Raúl Bellido convierte el séptimo arte en un mapa vital

Una película para cada emoción: el viaje íntimo de Cineterapia

El cine no solo entretiene: también acompaña, consuela y transforma. Esa es la premisa de Cineterapia, el nuevo libro de Raúl Bellido, que plantea un viaje emocional a través de 24 horas en la vida de un personaje que atraviesa rupturas, dudas y esperanzas. Cada momento vital se asocia a una película distinta, demostrando que las historias en pantalla pueden ser tan terapéuticas como una conversación íntima o una canción que nos toca el alma.

Por Pedro Fernández

19/12/2025
Cienterapia.

La vida puede cambiar en cuestión de horas: una ruptura inesperada, un mensaje que remueve recuerdos, una noticia que ilumina el día o una resaca que nubla la mente. Raúl Bellido, conocido en redes como Replicant (@roybattyforever), una de las cuentas más respetadas dentro del mundo del cine, entiende que esas emociones necesitan compañía y sugiere, a través de su libro Cineterapia, que pocas cosas son tan reconfortantes como dejarse envolver por una historia en la pantalla. Como el propio autor afirma en las páginas de su libro, “viendo películas de Wilder, Hitchcock, Kurosawa y Ford aprendes más sobre la vida que en cien vidas”.

Y es que el cine puede ser un refugio cotidiano. Basta una sala oscura y una pantalla encendida para que las historias que vemos se conviertan en un reflejo de lo que sentimos. Algunas películas nos arrancan una sonrisa en medio de la rutina, otras nos acompañan en la tristeza y hay también las que devuelven la esperanza cuando parece que todo está perdido.

Esa es la idea central que propone Cineterapia, un recorrido íntimo por el séptimo arte, donde cada título funciona como una puerta abierta a un estado de ánimo distinto. Según Bellido afirma a Perfiles, “la vida no son las películas, pero todo momento vital se puede asociar al cine”.

Cineterapia es un viaje a través de las funciones terapéuticas del cine como entretenimiento”

Cineterapia -afirma su autor- es un viaje a través de las funciones terapéuticas del cine como entretenimiento, pero también como bálsamo para equilibrar tu carga emocional personal en cada momento”.

El hilo narrativo pasa por un personaje que sufre varios altibajos a lo largo de 24 horas, comenzando por una ruptura sentimental y terminando con una cierta esperanza, pero con muchas incógnitas, como la vida misma. “A lo largo de ese día, nuestro personaje anotará todas las emociones por las que transita y las películas que acompañan a cada emoción, y no solo las 50 principales, porque en el cine, como en la vida, hay múltiples referencias e interconexiones que nos hablan mucho de la casualidad y la interconexión de las cosas”, añade.

A Bellido le gustaría que el lector se adentrara en la piel del personaje, que experimentara cada instante tal y como él lo vive, para comprender plenamente la elección de cada película. Además, sueña con que el lector “se anime a realizar un ejercicio personal: asociar cada film con las emociones que lo atraviesan en ese momento. Del mismo modo que solemos vincular una ruptura sentimental con baladas melancólicas que acompañan las lágrimas en la cama, el cine puede convertirse en ese espejo emocional, capaz de reflejar y amplificar lo que sentimos”.

Asimismo, el autor pretende que quien se adentre en estas páginas le acompañe durante todo este entretenido viaje, porque “cada emoción tiene una película capaz de equilibrarla, y espero que me acompañen en este recorrido, que prometo será intenso, divertido y muy gratificante”.

El cine como terapia

Aunque la idea de usar películas como terapia existe desde hace décadas en el mundo anglosajón, Bellido la despoja de tecnicismos clínicos. Aquí no hay cuestionarios ni ejercicios de respiración: solo una lista honesta de títulos que funcionan como bálsamo emocional.

El cine en el ámbito doméstico se asocia a descanso y desconexión. La expresión de “sofá, manta y Netflix” es muy representativa. Vemos películas para estar a gusto y relajados. “Pero dependiendo de cómo nos encontremos, necesitaremos un tipo de película u otro. Yo, por ejemplo, cuando estoy nervioso, necesito ver un thriller de investigación o cine de suspense para enfocar la atención. Cuando estoy enfadado, me pongo cine de acción, que de algún modo me ayuda a descargar la adrenalina de manera virtual. Si estoy feliz, necesito ver una gran película, una de esas que me va a dejar con la boca abierta y me va a generar una felicidad extrema que me ayudará a canalizar todo el buen rollo que llevo dentro”, afirma Bellido.

Para el autor, uno de los capítulos más bonitos del libro es, precisamente, el del síndrome de Stendhal, que es cuando vemos una obra artística que hace que “explotemos” emocionalmente con tanta belleza. Aquí encontramos películas como 2001: una odisea del espacio, Blade Runner o Ran “cintas personales que me han obsesionado a lo largo de la vida”.

Películas y emociones

Lo más fascinante de la propuesta de Bellido es la idea de que las películas cambian con nosotros. “Una misma historia puede despertar emociones completamente distintas según el momento vital en que la veamos”, afirma. Así, lo que ayer nos pareció aburrido, mañana puede conmovernos; lo que en otro tiempo nos hizo reír, quizá hoy nos entristezca.

Bellido cree que es así porque “tu yo de hoy no es el mismo que el de hace diez años, ni siquiera tu yo de la mañana tiene que ser el mismo del de la noche”. Y es que no es lo mismo disfrutar de una película en medio de un mal día en el trabajo, o justo después de una pelea con nuestro padre. “Esa transformación convierte al cine en un compañero de viaje único, capaz de reinventarse con cada emoción y cada etapa de nuestra vida”, asegura Bellido.

“Una misma historia puede despertar emociones completamente distintas según el momento vital en que la veamos”

A través de las redes sociales, Raúl Bellido mantiene conversaciones continuas con sus lectores. Asegura que estos le trasladan “experiencias personales al hablarme de alguna película concreta y cómo les ayudó a afrontar algún momento complicado en su vida”, algo que le hace “especial ilusión”.

Escribí este libro con la intención de ayudar y, sobre todo, entretener, pero también he vertido opiniones muy personales, y cuando alguien te dice “creía que solo yo pensaba esto sobre esa película”, resulta sorprendente a la vez que muy satisfactorio” finaliza.

 

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