Día Mundial contra la Hepatitis

El mundo aún está lejos de erradicar la hepatitis, pero la esperanza aumenta

Los esfuerzos internacionales contra las hepatitis víricas están dando resultados tangibles. La reducción de nuevas infecciones, el descenso de la mortalidad asociada y la expansión de tratamientos altamente eficaces demuestran que la eliminación de la hepatitis como amenaza para la salud pública es posible. Sin embargo, los avances siguen siendo insuficientes para alcanzar los objetivos fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2030.

Por Redacción

28/07/2026
Dibujo de un hígado humano con un círculo rojo a su alrededor

Con motivo del Día Mundial contra la Hepatitis, que se celebra cada 28 de julio, la OMS ha querido poner en valor los progresos logrados en la última década, al tiempo que advierte de la necesidad de acelerar las medidas de prevención, diagnóstico y tratamiento para prevenir millones de muertes evitables.

Según el Informe Mundial sobre Hepatitis 2026, presentado por la OMS durante la Cumbre Mundial sobre las Hepatitis el pasado 28 de abril, las hepatitis B y C continúan representando una de las principales amenazas para la salud global. Aunque la incidencia y la mortalidad han disminuido desde 2015, la enfermedad todavía provoca un enorme impacto sanitario y social.

Más de 1,3 millones de muertes al año

Las hepatitis víricas B y C son responsables del 95% de todas las muertes relacionadas con hepatitis en el mundo. Los datos más recientes revelan que ambas infecciones causaron 1,34 millones de fallecimientos en 2024, una cifra similar a la registrada por algunas de las enfermedades infecciosas más letales del planeta.

Además, la transmisión sigue siendo elevada. Cada día se producen más de 4.900 nuevas infecciones, lo que equivale a 1,8 millones de nuevos casos anuales.

287 millones de personas vivían con hepatitis B o C crónica en 2024, muchas de ellas sin diagnosticar

La OMS estima que 287 millones de personas vivían con hepatitis B o C crónica en 2024, muchas de ellas sin diagnosticar. Esta realidad continúa dificultando el cumplimiento de los objetivos globales de eliminación establecidos por los Estados Miembros en la Asamblea Mundial de la Salud de 2016.

Pese a la magnitud del problema, el informe destaca progresos significativos logrados durante la última década:

  • Las nuevas infecciones por hepatitis B se han reducido un 32%.
  • Las muertes relacionadas con la hepatitis C han disminuido un 12%.
  • La prevalencia de hepatitis B entre menores de cinco años ha descendido hasta el 0,6%.
  • Un total de 85 países ya han alcanzado o superado la meta intermedia del 0,1% de prevalencia infantil fijada para 2030.

 

Estos resultados reflejan el impacto de las estrategias impulsadas por gobiernos, organismos internacionales y sistemas sanitarios nacionales, especialmente en materia de vacunación, prevención de la transmisión maternoinfantil y acceso a tratamientos antivirales.

Sin embargo, el ritmo de progreso sigue siendo desigual entre regiones y muy inferior al necesario para lograr la eliminación mundial en los próximos años.

La OMS alerta: el progreso es demasiado lento

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha subrayado que la eliminación de la hepatitis es una meta alcanzable, pero requiere una mayor implicación política y financiera.

"Los países están demostrando que eliminar la hepatitis no es un sueño imposible; es factible si existe un compromiso político sostenido respaldado por financiación nacional fiable. Sin embargo, los avances son demasiado lentos e irregulares. Millones de personas siguen sin diagnóstico ni tratamiento debido al estigma, a sistemas de salud débiles y a un acceso desigual a la atención sanitaria", afirmó.

La organización internacional advierte que disponer de herramientas eficaces ya no es el principal problema. El desafío reside ahora en garantizar que estas lleguen a todas las poblaciones que las necesitan.

África sigue siendo el principal foco de la hepatitis B y durante 2024 se registraron 900.000 nuevas infecciones, lo que supone el 68% de todas las nuevas infecciones mundiales.

Solo el 17% de los recién nacidos africanos recibió la dosis de hepatitis B en las primeras 24 horas de vida

Uno de los principales factores es la baja cobertura de la vacuna administrada al nacimiento. Solo el 17% de los recién nacidos africanos recibió la dosis de hepatitis B en las primeras 24 horas de vida, considerada una de las medidas más eficaces para prevenir la transmisión de madre a hijo.

