Día Internacional de los Pueblos Indígenas
Parteras ancestrales, las guardianas de un saber milenario
En miles de comunidades repartidas por todo el planeta, el nacimiento de un niño sigue estando acompañado por mujeres que atesoran conocimientos transmitidos durante generaciones. Son parteras, pero también consejeras, cuidadoras y depositarias de una memoria colectiva que ha resistido al paso del tiempo. Este año, Naciones Unidas ha querido situarlas en el centro del debate internacional al dedicar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas a reconocer una labor que, lejos de pertenecer al pasado, sigue siendo fundamental para millones de personas.
Por Refugio Martínez
Cuando Naciones Unidas eligió el lema del Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 no puso el foco en una reivindicación política ni en una estadística. Con la frase “Honrando a las parteras indígenas: salvaguardando la vida y el bienestar”, decidió reconocer a las matronas indígenas, mujeres que en muchas comunidades siguen desempeñando una labor esencial para la salud y la continuidad cultural de sus pueblos.
Según explica la Organización de Naciones Unidas (ONU) “el conocimiento indígena ha sustentado el bienestar de los pueblos durante generaciones” y se encuentra arraigado en cosmovisiones que conectan “territorio, espiritualidad, comunidad y formas de vida”. En ese contexto, la ONU considera que “la partería indígena es una poderosa expresión de estos sistemas de conocimiento”, ya que contribuye a transmitir el saber de generación en generación, refuerza la identidad cultural y favorece la continuidad de las tradiciones de los pueblos originarios.
La relevancia de estas mujeres resulta especialmente evidente en muchas comunidades rurales y aisladas de América Latina, donde el acceso a servicios médicos puede verse condicionado por la distancia, la pobreza o las barreras culturales. En esos lugares, el acompañamiento práctico y espiritual de las parteras tradicionales “puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, recalca la ONU.
El acompañamiento práctico y espiritual de las parteras tradicionales “puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”
Pero su reconocimiento sigue siendo insuficiente y “la práctica de la partería indígena sigue viéndose afectada por barreras estructurales y discriminación”. Precisamente por ello, la ONU considera que honrar a estas mujeres significa reconocer su papel como “guardianas del conocimiento y cuidadoras”.
Además, la organización recuerda la necesidad de reivindicar el valor de unos saberes tradicionales que continúan contribuyendo al bienestar de las comunidades indígenas y que pueden aportar enfoques valiosos para afrontar desafíos que afectarán a las próximas generaciones.
Mucho más que un pueblo
La elección de las parteras indígenas como protagonistas de la edición de 2026 se enmarca en una celebración con más de tres décadas de historia. El Día Internacional de los Pueblos Indígenas fue instaurado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1994 y se conmemora cada 9 de agosto. Con esta fecha se quiere recordar la primera reunión celebrada en 1982 por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Poblaciones Indígenas en Ginebra.
La jornada nació con el objetivo de dar visibilidad a unas comunidades que durante siglos han luchado por “el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales y recursos naturales”, afirma Naciones Unidas.

La necesidad de esta conmemoración se entiende mejor a la luz de los datos. Actualmente viven en el mundo alrededor de 476 millones de indígenas distribuidos en unos 90 países, lo que representa aproximadamente el 6% de la población mundial. Sin embargo, constituyen al menos el 15% de las personas que viven en situación de pobreza extrema.
Los niños indígenas se encuentran además entre los grupos más expuestos a la pobreza y la exclusión. UNICEF advierte de que los menores indígenas “experimentan tasas de pobreza más elevadas que otros niños” y señala que suelen afrontar mayores dificultades para acceder a servicios básicos, educación y atención sanitaria, especialmente en zonas rurales y aisladas. Estas desigualdades limitan sus oportunidades de desarrollo y contribuyen a que la exclusión social se transmita de una generación a otra.
Diferentes pero iguales
A pesar de las enormes diferencias culturales existentes entre los pueblos indígenas, Naciones Unidas señala que comparten desafíos comunes relacionados con la protección de sus libertades y con la preservación de sus culturas. De hecho, recuerda que “a lo largo de la historia, sus derechos han sido siempre violados” y que continúan figurando entre “las poblaciones más vulnerables del planeta”.
Pero el Día Internacional no pretende únicamente denunciar desigualdades. También busca reconocer la enorme aportación de estas comunidades al conjunto de la humanidad. Organismos internacionales como Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) consideran que los saberes de estos pueblos pueden aportar respuestas valiosas a desafíos tan actuales como la salud comunitaria, la conservación de la biodiversidad, la seguridad alimentaria o la adaptación al cambio climático.
Según los datos difundidos por Naciones Unidas, los territorios indígenas abarcan cerca del 28% de la superficie terrestre y contienen aproximadamente el 11% de los bosques del mundo. Por eso no es casual que sean considerados como guardianes de la biodiversidad mundial.
Los territorios indígenas abarcan cerca del 28% de la superficie terrestre y contienen aproximadamente el 11% de los bosques del mundo
Además, la FAO destaca que los sistemas alimentarios indígenas poseen elevados niveles de resiliencia y autosuficiencia. En algunas comunidades son capaces de generar “entre el 50 y el 80% de sus alimentos y recursos”, una capacidad que convierte a estos pueblos en referentes de sostenibilidad frente a desafíos globales como el cambio climático o la inseguridad alimentaria.
Las voces que abrieron camino
La lucha por el reconocimiento de los pueblos indígenas ha estado marcada por líderes que consiguieron llevar sus reivindicaciones más allá de las fronteras de sus comunidades.
Una de las voces más influyentes es la de la guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992. Durante décadas, denunció la discriminación contra los pueblos originarios y reclamó respeto para sus identidades culturales. “No somos mitos del pasado, ruinas de la selva ni zoológicos. Somos personas y queremos ser respetadas”, afirmó en una frase que se ha convertido en una de las declaraciones más citadas del movimiento indígena internacional.
“No somos mitos del pasado, ruinas de la selva ni zoológicos. Somos personas y queremos ser respetadas”
Menchú también ha insistido en que la diversidad cultural debe entenderse como una riqueza y no como una amenaza. Por eso defendía que “el respeto a la diversidad es un pilar fundamental para erradicar el racismo, la xenofobia y la intolerancia”, una reflexión que sigue plenamente vigente en un contexto global marcado por la desigualdad y la exclusión.
La hondureña Berta Cáceres, líder indígena lenca asesinada en 2016 por su activismo ambiental, representó otra forma de resistencia. Su oposición a proyectos que amenazaban territorios ancestrales la convirtió en un símbolo internacional de la defensa de los derechos indígenas. Su mensaje era tan sencillo como contundente: “Nos tienen miedo porque no les tenemos miedo”.
Más allá de sus trayectorias personales, Menchú y Cáceres representan la lucha por la reivindicación del derecho a conservar sus conocimientos, sus territorios y sus formas de entender el mundo en un contexto marcado por profundas transformaciones sociales y ambientales.
Detrás de la celebración anual del 9 de agosto hay un mensaje que va mucho más allá del reconocimiento simbólico. La ONU insiste en que el futuro de muchos de los grandes retos mundiales pasa también por escuchar a quienes han sabido conservar una forma de entender el territorio, la salud y la convivencia que sigue ofreciendo valiosas lecciones para construir un mundo más sostenible.
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