Semana Mundial de la Lactancia Materna
Conciliación, apoyo y formación: retos pendientes de la lactancia materna
Por SONIA GUTIÉRREZ MENCÍA | FOTOGRAFÍA: LACT APP Y UNICEF
La lactancia materna ha ganado presencia en el debate público y social durante los últimos años. Las campañas de sensibilización, la labor de los profesionales sanitarios, los grupos de apoyo y una mayor visibilidad de las madres lactantes han contribuido a que cada vez más familias conozcan sus beneficios.
A escala mundial, las cifras reflejan una evolución positiva. Como explica Rocío Vicente, especialista en programas internacionales de Unicef, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses ha pasado de alrededor del 37% en 2012 a más del 47% en la actualidad, mientras que la prevalencia de la lactancia materna mantenida hasta los dos años ha aumentado del 38% al 50% durante los últimos cinco años.
En España, la evolución también ha sido favorable. Según los últimos datos de la Encuesta de Salud de España 2023 del ministerio de Sanidad, la prevalencia de lactancia materna exclusiva a los seis meses alcanza el 47%, el valor más alto de la serie histórica y ocho puntos porcentuales más que en 2017. Además, las cifras sitúan al país cerca del objetivo del 50% establecido por la Organización Mundial de la Salud para este indicador.
Para Vicente, estos datos muestran una evolución positiva, aunque todavía insuficiente. La experta subraya que la divulgación sobre los beneficios de la lactancia ha mejorado notablemente, pero insiste en que muchas madres continúan sin acceso a los recursos necesarios para sostenerla en condiciones adecuadas. Como explica, "se ha avanzado considerablemente en la difusión de los beneficios de la lactancia materna. De hecho, las tasas están mejorando en todo el mundo. Sin embargo, aún queda mucho por hacer".
Esa idea es compartida, aunque con matices, por Alba Padró, cofundadora de LactApp y logopeda, quien considera que el debate debe evolucionar. A su juicio, el mensaje sobre los beneficios de la lactancia ya ha llegado a la mayoría de las mujeres embarazadas, pero eso no siempre se traduce en una experiencia satisfactoria o sostenida. Por ello, cree que la conversación pública debe desplazarse hacia cómo acompañar mejor a las madres que desean amamantar. "Puede sonar controvertido, pero creo que quizá ya hablamos demasiado de los beneficios de la lactancia y demasiado poco de cómo hacer que una lactancia funcione cuando una mujer desea amamantar", sostiene.
Se habla demasiado poco de cómo hacer que una lactancia funcione cuando una mujer desea amamantar
Para Padró, durante muchos años fue necesario insistir en las ventajas de la lactancia materna porque existía un gran desconocimiento. Sin embargo, considera que hoy el reto es diferente y pasa por ofrecer herramientas prácticas y apoyo especializado desde el inicio. A este respecto, señala que "Los profesionales debemos acompañar a las mujeres desde una perspectiva más práctica y realista: explicar cómo empezar, qué dificultades pueden aparecer, cuándo pedir ayuda y cómo resolver los problemas más frecuentes".
La diferencia entre conocer los beneficios y poder amamantar con éxito es uno de los grandes ejes del debate actual. Vicente insiste en que la información es imprescindible, pero no suficiente. Las madres necesitan apoyo durante todo el proceso, especialmente durante el embarazo, el parto y el posparto. Como recuerda la especialista de Unicef, "además de información, las madres necesitan apoyo práctico, cualificado y continuado durante el embarazo, el parto y el posparto".
La diferencia entre conocer los beneficios y poder amamantar con éxito es uno de los grandes ejes del debate actual
Esta falta de acompañamiento puede tener consecuencias emocionales importantes. Padró advierte de que cuando el discurso se centra únicamente en los beneficios, sin explicar las dificultades que pueden aparecer ni ofrecer soluciones, muchas mujeres viven con culpa o frustración los problemas que encuentran durante la lactancia. "Si solo hablamos de beneficios y después la lactancia no funciona como esperaban, muchas mujeres viven una enorme frustración, sienten culpa e incluso miedo por las posibles consecuencias para su bebé. Necesitan apoyo, no más presión", asegura.

