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Diez destinos top de carnaval por España para escapar de las multitudes
En España, más allá de las grandes celebraciones del carnaval, existe un mapa alternativo que apenas aparece en los circuitos masivos. Son fiestas que se reparten por pueblos de interior, como Villanueva de la Vera o Tarancón; villas marineras, como Águilas, Santoña o Avilés, y enclaves con tanta personalidad como Sitges, Pontevedra, Laza, Alhama de Granada o el barrio de Ruzafa en Valencia. Durante unos días, estos destinos menos conocidos convierten sus calles en una fiesta que combina la tradición y lo popular.
Por REDACCION |FOTO TURISMO DE ASTURIAS
El Carnaval, declarada Fiesta de Interés Cultural Inmaterial en 2016, es una de las celebraciones más vivas y plurales de España, con raíces ancestrales que fusionan catarsis pagana, sátira, identidad colectiva y hasta ecos religiosos, a pesar de prohibiciones históricas. Lejos de un único modelo, se despliega en formas tan diversas como primitivos rituales rurales o desfiles urbanos, de grandes y pequeñas ciudades.
1.Antroxu de Avilés (Asturias)
El Antroxu de Avilés es el carnaval por excelencia de Asturias y ha sabido encontrar su sitio sin convertirse todavía en un destino de masas. Durante varios días, la ciudad se transforma en una fiesta continua con calles decoradas, charangas y bares completamente entregados a la causa carnavalera.
Su acto icónico es el Descenso de Galiana: un desfile de artilugios y carrozas caseras que baja por una de las calles más emblemáticas de Aviles, la calle Galiana, entre agua, espuma y risas. Los participantes se protegen con chubasqueros mientras los bomberos riegan sin piedad al público, creando una escena tan caótica como divertida. El resto del programa se completa con grandes desfiles, concursos de disfraces y una potente agenda musical que refuerza el carácter popular y participativo del Antroxu.
2.Carnaval del Norte – Santoña (Cantabria)
En Santoña, el mar marca el pulso de un carnaval conocido como Carnaval del Norte, de fuerte sabor marinero. El protagonista absoluto es un enorme besugo que, convertido en personaje, es sometido a juicio en la Cofradía de Pescadores. El Juicio en el Fondo del Mar y el posterior Entierro del Besugo se acompañan de desfiles, murgas y un ambiente que mezcla ironía, tradición y orgullo pesquero. La puesta en escena, con la bahía como telón de fondo, le da una personalidad muy reconocible frente a otros carnavales del Cantábrico.
3.Carnaval del Peropalo (Villanueva de la Vera, Cáceres, Extremadura)
El carnaval de Villanueva de la Vera gira en torno a la figura del Peropalo, un muñeco de tamaño humano que se pasea juzga y finalmente ajusticia el pueblo entero. El personaje concentra las culpas colectivas y sirve de excusa para una catarsis festiva a medio camino entre lo teatral y lo ritual. Durante varios días se suceden procesiones, burlas y actos solemnes en torno al Peropalo, con una participación masiva de los vecinos. El desenlace, con su juicio y ejecución simbólica, convierte este carnaval en una de las expresiones más singulares del folclore extremeño.
4.Carnaval de Alhama de Granada (Granada, Andalucía)
El carnaval de Alhama de Granada es uno de los más antiguos de Andalucía y conserva un carácter profundamente rural. Los vecinos se disfrazan con ropas viejas y se cubren el rostro con máscaras de trapo improvisadas, lo que refuerza el anonimato y la libertad para la sátira.
Las calles se llenan de grupos que recorren el pueblo lanzando coplas burlonas sobre temas cotidianos y figuras locales. Es un carnaval de cercanía, más centrado en la crítica social y el humor de barrio que en las grandes carrozas o el turismo masivo.
5.Entroido de Laza (Ourense, Galicia)
Laza forma parte del llamado “triángulo mágico del Entroido” gallego y, aun así, sigue siendo un destino poco conocido para el gran público. El carnaval se basa en personajes tradicionales y en rituales que mezclan ruido, harina, hormigas y simbología pagana en un cóctel tan chocante como fascinante.
Las calles se convierten en escenario de batallas de harina, desfiles y escenas casi iniciáticas que sorprenden al visitante primerizo. Es una fiesta intensa, muy de pueblo, en la que la identidad gallega se muestra sin filtros
6. Carnaval de Sitges (Barcelona, Cataluña)
El Carnaval de Sitges es uno de los más antiguos de Cataluña y ha crecido hasta convertirse en una cita imprescindible, aunque aún se percibe más como fiesta mediterránea que como gran producto turístico de masas. Las cifras hablan por sí solas: más de 40 carrozas, miles de personas disfrazadas y cientos de miles de espectadores lo convierten en un estallido de color frente al mar.
Los dos desfiles principales, el del domingo y el del martes, concentran la esencia del carnaval sitgetano. La música suena sin descanso, el ambiente es abiertamente festivo y la ciudad se transforma en una gran pasarela de creatividad, plumas y lentejuelas.
7.Carnaval de Águilas (Murcia)
En la costa murciana, el carnaval de Águilas combina tradición y espectáculo sin haber alcanzado todavía la saturación de otros destinos más mediáticos. Sus famosos desfiles nocturnos llenan las calles de comparsas, plumas y brillo, mientras las carpas permanecen abarrotadas hasta altas horas.
Uno de sus momentos más singulares es la suelta de la Mussona, un personaje mitológico de aspecto híbrido que recorre la ciudad con un maquillaje impactante. A ello se suma la peculiar batalla de cáscaras de huevo rellenas de confeti, una costumbre que convierte la ciudad en un escenario de juego y color.
8.Carnaval de Pontevedra (Galicia)
El carnaval de Pontevedra tiene como gran protagonista al loro Ravachol, personaje que encarna la tradición satírica y el espíritu libre de la ciudad. Inspirado en un loro real, malhablado y célebre en la farmacia de la Plaza de la Peregrina a principios del siglo XX, su muerte durante el carnaval de 1913 quedó grabada en la memoria colectiva.
Desde los años 80 se recuperó la figura del Ravachol y hoy su entierro se escenifica como uno de los actos centrales. La ciudad se viste de luto riguroso, mientras el humor y la parodia impregnan cada detalle del cortejo fúnebre, que se ha convertido en un imprescindible del calendario festivo local.
9.Carnaval de Tarancón (Cuenca, Castilla-La Mancha)
El carnaval de Tarancón ofrece la versión más desenfadada y “hippie” de la fiesta en la España de interior. Durante varios días, la localidad se vuelca en desfiles y actividades donde predominan los colores vivos, las flores y una estética que mira a los años 60.
La implicación vecinal es uno de sus grandes valores: asociaciones, peñas y familias preparan vestuario y coreografías durante semanas. Sin ser masivo, consigue llenar las calles de un ambiente cercano, ideal para quien busca un carnaval de escala humana.
10.Carnaval del barrio de Ruzafa (Valencia, Comunidad Valenciana)
En el barrio valenciano de Ruzafa, el carnaval se vive como una fiesta de barrio con vocación cosmopolita. Las calles se llenan de comparsas, música y actividades infantiles que convierten la zona en un auténtico escenario al aire libre. Lejos de las cifras apabullantes de las Fallas, el carnaval rizaleño funciona como un “preludio” desenfadado: vecinos, colectivos culturales y comercios se implican en una celebración donde la creatividad y la mezcla de culturas tienen todo el protagonismo.
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