Comer bien para aprender mejor
El papel de la alimentación en la equidad educativa
Una nueva revisión Cochrane, liderada por la Universidad de Ottawa, ha puesto cifras a una idea sencilla pero poderosa: cuando los centros educativos garantizan una alimentación accesible y adecuada para todos los niños, los alumnos aprenden mejor, sobre todo en matemáticas, y se escolarizan más. Estos resultados demuestran que los comedores gratuitos son una valiosa herramienta para reducir la brecha educativa.
Por Refugio Martínez / Fotografía: Joseph Agboola -Annie Spratt
La evidencia más reciente confirma que el comedor escolar es una herramienta eficaz, aunque discreta, para mejorar el aprendizaje y la salud infantil. Ofrecer comidas equilibradas con frutas y verduras a diario y pescado de forma regular no sólo alivia el hambre: crea condiciones más justas para aprender, especialmente en entornos vulnerables.
Ofrecer comidas equilibradas con frutas y verduras a diario y pescado de forma regular no sólo alivia el hambre: crea condiciones más justas para aprender
La infancia es una etapa en la que se consolidan hábitos que acompañarán toda la vida, por eso para muchos nutricionistas la mesa del comedor escolar es un aula más. Una dieta variada que dé protagonismo a frutas y verduras a diario y que incorpore proteínas saludables como el pescado de forma regular se asocia con un mejor desempeño académico y un mayor bienestar general.
Sin embargo, en todo el mundo, muchos niños no reciben suficientes alimentos nutritivos para estar sanos y listos para aprender en la escuela, y los niños desfavorecidos son particularmente vulnerables. en 2024, de media, tan solo el 27 % del alumnado de primaria de los países de ingresos bajos recibieron comidas escolares gratuitas o subvencionadas, mientras que en los países de renta alta el tanto por ciento ascendió al 79, según un informe del Programa Mundial de Alimentos.
Atendiendo a las necesidades de la población infantil más desfavorecida, un equipo de investigación dirigido por científicos de la Universidad de Ottawa realizó una nueva revisión Cochrane de alcance mundial.
En la investigación se analizó 40 estudios con 91.000 estudiantes de primaria y secundaria y se comparó la provisión de comidas gratuitas o subvencionadas frente a la ausencia de alimentación escolar. “Revisamos artículos de todo el mundo y realizamos varios metaanálisis, proporcionando una visión más completa de la eficacia de la alimentación escolar”, explican las autoras del trabajo.

Según afirman las investigadoras: “La revisión partió con el objetivo de evaluar la eficacia de los programas de alimentación escolar para mejorar la salud física y psicológica de los niños en situación socioeconómica desfavorecida a nivel mundial”, y compararla con los alumnos más favorecidos.
Las matemáticas, la matriculación y la altura suben un peldaño
La interpretación de los resultados del estudio es prudente y a la vez esperanzadora. Como sintetiza la coautora Jennifer Garner, dietista y profesora en la Universidad de Michigan: “Los comedores escolares son una fuente fundamental de nutrición para los niños en contextos socioeconómicos desfavorecidos”.
“La alimentación escolar en comparación con la ausencia mejora ligeramente el rendimiento en matemáticas”
Para la dietista ha sido alentador poder demostrar mejoras medibles en la puntuación de matemáticas porque según se apunta en el trabajo: “La alimentación escolar en comparación con la ausencia mejora ligeramente el rendimiento en matemáticas”. Aunque modesto, este repunte resulta consistente y relevante a escala de sistema.
Además de las notas, la revisión detecta efectos pequeños pero positivos en la escolarización: “Los programas de alimentación escolar conducen a un ligero aumento en las tasas de matrícula, pero puede tener poco o ningún efecto en la asistencia”, se apunta en la revisión.
En términos prácticos, la comida gratuita o subvencionada ayuda a que más niños se apunten a la escuela, aunque no siempre garantiza que acudan con mayor regularidad. Esta diferencia entre matrícula y asistencia puede reflejar barreras adicionales —sociales, familiares o de transporte— que el menú, por sí solo, no puede resolver.
La revisión también examina marcadores antropométricos y concluye que “los programas de alimentación escolar probablemente conducen a un ligero aumento de la HAZ y WAZ”, siglas que sintetizan estatura y peso para la edad. Éstas pequeñas mejoras son clínicamente coherentes con intervenciones que aportan energía y micronutrientes de forma regular en etapas de crecimiento rápido.
Los efectos son modestos pero consistentes en matemáticas y en la escolarización, acompañados de pequeñas mejoras en crecimiento físico, sin embargo, no siempre se traducen en mejoras en lo relacionado con la lectura o la asistencia a clase
Los efectos son modestos pero consistentes en matemáticas y en la escolarización, acompañados de pequeñas mejoras en crecimiento físico, sin embargo, no siempre se traducen en mejoras en lo relacionado con la lectura o la asistencia a clase, lo que invita a combinar la política nutricional con otras medidas pedagógicas y sociales.
Comedores gratuitos, más allá de la nutrición
La lección de política pública es pragmática. Allí donde los recursos son escasos, priorizar la cobertura de comedores escolares con menús sencillos, nutritivos y culturalmente aceptables puede traducirse en mejoras tangibles en la matrícula y en resultados académicos clave.
Esta investigación pone el acento en el vínculo entre nutrición, igualdad de oportunidades y aprendizaje, un enfoque coherente con los patrones observados en la síntesis de estudios que avala la revisión. “Recomendamos que los investigadores y responsables políticos consideren la investigación como una parte integral del proceso de implementación”, recalcan los autores.
“Recomendamos que los investigadores y responsables políticos consideren la investigación como una parte integral del proceso de implementación”
En su opinión, cada programa educativo debe nacer con una evaluación rigurosa que permita aprender y corregir a tiempo la brecha educativa. Esa agenda de evaluación no es un lujo técnico, sino la mejor garantía de impacto sostenido en el tiempo, tal y como subrayan los autores de Cochrane al cerrar su análisis.
Estas declaraciones, difundidas por Cochrane y recogidas por medios de divulgación científica, encuadran la nutrición escolar como una política con impacto educativo y ético. Los comedores escolares “desempeñan un papel importante en la mejora de la salud y los resultados educativos de los niños desfavorecidos”, resume Elizabeth Kristjansson, autora principal, quien concluye que aunque los avances son modestos, también, “son reales”.
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