La OMS insiste en que aumentar esta cobertura vacunal es una de las intervenciones con mayor potencial para reducir nuevas infecciones y avanzar hacia la eliminación.

En 2024 se registraron también alrededor de 900.000 nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C. Las personas que se inyectan drogas concentraron el 44% de los nuevos contagios, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los programas de reducción de daños, el acceso a material de inyección seguro y los servicios especializados de salud pública.

Los expertos señalan que muchas infecciones podrían evitarse mediante estrategias de prevención específicas dirigidas a colectivos vulnerables y de difícil acceso al sistema sanitario.

Millones de personas siguen sin tratamiento

Uno de los datos más preocupantes del informe es la enorme brecha existente entre las personas diagnosticadas y aquellas que finalmente reciben tratamiento. De los 240 millones de personas con hepatitis B crónica menos del 5% recibe tratamiento y en el caso de la hepatitis C, son solo el 20% desde 2015.

Esta situación resulta especialmente preocupante porque en la actualidad la hepatitis C dispone de terapias curativas de corta duración, con tasas de curación superiores al 95%.

La doctora Tereza Kasaeva, directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS, señala que cada caso sin diagnosticar supone una oportunidad perdida para salvar vidas. "Cada diagnóstico que no se realiza y cada infección no tratada representan una muerte prevenible", afirma.

La hepatitis vírica continúa siendo una de las principales causas de enfermedad hepática grave en el mundo y la carga de la enfermedad sigue afectando de manera desproporcionada a países de ingresos bajos y medios.

La OMS insiste en que la eliminación de la hepatitis es posible porque ya existen intervenciones altamente efectivas. Entre ellas destaca la vacuna frente a la hepatitis B -se considera una de las vacunas más eficaces disponibles en salud pública-, tratamiento para la hepatitis B y curación de la hepatitis C, pues los medicamentos antivirales de acción directa han revolucionado el abordaje de la enfermedad y más del 95% de los pacientes logra la curación.

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¿Qué es la hepatitis y qué tipos existen?

La hepatitis es una inflamación del hígado provocada por distintos agentes infecciosos y no infecciosos.

Cinco virus pueden causar hepatitis en humanos:

  •  Hepatitis A (VHA)
  •  Hepatitis B (VHB)
  •  Hepatitis C (VHC)
  •  Hepatitis D (VHD)
  •  Hepatitis E (VHE)

 

Las hepatitis A y E suelen producir infecciones agudas y se transmiten fundamentalmente por agua o alimentos contaminados.

Las hepatitis B, C y D pueden hacerse crónicas y provocar daños hepáticos graves a largo plazo, incluyendo cirrosis y cáncer de hígado.

La importancia de esta enfermedad llevó a la Asamblea Mundial de la Salud a declarar en 2010 el 28 de julio como Día Mundial contra la Hepatitis. Actualmente, más de 300 millones de personas viven con hepatitis B o C crónicas en todo el mundo. Los datos globales más recientes indican que:

  • Cada día se producen alrededor de 6.000 nuevas infecciones.
  • La enfermedad provoca unas 3.500 muertes diarias.
  • Más de 1,3 millones de personas fallecen cada año por hepatitis víricas crónicas B y C.

España: cerca de convertirse en un referente mundial

España se encuentra entre los países que más han avanzado en la lucha contra las hepatitis víricas, especialmente en el ámbito de la hepatitis C.

Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, la prevalencia estimada de infección activa por hepatitis C se sitúa en torno al 0,12%-0,15% de la población. Más de 167.000 personas habían sido tratadas con antivirales de acción directa hasta finales de 2023, con tasas de curación superiores al 94%.

Además, distintas organizaciones sanitarias señalan que España podría convertirse en el primer país del mundo en alcanzar la eliminación funcional de la hepatitis C como problema de salud pública. En 2025, se estimaba que la prevalencia había descendido hasta aproximadamente el 0,14%, tras haber tratado y curado a más de 172.400 personas durante una década.

No obstante, persisten desafíos importantes pues se estima que miles de personas continúan sin diagnosticar y las tasas de infección siguen siendo significativamente mayores entre usuarios de drogas inyectadas, población penitenciaria y otros colectivos vulnerables.

En hepatitis B, España es considerada un país de baja endemicidad, con una prevalencia de antígeno de superficie (HBsAg) situada entre el 0,1% y el 0,4%, gracias al éxito de las campañas de vacunación implantadas desde los años noventa.

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