Cuando las madres quieren, pero sienten que no pueden
Una de las ideas en las que coinciden ambas expertas es que el abandono de la lactancia rara vez responde a una única causa. En muchos casos, las madres desean dar el pecho, pero se encuentran con obstáculos físicos, emocionales, laborales o sociales que dificultan la continuidad.
Vicente apunta a una combinación de factores estructurales y asistenciales. Entre ellos, la falta de apoyo profesional especializado y continuado, una atención sanitaria que no siempre ofrece servicios suficientes o de calidad, las dificultades para conciliar la lactancia con la reincorporación al trabajo y la necesidad de una mayor protección frente a la comercialización abusiva de productos que sustituyen la leche materna. Según destaca, "no existe una única causa. Entre las principales barreras se encuentran la falta de apoyo profesional especializado y continuado, una atención sanitaria que no siempre ofrece servicios suficientes o de la calidad necesaria, las dificultades para conciliar la lactancia con la vuelta al trabajo y la necesidad de una mayor protección frente a la comercialización abusiva de productos que sustituyen la leche materna, como la leche de fórmula".
Existe la necesidad de una mayor protección frente a la comercialización abusiva de productos que sustituyen la leche materna, como la leche de fórmula
Padró coincide en esa lectura multifactorial, pero pone el foco en los primeros días tras el nacimiento, un momento decisivo. Según explica, alrededor del 95% de las mujeres embarazadas expresa su deseo de amamantar, pero el inicio puede verse condicionado por dolor, dificultades en el agarre, inseguridad, dudas constantes o mensajes contradictorios. En este contexto, resume una de las claves del abandono precoz: "La mayoría de los abandonos no se producen porque las madres no quieran dar el pecho, sino porque sienten que no pueden".

El dolor, la percepción de producir poca leche o la falta de confianza en la propia capacidad para alimentar al bebé son algunas de las dificultades más frecuentes. Pero, según Padró, muchas de ellas pueden resolverse si existe una atención adecuada en el momento oportuno. Como subraya, "el dolor, la inseguridad, la percepción de producir poca leche o la falta de confianza en sus capacidades hacen que muchas abandonen antes de lo que realmente desearían. Cuando reciben ayuda adecuada y a tiempo, muchas de esas dificultades pueden resolverse".
Para Vicente, la respuesta pasa por reforzar el acompañamiento sanitario y comunitario e integrar las intervenciones de apoyo a la lactancia materna en todos los niveles de atención relacionados con la maternidad y la primera infancia. "Es necesario reforzar el acompañamiento sanitario y comunitario e integrar las intervenciones de apoyo a la lactancia materna en los servicios de atención sanitaria prenatal, perinatal y posnatal", afirma.
Beneficios conocidos, barreras pendientes
Los beneficios de la lactancia materna están ampliamente reconocidos desde el punto de vista científico y médico. Vicente destaca que se trata de una de las intervenciones más sencillas y eficaces para proteger la salud infantil, así como una herramienta que contribuye al desarrollo integral desde los primeros momentos de vida. En este sentido, recuerda que "la lactancia materna es una de las formas más sencillas y eficaces de proteger la salud de los niños y niñas".
Además de sus efectos sobre la salud, la especialista señala que la lactancia favorece el desarrollo cognitivo y ayuda a niños y niñas a alcanzar su máximo potencial. También tiene un impacto económico y social relevante. Según explica, "cada euro invertido en promover la lactancia materna genera un retorno económico estimado de 59 euros, gracias a la reducción de los costes sanitarios, la mejora del desarrollo cognitivo, un mayor nivel educativo y el aumento de los ingresos a lo largo de la vida".

A estos beneficios se suma que, como añade, "la lactancia materna fortalece el vínculo emocional entre madre e hijo".
Padró, por su parte, no cuestiona esos beneficios, pero insiste en que las mujeres ya los conocen en gran medida. Para la cofundadora de LactApp, repetir una lista de ventajas no resuelve los problemas que muchas madres encuentran en la práctica. "Quizá ha llegado el momento de dejar de centrar la conversación únicamente en los beneficios. Las mujeres ya saben que la lactancia tiene ventajas para la salud del bebé y de la madre. Lo que necesitamos es hablar de cómo garantizar que quien quiera amamantar pueda hacerlo en las mejores condiciones", explica.
Quizá ha llegado el momento de dejar de centrar la conversación únicamente en los beneficios
Entre esas condiciones, menciona la formación de los profesionales sanitarios, la atención basada en la evidencia, la presión que reciben muchas mujeres independientemente de cómo alimenten a sus bebés, los permisos de maternidad insuficientes y la falta de conciliación. "Esos son los factores que realmente condicionan el éxito de la lactancia mucho más que repetir una lista de beneficios", sostiene.
España: buen inicio, continuidad más difícil
Aunque los datos nacionales reflejan una evolución positiva, la continuidad sigue siendo uno de los grandes desafíos. La Encuesta de Salud de España 2023 sitúa la lactancia materna exclusiva a los seis meses en el 47%, el registro más alto de la serie histórica.
Padró explica que España cuenta con una cultura cada vez más favorable a la lactancia, con más normalización social, grupos de apoyo y acceso a información, pero mantenerla durante meses continúa siendo complejo. "España presenta cifras de lactancia relativamente buenas si las comparamos con muchos otros países, especialmente en el inicio, aunque todavía estamos lejos de algunos países nórdicos en cuanto a la duración". "La lactancia es un proceso biológico, pero también profundamente cultural y social", afirma la especialista, que destaca el papel del entorno, las normas sociales y los recursos disponibles en la experiencia de cada madre.
"La lactancia es un proceso biológico, pero también profundamente cultural y social",
La mejora de las cifras se explica, en parte, por la creciente normalización de la lactancia en espacios públicos y por la existencia de redes de apoyo. Sin embargo, mantenerla durante meses sigue siendo un desafío. "La reincorporación temprana al trabajo, la falta de conciliación, el cansancio acumulado, la ausencia de apoyo profesional continuado y los mitos que todavía persisten hacen que muchas mujeres dejen de amamantar antes de lo que habían previsto", asegura.

