. Como explica, “a menudo observamos, después de una charla, que alguna profesora se acerca, emocionada, y nos dice: ‘Yo no pensaba que esto era tan grave. Ahora me doy cuenta’".
Y en el de AEPAE, su presidente también admite como imprescindible la formación del profesorado. “Nos sorprende mucho el gran desconocimiento que hay en la mayoría de los docentes y en los responsables educativos. Pero deben conocer qué es y qué no el acoso escolar, detectar las señales de alerta y cuál es la manera de intervenir en tiempo y forma para que se minimice el daño”, sostiene. Además, Pérez-Carrillo destaca como esencial su implicación en el proceso “para que se haga lo más corto posible”
Sensibilización y familias
Evidentemente, no es suficiente con la formación del personal docente para acabar con el problema. También es necesaria la sensibilización social en la lucha contra el bullying. Para Carmen Cabestany, esta es “básica”. En este sentido, explica que “las formaciones de los diferentes agentes que pueden intervenir en un caso no se deben limitar a algo teórico; deben concienciar de verdad y deben hacerlo en todos los sectores sociales” porque, como a la perfección sentencia el título de su libro, ‘El bullying es cosa de todos’.
Y, por supuesto, también de las familias. Para Enrique Pérez-Carrillo, “las familias juegan un papel fundamental. Por eso es importante que también reciban una formación en prevención y en detección temprana, porque esas señales de alerta las puede detectar perfectamente un padre o una madre, que son los que mejor conocen a su hijo y pueden percibir que algo ocurre y comunicarlo rápidamente al colegio”.
Desde Fundación ANAR, Diana Díaz destaca la importancia de “no minimizar ningún problema que tenga un menor de edad” y de “legitimar también todo su sufrimiento”. En este sentido, incide en lo vital de la comunicación, en que el adulto “sea sereno y abra la vía del diálogo”, porque, en general, al menor le cuesta contar su problema debido a que “a veces, no sabe describir lo que le está pasando”.
Dado este paso, la directora de las Líneas de Ayuda ANAR cree necesario hacer ver al menor que sufre acoso escolar “que nadie está solo ni está sola, que los problemas se resuelven desde el encuentro con otras personas y que no es ningún fracaso estar pasando un mal momento o sufriendo cualquier tipo de circunstancia”.
Como mensaje a aquellos que sufren acoso en las aulas, Díaz insiste en la importancia de “comunicarse con las personas de su confianza para que el centro escolar pueda tomar medidas”, explica que “desde las líneas de Ayuda de Fundación ANAR, vamos a trazar un plan de acción para que sea mucho más fácil y vea que no está solo, que la situación se puede resolver y hay salida” y sentencia que “por supuesto, la escuela tiene que ser un espacio libre de violencia”.
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