La ONU declara 2026 Año Internacional de la Agricultora
Las mujeres sostienen la agricultura mundial, pero apenas poseen tierras
La ONU ha proclamado 2026 como Año Internacional de la Agricultora para reconocer el papel esencial de las mujeres en la producción de alimentos y denunciar que, pese a su trabajo constante, apenas son propietarias de una pequeña fracción de las tierras de cultivo en el planeta.
Por Pedro Fernández
En 2026 el mundo volverá la mirada hacia los campos y huertos, porque Naciones Unidas ha declarado ese año como el Año Internacional de la Agricultora. La iniciativa busca rendir homenaje a millones de mujeres que, con su trabajo silencioso y constante, sostienen la seguridad alimentaria global, pero que aún enfrentan enormes desigualdades en el acceso a la tierra y a los recursos.
La proclamación no es casual. La ONU quiere subrayar que sin las agricultoras, la producción de alimentos y la lucha contra el hambre serían inviables. Sin embargo, pese a su papel esencial, las mujeres apenas son propietarias de una pequeña fracción de las tierras de cultivo en el planeta.
El contraste es evidente puesto que aunque ellas representan una parte significativa de la fuerza laboral agrícola, siguen excluidas de la propiedad y de la toma de decisiones. Esta brecha limita su acceso a créditos, tecnologías y programas de capacitación, lo que repercute directamente en la productividad y en la resiliencia de las comunidades rurales.
Pese a su papel esencial, las mujeres apenas son propietarias de una pequeña fracción de las tierras de cultivo en el planeta
Un estudio de la FAO, recogido en el indicador 5.a.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, confirma la magnitud del problema. En muchos países, las mujeres con derechos de propiedad o tenencia segura sobre tierras agrícolas no superan el 15% del total. Una cifra que refleja una desigualdad estructural que se mantiene a pesar de los avances legislativos.
La ONU advierte que cerrar esta brecha de género tendría un impacto inmediato y positivo. Diversos análisis señalan que, si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a recursos productivos que los hombres, podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones hasta en un 30%, contribuyendo de manera decisiva a la seguridad alimentaria mundial.
Si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a recursos productivos que los hombres, podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones un 30%
El Año Internacional de la Agricultora pretende ser un punto de inflexión. Naciones Unidas busca movilizar a gobiernos, instituciones y sociedad civil para impulsar políticas que garanticen igualdad de oportunidades en el campo. Entre las medidas propuestas figuran la reforma de leyes de propiedad, la creación de programas de adjudicación de tierras y el fortalecimiento de cooperativas rurales lideradas por mujeres.
Desigualdades sociales y culturales
La FAO y ONU Mujeres insisten en que la falta de acceso a la tierra no solo limita el desarrollo económico de las agricultoras, sino que perpetúa desigualdades sociales y culturales. En muchas comunidades, especialmente en rurales e indígenas de América Latina, África y Asia, las normas consuetudinarias y tradicionales siguen privilegiando a los hombres en la distribución de tierras, relegando a las mujeres a un papel secundario.
La declaración también pone el foco en la sostenibilidad. Las mujeres rurales han demostrado ser guardianas de la biodiversidad, conservando semillas, gestionando recursos naturales y transmitiendo conocimientos agrícolas tradicionales. Su papel resulta esencial frente al cambio climático y en la construcción de sistemas agroalimentarios más resilientes.
Las mujeres rurales han demostrado ser guardianas de la biodiversidad, conservando semillas, gestionando recursos naturales y transmitiendo conocimientos agrícolas tradicionales
Organizaciones internacionales esperan que esta iniciativa sirva para generar un cambio estructural y que los países adopten compromisos concretos en materia de igualdad de género en el acceso a la tierra. La meta es que las agricultoras puedan ejercer plenamente sus derechos y contribuir en igualdad de condiciones al desarrollo de sus comunidades.
En definitiva, la proclamación de 2026 como Año Internacional de la Agricultora es un llamado a reconocer, valorar y apoyar a las mujeres que sostienen la agricultura mundial. Naciones Unidas confía en que esta campaña impulse transformaciones profundas que permitan a las agricultoras acceder a los mismos derechos y oportunidades que los hombres, fortaleciendo así la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible a nivel global.
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