Esta visión enlaza con la posición de Vicente, quien insiste en que los entornos laborales deben formar parte de la solución. "Es fundamental que los servicios sanitarios, los entornos laborales y las comunidades creen las condiciones necesarias para que las mujeres que desean amamantar puedan hacerlo", señala.
Bancos de leche: una donación limitada en el tiempo y de enorme valor
Junto a la lactancia directa, los bancos de leche materna cumplen una función esencial en la atención a bebés especialmente vulnerables. Padró explica que la leche donada se utiliza principalmente para bebés prematuros de muy bajo peso y recién nacidos con determinadas patologías para quienes la leche materna forma parte del tratamiento médico.
"La donación de leche es una de las formas más generosas de donación", destaca. Además, recuerda que solo puede realizarse durante un periodo concreto de la vida de una mujer, mientras está lactando y dispone de tiempo y producción suficiente. "Es una oportunidad limitada en el tiempo, lo que hace que cada donación tenga un enorme valor".
El entorno familiar: acompañar sin presionar
Otro de los aspectos en los que coinciden Vicente y Padró es la importancia del apoyo del entorno cercano. Aunque la lactancia la vive directamente la madre, no debería sostenerse únicamente sobre ella. Como explica Vicente, "la pareja y el entorno cercano tienen un papel fundamental. Aunque amamantar es una experiencia que vive directamente la madre, el apoyo de la lactancia involucra también a la pareja, la familia y la comunidad". La especialista insiste en que apoyar significa escuchar, respetar decisiones y evitar presiones. "También es esencial escucharla, respetar sus decisiones y evitar presiones, juicios o consejos contradictorios", apunta.
Padró resume esta idea con una frase contundente: "Cuidar a la madre es una de las mejores formas de cuidar a su hijo".
Por su parte, Padró recuerda que la evidencia científica muestra que el apoyo de la pareja es uno de los factores más influyentes en el inicio y la duración de la lactancia. Pero va más allá. "La lactancia no depende únicamente de la madre y del bebé; es una responsabilidad compartida por todo el entorno", sostiene.
En esa misma línea, Vicente señala: "Apoyar la lactancia es también crear las condiciones para que la madre tenga tiempo, descanso, información rigurosa y acompañamiento". Padró resume esta idea con una frase contundente: "Cuidar a la madre es una de las mejores formas de cuidar a su hijo".
Una responsabilidad colectiva
La lactancia materna suele presentarse como una decisión individual, pero las expertas coinciden en que su éxito depende de muchos factores que van más allá de la voluntad de la madre. La calidad de la atención sanitaria, el acceso a profesionales formados, la existencia de redes de apoyo, los permisos laborales, la conciliación y el acompañamiento emocional influyen de forma decisiva en cada experiencia.

Vicente insiste en que los sistemas sanitarios, los lugares de trabajo y las comunidades deben seguir reforzando las condiciones que permiten a las madres recibir el apoyo que necesitan. "Es fundamental que los servicios sanitarios, los lugares de trabajo y las comunidades sigan reforzando las condiciones que permiten a las madres recibir el acompañamiento que necesitan y ofrecer a sus hijos e hijas el mejor comienzo posible en la vida", explica.
Además, recuerda el enorme impacto que tendría un incremento de las tasas de lactancia materna: "Aumentar las tasas de lactancia materna podría evitar cada año casi 400.000 muertes de niños y niñas".
Padró, por su parte, invita a revisar el enfoque con el que se habla de lactancia. No se trata de aumentar la presión sobre las madres, sino de garantizar que quienes desean amamantar no se encuentren solas ante el dolor, la incertidumbre, el cansancio o la falta de recursos.
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